Laura y Lupita, nuevas santas latinoamericanas, reciben tributo en sus países


Colombia y México celebrarán con misas y homenajes este fin de semana la canonización de las monjas Laura Montoya Upegui y Anastasia Guadalupe García Zavala, colombiana y mexicana, respectivamente, que serán elevadas a los altares este domingo por el papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano.

La madre Laura, fundadora de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, es la primera persona nacida en Colombia reconocida como santa y los católicos de su país, especialmente en su región natal, Antioquia, se disponen a festejarlo como se merece.

También hay alegría en México, cuna de San Juan Diego y otros muchos santos, por la canonización de la madre Lupita, como es conocida la cofundadora de la congregación de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres.

"Contemplar en los altares a una cristiana, nacida en nuestra patria, es un regalo extraordinario que nos llena de esperanza", señaló el Episcopado de México en un comunicado.

"La Madre Laura Montoya es una Santa hermosa, humilde y que estuvo cerca de los más pobres", dijo, por su parte, el cardenal colombiano Rubén Salazar Gómez.

La canonización de estas dos monjas fue anunciada por el anterior Papa, Benedicto XVI, el 11 de febrero, el mismo día en que dio a conocer su renuncia. Ambas fueron beatificadas por Juan Pablo II el 25 de abril de 2004.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y algunos de sus ministros asistirán el domingo a la canonización en el Vaticano, encabezada por Francisco, el Papa argentino.

En representación de México no irán autoridades civiles, pero sí estarán presentes el arzobispo de Guadalajara y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el cardenal José Francisco Robles Ortega, y el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, arzobispo emérito de Guadalajara.

En la misma ceremonia también serán canonizados el italiano Antonio Primaldo y 800 de sus compañeros, quienes murieron asesinados a manos de los otomanos en 1480 en Otranto (Italia), por negarse a renunciar a la fe cristiana.

Maestra, misionera, escritora y, sobre todo, defensora de los derechos de los indígenas, Laura Montoya nació en la localidad antioqueña de Jericó el 26 de mayo de 1874 y murió en la capital de Antioquia, Medellín, el 21 de octubre de 1949.

En Jericó y Medellín las celebraciones han comenzado ya.

Para hoy está prevista una peregrinación en homenaje a la primera santa colombiana en los colegios de la Congregación fundada por ella y mañana habrá un encuentro de fe y oración en el Santuario de la Luz, dedicado a la Madre Laura y situado en el barrio Belencito de Medellín, según informó la Conferencia Episcopal Colombiana.

En ese lugar, a medianoche del sábado hora colombiana, los fieles podrán ver por pantallas gigantes de televisión un enlace directo con los municipios de Jericó, donde nació la religiosa, y Dabeiba, la localidad selvática donde hizo su primera misión para evangelizar a los indios Emberá Chamí, para luego seguir en directo la transmisión en vivo desde el Vaticano.

El domingo por la mañana todos los templos de la archidiócesis de Medellín rendirán un homenaje a la ya primera santa colombiana con el repique de campanas y a las 12, con celebraciones eucarísticas.

La misa principal tendrá lugar en el santuario de la Madre Laura y será presidida por Hugo Torres, obispo auxiliar de Medellín.

La Madre Lupita, nacida en Zapopán el 27 de abril de 1878 y fallecida el 24 de junio de 1963 en Guadalajara, también será homenajeada en su país.

La hoy beata enfrentó la persecución religiosa del periodo revolucionario y a pesar de haberse comprometido en matrimonio a los 23 años, decidió tomar los hábitos para dedicarse al servicio de los enfermos y de los pobres.

La Conferencia del Episcopado Mexicano invitó a obispos, sacerdotes, diáconos, personas consagradas, seminaristas y fieles laicos a agradecer a Dios la canonización de la Madre Lupita en las misas del domingo.

A Roma viajarán cerca de 40 religiosas de la Congregación fundada por la nueva santa mexicana, según la madre Imelda Maciel, que fue superiora general de la congregación fundada por la madre Lupita y el sacerdote Cipriano Iñíguez.

En total suman casi medio centenar los santos surgidos de tierras latinoamericanas, la región con mayor número de católicos del mundo, que también cuenta con un numeroso grupo de beatos y siervos de Dios.

Entre los últimos santos latinoamericanos están la ecuatoriana Narcisa de Jesús Martillo, el chileno Alberto Hurtado Cruchaga (2005), el mexicano Rafael Guizar Valencia (2006) y el brasileño Antonio de Santa Ana (2007).

Más de una veintena de religiosos mexicanos muertos en la Guerra Cristera de 1926-1929 fueron canonizados por Juan Pablo II.

Otros santos de la región son San Miguel Febres Cordero, de Ecuador, San Roque González de Santa Cruz (1988), de Paraguay; Santa Teresa de Jesús de los Andes (1993) de Chile y San Héctor Valdivieso Sáez (1999), de Argentina.

Perú cuenta con dos de los santos más antiguos del continente: Santa Rosa de Lima (canonizada en 1671), patrona de Hispanoamérica y Filipinas, y San Martín de Porres, llevado a los altares en 1962, más de tres siglos después de su muerte. EFE

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