Al menos 112 muertos a causa de la violencia sectaria en el oeste de Birmania

Los enfrentamientos entre pobladores de los credos musulmán y budista en el estado de Rakhine, escenario el pasado junio de hechos similares, comenzaron de nuevo el domingo y han continuado a lo largo de esta semana en diversas aldeas de esta región, colindante con Bangladesh.

Además de confirmar el número de víctimas mortales, el portavoz del gobierno de este territorio llamado también Arakan, Wing Myang, indicó en rueda de prensa, que más de 70 personas, entre ellas una decena de niños, habían resultado heridas y que eran unas 2.000 las viviendas incendiadas junto a varias mezquitas y templos budistas.

Hla Tein, presidente del Partido Nacional Demócrata, formación política respaldada por la comunidad islámica y que tiene su base en Rakhine, denunció que unas cien personas de religión musulmana habían muerto en los ataques a sus aldeas.

En un intento por contener los enfrentamientos, las autoridades mantenían el toque de queda en las aldeas de Mrauk U y Minbya, los dos lugares en los que comenzó la violencia que luego se extendió a otras localidades de está región ubicada a unos 600 kilómetros al noroeste de Rangún, la antigua capital birmana.

El portavoz oficial explicó que el Gobierno central había dado a las tropas la orden de patrullar de día y noche seis localidades y de disolver mediante el empleo de la fuerza cualquier agrupación pública formada por más de cinco personas.

Las autoridades de Sitwe, capital de Rakhine, informaron de que cerca de medio centenar de embarcaciones llegaron al muelle de la ciudad repletas de personas que había huido de la violencia en sus respectivas aldeas.

Según la versión del gobierno de Rakhine, este nuevo rebrote de violencia surgió a raíz de varios cientos de musulmanes de la etnia rohingya salieran a las calles de las localidades de Min Bya Mrauk Co para manifestarse en protesta por la falta de alimentos básicos.

El presidente birmano, Thein Sein, considerado por la comunidad internacional el principal impulsor del cambio democrático que comenzó el año pasado tras la disolución del régimen militar, apuntó que en esta nueva ola de violencia sectaria hay implicadas" personas y organizaciones que están detrás manipulando" para erosionar el proceso reformista.

"El Ejército, la Policía y las autoridades en cooperación con la gente van a intentar restaurar el orden, la paz, la estabilidad y adoptarán las acciones judiciales contra los individuales y organizaciones que tratan de instigar disturbios", señaló el presidente en un comunicado publicado el viernes por la prensa.

Estos disturbios siguen a los que se desataron el pasado 28 de mayo en la misma región y que causaron a lo largo de varios días al menos 88 muertos, la mayoría musulmanes de la etnia rohingya.

El detonante de aquella primera ola de violencia, durante la que también fueron destruidas 2.230 casas y unas 100.000 huyeron de las aldeas, fue el hallazgo del cadáver de una mujer budista violada y asesinada por tres musulmanes

Unos 800.000 musulmanes de la etnia rohingya habitan en Birmania, la mayoría en Rakhine, aunque las autoridades de este país de mayoría budista no les reconocen la ciudadanía y mantienen que proceden de la vecina Bangladesh.

Esta comunidad apátrida tampoco es reconocida en Bangladesh, donde unos 300.000 rohingya se encuentran hacinados en campos de refugiados. EFE

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