Muere un reo al día en las cárceles venezolanas, las peores del continente


"Bienvenidos al monstruo de cemento, que se alimenta de carne y sangre humana", se lee en un muro de la cárcel El Rodeo I, a unos 30 kilómetros de Caracas. La frase resume la trágica situación de las prisiones venezolanas, donde según ONGs muere al menos un preso al día. "Entrar a una cárcel venezolana es prácticamente una sentencia de muerte", expresó a la AFP Humberto Prado, presidente del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), organización no gubernamental que estima que las cárceles del país son las más violentas del hemisferio.

Durante 2009, 366 reos murieron y otros 635 resultaron heridos en hechos de violencia ocurridos en las prisiones, según un reciente informe del OVP. Pese a que según estas cifras un preso fallece violentamente cada día, la violencia carcelaria en Venezuela se ha reducido un 26% entre 2007 y 2009.

"Ha disminuido la cantidad de muertos y heridos, pero no se puede hablar de que ha menguado la violencia. Esto se debe a medidas paliativas que, por ejemplo, permiten que los familiares de los presos pasen algunas noches en las cárceles y no a soluciones definitivas", dijo Prado.

"La superpoblación de las prisiones sigue existiendo, el tráfico de armas y drogas también. No hay personal suficiente, ni un sistema judicial que acabe con los retrasos en los procesos, y la política de clasificación de los reos según los delitos cometidos es inexistente", agregó.

Venezuela cuenta con una población reclusa de 32.624 personas, aunque la capacidad de su infraestructura sólo le permite atender a unos 12.000 reos. Además, por lo menos el 66% de los presos carece de condenas firmes por la lentitud del sistema judicial.

Para solucionar la crítica situación, el gobierno lanzó en 2006 un sistema de humanización carcelaria, que incluye la construcción de nuevas infraestructuras, el desarrollo de programas educativos y deportivos y el aclamado programa de orquestas sinfónicas para reos.

Tras un reciente enfrentamiento armado en la cárcel capitalina de La Planta, en el que fallecieron nueve reclusos y otros 16 resultaron heridos, la directora nacional de centros penitenciarios, Consuelo Cerrada, exaltó las bondades del sistema de humanizacion, pero dijo que es imposible esperar que la violencia desaparezca de inmediato. "Estamos controlando la violencia y mejorando la infraestructura, pero tampoco es que hoy tenemos problemas y mañana van a desaparecer", dijo. "El plan de humanización es bueno, pero el sistema no había sido atendido por muchos años y tenemos que ponernos al día", agregó.

Cerrada es la décimoseptima directora de prisiones en los casi once años de gestión del presidente Hugo Chávez. Así como han variado los responsables, también mudaron las políticas puestas en marcha.

Para el experto Pedro Rondón, el principal problema es el personal que atiende las cárceles y diseña los programas de atención de los reclusos. "Prácticamente ninguna cárcel es dirigida por expertos. Hay sólo una persona con especialización en prisiones entre los casi veinte cargos principales relacionados con las cárceles", dijo. "Incluso las nuevas prisiones que se han construido no están 100% operativas por la desarticulación y la falta de personal. Existen más espacios, pero los presos siguen hacinados y sufriendo la precariedad de las instalaciones", agregó.

El último informe de la ONG venezolana Provea señala que las tres prisiones remodeladas e inauguradas entre 2007 y 2009 como parte del plan de humanización están a menos del 50% de su capacidad y el hacinamiento es flagrante en un 84% de las cárceles.

"Si en este país cae en prisión un reo que no es peligroso, el reincidente lo contamina y dentro de la cárcel aprende a matar, a violar, a robar. Todos viven juntos sin discriminación. Eso no es humanización", concluyó Prado, un ex presidiario que defiende los derechos de los privados de libertad.

Por Lissy De Abreu
AFP

DJ

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