Las reinas del narcotráfico: Mujeres hermosas que transportan droga


Se busca: mujer colombiana de cabello largo, labios gruesos y ojos color miel, 30 años, presenta cirugías estéticas visibles en nariz y senos. Le gusta Spiderman y recitar al poeta Pablo Neruda. Con estos y otros datos, la policía de Argentina está buscando a Angie Sanclemente Valencia, una destronada reina de belleza de Colombia y modelo de ropa interior que según autoridades dirigía una banda de mujeres hermosas para llevar cocaína desde Buenos Aires hasta varios países de Europa.

Bajo la estrategia de que la belleza distrae las sospechas, Sanclemente reclutaba en Argentina a jóvenes "bonitas y discretas'', dispuestas a viajar con varios kilos de cocaína en su equipaje a España, vía Cancún, México. El pago por viaje: $5,000.

El sábado el ex juez argentino Guillermo Tiscornia, quien se presentó como abogado de Sanclemente, dijo a la emisora Radio Mitre que no hay pruebas de que su clienta sea una jefe del narcotráfico como se afirma y que ella "no quiere entregarse porque teme ser violada en la cárcel''.

La red de mulas modelos fue descubierta a principios de diciembre del año pasado luego de que las autoridades argentinas hallaron 55 kilos de cocaína en una maleta de una joven atractiva, dueña de un perrito pomerano, que viajaba a Cancún en primera clase.

Con las pistas que dio la modelo de 21 años, identificada solo como María N, la policía se presentó en un hotel donde sospechaba que se había hospedado Sanclemente, pero ya era tarde.

La modelo había escapado dejando un rastro de audacia femenina que cada vez es más común en el mundo del narcotráfico hasta ahora dominado por la figura masculina de capo de la droga.

Mujeres atractivas y osadas que han dejado de ser simples compañeras fugaces --y a menudo desechables-- de los jefes del negocio, aparecen en las listas de los más buscados en Estados Unidos, México y Colombia o están a la espera de un juicio por cargos de traficar con grandes cantidades de cocaína.

En algunos casos se trata de mujeres que llevaban una vida llena de lujos y tranquilidad, y repentinamente se vieron forzadas a asumir las principales obligaciones de la organización del narcotráfico tras la muerte o el arresto de esposos, hermanos o familiares.

En otras circunstancias son mujeres que gradualmente se ganan el respeto de los narcos por sí solas, especialmente en aspectos en que los hombres parecen más desorganizados y manirrotos como el manejo de las finanzas y el lavado de dinero, según explicó un ex narcotraficante colombiano a El Nuevo Herald.

"Tiene que ver mucho con lo que ocurre en la sociedad, las mujeres empiezan a ser protagonistas y eso se refleja también en el narcotráfico'', comentó a El Nuevo Herald, Víctor Ronquillo, autor mexicano del libro La reina del Pacífico y otras mujeres del narco, publicado el año pasado. "Las mujeres parecen más sensibles e inteligentes para manejar el narcotráfico como empresa'', agregó.

Pero no todo es glamour, según Ronquillo. Un 70 por ciento de las mujeres presas en cárceles de México están acusadas de "narcomenudeo'' o venta de drogas al detalle, lo que se considera como la etapa más arriesgada y vulnerable de la cadena del multimillonario negocio.

Sandra Avila Beltrán, el personaje central del libro de Ronquillo, está solicitada en extradición por la Fiscalía Federal de Miami que la acusa, junto con el clan familiar de su esposo, el colombiano Leyner Valencia Espionsa, de cargos de importación y distribución de unas nueve toneladas de cocaína.

Su figura de mujer fatal y hermosa inspiró un narcocorrido que dice:

"Se baja una bella dama con cuerno [arma] y camuflageada, de inmediato el festejado supo de quién se trataba, era la famosa Reina del Pacífico y sus playas, esa grande del negocio, una dama muy pesada''.

Avila es una mujer seductora que utilizaba sus atributos físicos para hacer negocios y conseguir aliados, incluso a nivel policíaco, anotó el periodista Ricardo Ravelo en una entrevista con La Crónica de México.

"Es protagonista, violenta, manipuladora, dictatorial, bragada, con una vida social activa, amante de las fiestas, de las joyas y de los placeres'', sostuvo Ravelo .

Avila fue detenida en octubre del 2007 en México. Ella ha alegado que hizo el dinero vendiendo ropa.

Cuando la poderosa organización mexicana de los Arellano Félix se vio diezmada por la muerte y la ley, surgió como única opción para mantener los negocios de narcotráfico del clan, otra mujer de armas tomar: Enedina Arellano Félix.

Algunas versiones sostienen que Enedina, de 53 años, es contadora pública y otras que es licenciada en Economía. Una de las pocas frustraciones en su vida es no haber podido concursar en 1977, en el reinado del Carnaval de Mazatlán.

Asumió las funciones de su hermano Ramón, quien murió de un disparo que le dio un policía de tráfico sin saber que era el más temible capo de las drogas de México. Sus otros dos hermanos, Benjamín y Francisco Javier, El Tigrillo, fueron arrestados.

Según los analistas, Enedina modernizó la organización dándole un giro más empresarial y se le considera como el cerebro financiero del clan familiar.

"No existe en el mundo ninguna organización con carácter mafioso en la cual una mujer tenga tanto poder como Enedina'', aseguró Ravelo.

Las pioneras en incursionar en reino machista del trasiego de drogas, fueron las colombianas.

En las listas de las más buscadas de la Dirección Antinarcóticos de Estados Unidos, DEA, figuraron en la década de los ochenta Giselda Blanco, la siniestra Viuda Negra que bautizó a sus hijos con los nombres de los personajes de la película El Padrino, y Marlén Navarro, La Mariposa, una sofisticada y ágil lavadora de dólares que se les escapó a los agentes de la DEA de Miami en vísperas de revelar el encausamiento en su contra.

Los agentes de la operación ubicaron a la mujer en Venezuela adonde viajaron a mediados de 1986. En una desesperada acción, denunciada en su momento y con la que se buscaba eludir los controles de las autoridades locales, los agentes pusieron a la mujer en una caja para perros, la introdujeron en un avión de la DEA y la regresaron a Miami.

Entre los narcotraficantes de la década de los noventa hay acuerdo en que la mujer más inteligente y bonita del negocio fue la colombiana Yvonne Scaff, acusada en un vasta operación antinarcóticos multinacional conocida como Trasatlántico en agosto del 2000.

"Yvonne tenía muy buen olfato para cranearse rutas [de drogas]'', explicó un ex narcotraficante convicto colombiano que pidió anonimato por razones de seguridad. "Era tan ambiciosa como bonita, con unos ojos espectaculares''.

Scaff fue extraditada a Estados Unidos y regresó a su país en el 2008 tras cumplir una pena por cargos de narcotráfico.

La posiciones de riesgo, en tierra o en el aire, no parece intimidar a las mujeres.

En una redada internacional que autoridades de Estados Unidos, Colombia y México completaron el mes pasado, fue arrestada María Patricia Rodríguez Monsalve, alias La Señora, una piloto mexicana que había asumido el manejo de los negocios de su asesinado esposo colombiano.

Según la policía colombiana, además de la fortuna de su marido, Rodríguez heredó la amistad de éste con Joaquín "El Chapo'' Guzmán, el más poderoso narcotraficante de México.

Algunas de las mujeres que ingresaron al mundo del narcotráfico lo hicieron por las pasarelas de los múltiples reinados de bellezas que se realizan en Colombia, un país en el que al menos una vez a la semana se celebra un certamen de esta naturaleza.

Los reinados atraen a decenas de narcotraficantes dispuestos a financiar la costosa postulación de las candidatas y sus ajuares, siempre apostando al derecho de la retribución en sexo y compañía.

La situación no es diferente en México según anota el investigador Arturo Santamaría Gómez de la Universidad Autónoma de Sinaloa, autor de El culto a las reinas de Sinaloa y el poder de la belleza. "Si el poder político, el militar y el del dinero no pudieron evitar el poder de los narcos, el poder de las reinas de belleza tampoco. Al contrario, con frecuencia se han unido amorosamente'', escribió Santamaría.
Fue justamente en uno de esos concursos en Colombia, el Reinado Internacional del Café, en el que se lanzó a la fama en el año 2000, Angie Jeaneth Sanclemente Valencia, la colombiana que está buscando desesperadamente la policía argentina.

Sanclemente resultó elegida reina pero, en cuestión de días, trascendió que había mentido al jurado al decir que era soltera, uno de los requisitos para ser candidata.

Acorralada por las evidencias, la muchacha asumió la responsabilidad y devolvió la corona no sin antes haberse disculpado ante las cámaras de televisión que la mostraron con ojos azules llorosos. El azul no era natural sino de los lentes de contacto que usaba entonces.

Fuente: Gerardo Reyes y Gonzalo Guillen /http://www.elnuevoherald.com/2010/03/27/v-fullstory/684462/las-reinas-del-narcotrafico.html

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