Miles de católicos celebran beatificación de la primera mujer negra en Brasil


Miles de devotos celebraron hoy con procesiones y una ceremonia religiosa la beatificación en la pequeña ciudad de Baependi de la hija de esclavos Francisca da Paula de Jesús, conocida en el siglo XIX como "Nhá Chica", la primera mujer negra en alcanzar el título de beata en Brasil.

La ceremonia, ante unos 50.000 fieles, fue presidida por el prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos del Vaticano, cardenal Ángelo Amato, quien leyó el mensaje del papa Francisco, en el que el sumo pontífice recordó que Nhá Chica fue una "perspicaz testigo" de la misericordia de Cristo.

El papa, en nombre de su "autoridad apostólica", declaró que la "venerable sierva" sea llamada de ahora en adelante de "beata y su fiesta sea celebrada en los lugares y de la manera establecida por el derecho todos los días 14 de junio", fecha del aniversario de su muerte.

El sumo pontífice recordó que Nhá Chica era "lega, virgen, una mujer de asidua oración y perspicaz testigo de la misericordia de Cristo con los necesitados del cuerpo y del espíritu".

Brasil, el país con mayor número de católicos del mundo, cuenta con dos santos, uno de los cuales nació en Italia, así como con ochenta beatos, siervos de Dios y venerables, siendo más de la mitad extranjeros, en una lista a la que se suma ahora la llamada "madre de los pobres" y que llegó a ser considerada santa aún en vida.

Santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús, quien nació en Italia y llegó niña a Brasil, y San Antonio de Sant'Ana Galvao son los dos santos brasileños.

La Iglesia Católica elevó también a la divinidad de santos a otros tres extranjeros que realizaron su misión apostólica y evangelizadora en Brasil.

La profesora jubilada Ana Lúcia Meirelles, cuyo relato de sanidad de una enfermedad cardíaca incurable invocando a Nhá Chica fue avalado por el Vaticano para comprobar los milagros atribuidos a la hija de esclavos, fue la encargada de subir al altar las reliquias que tendrá la nueva beata.

Amato, por su parte, valoró la "vida angelical" de Nhá Chica, quien según el cardenal italiano debe ser "imitada como una lección de vida para todos".

El obispo de la diócesis de Campanha (Minas Gerais), Frei Diamantino Prata de Carvalho, encargado de presentar al Vaticano el pedido de beatificación, recordó una frase que inmortalizó a Nhá Chica: "Soy una pobre analfabeta, pero oro con fe en Dios que me atiende por intersección de su madre de la Concepción".

Antes y después del acto de beatificación, los miles de fieles llegados desde todo el país e incluso del exterior, recorrieron las calles de Baependi con banderas amarillas y blancas que tiñeron con los colores del Vaticano el pequeño municipio.

El proceso para reconocer los milagros que se le atribuyen a Nhá Chica se inició en 1989, cuando el papa Juan Pablo II la declaró "Sierva de Dios", casi 100 años después de su muerte, y su beatificación fue determinada en junio del año pasado por el ahora papa emérito Benedicto XVI.

La futura beata nació en 1808 en la ciudad de Sao Joao del Rei, también en Minas Gerais, en una familia de esclavos y quedó huérfana a los 10 años, para dedicarse a la caridad hasta su muerte el 14 de junio de 1895, fecha en la que se celebrará su fiesta religioso.

Pese a haber heredado la fortuna de un hermano que enriqueció, Nhá Chica nunca se casó y renunció a las riquezas, distribuyendo los bienes entre los pobres y a la construcción de una capilla dedicada a la Inmaculada Concepción, en donde hoy se ubica su santuario.

Entre los devotos de Nhá Chica destaca el escritor Paulo Coelho, el autor brasileño más publicado en todo el mundo.EFE

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