Sacrificó a su madre por la salud del presidente Chávez

Aprehendieron preventivamente al hombre mientras revisaron la casa y levantaron el cadáver de la sala de la vivienda. La anciana yacía en el suelo. Un hilillo de sangre desprendía de la cabeza y ya había hecho un charco de considerable tamaño. Tenía la ropa quemada y la piel en carne viva. Muy cerca del cuerpo había una silla también consumida por las llamas.

Por orden divina

José Alberto les confesó a sus vecinos que “lo hizo porque Dios se lo había ordenado, que solo así el presidente Chávez recuperaría su salud”.

Ante las evidencias y la presunta confesión, el asesino fue trasladado por Politáchira hasta un centro asistencial, donde le curaron las quemaduras y luego quedó recluido en la sede policial, a disposición de la fiscalía del Ministerio Público.

Quienes conversaron con José Alberto antes del crimen declararon a la Policía que él solo hablaba sobre la instalación de agua potable para su casa y que su madre se sentía mal por la diabetes. Aseguraron que nunca lo conocieron como fanático político o enajenado mental.

Era agricultor

José Alberto “se dedicaba a las labores del campo. Tenía un camioncito y trabajaba llevando y trayendo cosas, y cuando lo necesitaban, nunca se negaba para movilizar a algún vecino. Esto que ha pasado nos tiene a todos muy sorprendidos”, comentaron los vecinos.

Fuente: Notitarde

EA

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