Insólito... En la cárcel de Sabaneta hay piscina, gimnasio y discoteca


Es la única área acondicionada de toda la cárcel de Sabaneta. También es la zona que ha registrado mayor número de muertos en lo que va de año. En ella conviven 615 internos entre los oficios y la seguridad. Reeducación es adonde todos los reclusos quieren ser asignados. No les importa derramar sangre con tal de coronarse como dueños y señores de sus instalaciones. Dentro de sus cuatro paredes existe una piscina pequeña para los presos. Ellos mismos la construyeron hacen varios años. Tienen hasta un gimnasio para ejercitar sus cuerpos. Allí no se permiten fuma; hay letreros en las paredes que lo recuerdan. Varios reos tienen como responsabilidad cuidar del espacio y hacer respetar las leyes.

Cerca del gimnasio hay una discoteca con sillas y mesas. Venden licor, cigarrillos y reciben a las prostitutas que ingresan en horas de la tarde del martes o jueves. Cuando se prepara una celebración, llaman a la mujer encargada de llevar a las meretrices para hacer la lista con las indicaciones: rubia, delgada, pechos grandes. Ella se encarga de cumplir las órdenes y en hora de la noche están en la fiesta. El equipo de sonido tiene más de 22 piezas, incluyendo máquina de humo y luces infrarrojas.

Para ingresar a la discoteca se debe pagar una membresía. No cualquiera entra: está reservado el derecho de admisión. Son más de 100 bolívares el pago mensual y cada miembro tiene garantizado el licor escocés y los cigarrillos extra suaves. “Flash”, el “pran” del área de Reeducación desde que asesinaron a “Pachito” en una revuelta parecida a la del domingo pasado, asegura que no se trata de una discoteca sino de un gimnasio. El antro nocturno lo reveló el Cicpc hace varios meses, justo después que varios sicarios trataron de asesinar a la encargada de llevar a las prostitutas y por una mala puntería acabaron con la vida de su prima, una estudiante universitaria que recién estrenaba un vehículo a sus escasos 22 años.

Zona codiciada

Ningún interno de otra área tiene acceso a Reeducación. Los familiares de los internos de Máxima, Procesados Militares o Penal son relegados a caminar por el patio para comprar en los puestos populares que otros reos han instalado. Mientras tanto, del otro lado del muro, existe un parque infantil para los hijos y sobrinos de los internos de Reeducación.

Todos quieren Reeducación. Allí todo está ordenado por la misma labor de sus internos y muchos de ellos se encargan de criar los animales de corral que tienen en una zona al aire libre que llaman “granja”. También tienen un cuarto para guardar las armas.

Cuando comienza la batalla para dar el golpe de estado en Reeducación, 615 internos se apuestan en las puertas principales para evitar la entrada de los intrusos. Entre palos, piedras, cuchillos y pistolas evaden a los nuevos inquilinos que buscan “el cuarto”.

Se organizan en “carros”, como se le conoce a los grupos de reclusos. “Flash” tiene uno propio, que es una suerte de ejército con más de 70 hombres a su favor. Lo defienden hasta con los dientes y buscan por todos los medios que ninguno entre donde está el jefe.

Saben que si sus adversarios logran ingresar a Reeducación, la pelea estaría definida. Ellos quieren el área con todas las comodidades, pero primero deben entrar al cuarto que les garantiza el dominio total de la cárcel de Sabaneta. En uno de los últimos cuartos del área está el arsenal, cargado con todo. Internos de la cárcel aseguran que existen pistolas con dobles cargadores, granadas fragmentarias y fusiles de asalto. Es el parque de armas de un área que refleja la realidad de un país entero. Con las armas se sienten protegidos y buscan brindarles seguridad a sus compañeros. Si los "alzados" llegan a ese cuarto, su reinado, y quizá sus vidas, estarían perdidas.

Juramento

Los miembros de Reeducación juran proteger con su vida el área. Una vez dentro de la jungla carcelaria, se aferran entre todos para controlar a las fieras y evitar ser eliminados por los invasores. Cuentan con armas... aseguran que de otra forma no se podría sobrevivir. Las accionan cuando deben y sólo se encargan de mantener el control.

Después de la reyerta se acaban las visitas y comienza el lamento. Es el peor castigo para los internos. Así lo han hecho saber. Es allí cuando reciben la logística para vivir en la cárcel y pueden hablar con sus familiares.

El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas cierra cada capítulo de la cárcel de Sabaneta con una riña por el control del penal. Los internos reconocen que "funcionario que pone un pie en la cárcel es un funcionario muerto". Aunque deben hacer una investigación del caso, no arriesgan su vida gastando pólvora en zamuros. Un interno procesado no pagaría dos condenas, así que cada muerte dentro de la cárcel es otro hecho impune de la sociedad.

En Sabaneta las clases sociales se dividen en paredes. Los pobres se alzan al ver al rico comiendo carne. Los conflictos por el control de Reeducación parecen no tener fin. Mientras un reo hacinado pueda ver desde su ventana el gimnasio, la discoteca o la granja de la que gozan hombres con los mismos delitos, la codicia servirá de combustible para los motines intestinos de la cárcel.

Meida Guerrero es la directora del penal. Es socióloga y tiene experiencia en más de cinco centros penitenciarios del país. Llegó desde julio y en su discurso lo más importante es la humanización del preso. “A todos les gusta la piscina. A ellos también. Todos tienen derecho y es un beneficio que se le da a las área que mantienen buena conducta”.

Para ella, la presencia de piscina y gimnasio es legal. Quienes no tienen acceso a ellos quieren abrirse camino hacia esos beneficios. Lo intentan a punta de balas. Desean reivindicar, con violencia desenfrenada, la "humanización" de sólo unos pocos.

Saldo rojo

El Observatorio Venezolano de Prisiones registra hasta octubre 352 muertos y 382 heridos en las cárceles nacionales. El incremento de la violencia es del 12 por ciento. El 2009 cerró con 366 muertos, por lo que se espera que este año aumenten las cifras. En los últimos diez años han muerto más de cuatro mil reclusos y más de 12 mil han resultado heridos.

Venezuela es el único país que tiene cinco medidas de protección en las prisiones por la Corte Interamericana de Derechos Humanos -Tocorón, La Pica, Uribana, Yare y Rodeo I-. En el hemisferio sólo Argentina y Brasil tienen una medida similar.

Fuente: Juan José Faría / http://www.laverdad.com/detnotic.php?CodNotic=46018

YU

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