La curiosa historia de las primeras transfusiones de sangre

Las transfusiones de sangre son utilizadas para una gran variedad de condiciones médicas. La noción de transferir sangre nueva a una persona enferma para mejorar su salud, es bastante antigua, aunque no fue posible hasta la era moderna.

Fueron dos los descubrimientos científicos que hicieron posible la transfusión de sangre como tratamiento médico, la descripción de William Harvey de la circulación de sangre a través del cuerpo (1928) y la invención de Christopher Wren de una jeringa para inyectar sustancias intravenosas. En 1666, el médico Richard Lower realizó la primera transfusión exitosa entre animales.

Experimentando con humanos

La primera transfusión de sangre directa a un humano, la realizó el físico francés Jean-Baptiste Denis. La transfusión fue realizada a un hombre joven en estado febril. Se le administraron 340 gramos de sangre de un cordero. Y el hombre logró recuperarse rápidamente.

Además de Denis, Richard Lower y Edmund King en Inglaterra también realizaron exitosas transfusiones de ovejas a humanos.

Denis continuó con las transfusiones de animales a humanos, y las primeras parecieron exitosas, sin embargo, la tercera y cuarta transfusión salieron mal, con dos pacientes muertos.

Al punto de que la viuda de uno de los pacientes, acusó al físico de asesinato. Lo que llevó a que Denis fuera llevado a un tribunal. Si bien fue absuelto de delitos, el tribunal prohibió las transfusiones de sangre.

La Iglesia Católica y el parlamento francés también establecieron sus propias prohibiciones de transfusiones de sangre, lo que generó que sea utilizado en la medicina tradicional hasta el siglo XIX.

Una segunda oportunidad

Más tarde se supo que no era posible realizar una transfusión de sangre segura sin antes conocer los tipos de sangre. Descubrimiento que realizó Karl Landsteiner entre 1901 y 1903.

El hecho de mezclar la sangre de dos tipos no compatibles, causa una respuesta inmune que puede tener graves resultados.

Landsteiner logró identificar los cuatro grandes grupos sanguíneos que conocemos (A, B, AB y O) asegurando que las transfusiones dentro de estos tipos eran seguras.

Como todo en la ciencia, necesitó de ensayo y error, pero las transfusiones de sangre siguen siendo hasta hoy muy importantes en el tratamiento médico. ¿Conocías esta historia?

Fuente: Vix

LR

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