Paralizada Ferrominera del Orinoco en reclamos de deudas salariales


Los trabajadores de la estatal venezolana Ferrominera del Orinoco iniciaron hoy una paralización indefinida de actividades en reclamo del pago de deudas salariales y la supuesta falta de insumos para la operatividad de la empresa, dedicada al procesamiento y venta del hierro y sus derivados. "Estamos parando (las actividades) aquí los trabajadores porque nos están violando el contrato colectivo", dijo a los medios locales Ramón Arrioja, operador mayor del Departamento de Producción de Ferrominera. Arrioja aseveró que "a esta lucha" se han sumado "todos los trabajadores" de la Ferrominera, que suman "6.400", quienes se declararon "en paralización indefinida" o al menos hasta que se presente el ministro de Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz, y ofrezca soluciones.

El portavoz laboral denunció que las deudas salariales que reclaman incluyen el pago de un "retroactivo desde el 5 de enero al 31 de mayo" pasados, así como otros beneficios monetarios establecidos en el contrato colectivo.

"Dicen que no hay real (dinero) y que la empresa está en quiebra (...) nos deben, no tenemos ni papel sanitario, el agua está contaminada, no tenemos nada (...) los equipos de las minas están parados por falta de insumos, no hay aceite, repuestos", denunció Arrioja.

Asimismo, otro trabajador de Ferrominera que se identificó como Rubén González dijo a la cadena caraqueña Unión Radio que "la gota que rebozó el vaso" fueron las afirmaciones de líderes sindicales que en la "empresa no pasaba nada" el pasado sábado, durante una visita a las instalaciones del presidente venezolano, Hugo Chávez.

El sábado pasado, Chávez visitó las instalaciones de la empresa y anunció inversiones de unos 313 millones de dólares este año para reflotar las empresas básicas adscritas a la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), entre ellas Ferrominera.

Chávez también anunció "la creación de la Corporación del Hierro y del Acero, y de la Corporación Socialista del Aluminio", ambas adscritas al Ministerio de Industrias Básicas y Minería, como parte de los planes oficiales de recuperar la productividad de las empresas básicas de la sureña región de Guayana.

El pasado 16 de julio, Sanz pidió "paciencia" a los trabajadores de las empresas básicas del aluminio, que entonces reclamaban con una huelga que se extendió al menos tres días el pago de beneficios salariales, y anunció la cancelación de esas deudas a partir del 31 de julio próximo.

El ministro recordó en esa oportunidad, que el Gobierno estructura un plan de inversiones para rescatar a las empresas básicas, que afrontan graves problemas financieros debido al "déficit crónico" de caja que arrastran.

Argumentó que, por ejemplo, el "problema estructural" del sector aluminio "se ha visto agravado con el aumento de los costos de producción" que cifró en "3.700 dólares por tonelada", mientras que el producto se vende "a menos de 1.600 dólares la tonelada".

Por su parte, dirigentes sindicales reiteraron en julio pasado que el Gobierno supuestamente se muestra pasivo ante el desmoronamiento de ese sector industrial venezolano, donde el grado de deterioro sería tal que podría colapsar en pocas semanas si no hay una intervención decidida por parte del Ejecutivo. EFE

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