La telaraña es el material más resistente y versátil que existe


A los ingenieros nunca les faltaron ideas, sino materiales para realizarlas. El ala delta de Leonardo da Vinci, pese a su diseño correcto, esperó 400 años los materiales con el peso y la resistencia necesarios para volar. La historia de la ingeniería es en gran parte la historia de la evolución de los materiales. Por eso, los ingenieros más exitosos son las arañas, que tuvieron 380 millones de años para desarrollar el material más resistente y versátil conocido: la seda de la telaraña.

Elástica y estable, a igualdad de peso, la telaraña es cinco veces más resistente que el acero, con cualidades adicionales. Su seda es tan fina que si un hilo diera la vuelta al mundo pesaría menos de 500 g y para romperse bajo su propio peso tendría que tener 80 km de largo. Pero estos ejemplos son solo dos variantes de la telaraña. “Araneus diadematus”, la araña de los jardines, produce siete clases de fibra que combina en asombrosas estructuras.

EVOLUCIÓN

Probablemente la primera seda que desarrolló la araña fue para proteger sus huevos, al extender hilos sobre la tierra que habitaba. Con los millones de años vinieron otros inventos. Una seda sumamente resistente, producida a razón de hasta dos metros por minuto, le permitió lanzarse al espacio y hacer acrobacias, lo que amplió su radio de acción. Después vinieron estructuras más complicadas.

Las glándulas en el abdomen de la araña se adaptaron para producir fibras especializadas. Sobre las cuerdas estructurales pudo construir espirales de una fibra que se deforma, absorbe el impacto y regresa lentamente, lo que evita que la presa rebote Simultáneamente, las cuerdas estructurales vibran para informar a la araña sobre la captura.

Otra fibra, altamente adhesiva, pega la red y refuerza las uniones sometidas a mayores esfuerzos. Una fibra especial retiene el agua para que el hilo se encoja y enrolle bajo cada gota. Esto da elasticidad adicional a la seda, que se puede extender a cuatro veces su largo original, para soportar objetos pesados. Por último, un hilo engomado rellena el espacio entre los huevos y captura e inmoviliza pequeños insectos.

Las telarañas se han aplicado desde tiempos inmemoriales a las heridas debido a su poder antiséptico y recientemente se ha descubierto por qué. Para defenderse de hongos y microorganismos, la telaraña incluye bactericidas y fungicidas.

INGENIERÍA ESTRUCTURAL

La variedad de materiales de que dispone la araña y la posibilidad de combinarlos explican la gama de estructuras que es capaz de construir. Aunque hay gran diversidad de telarañas, estas suelen dividirse en dos grupos: bidimensionales y tridimensionales.

Estas últimas, más primitivas, consisten generalmente de hilos que se cruzan en forma aparentemente caótica, pero que impiden el paso de un insecto en línea recta e interfieren con sus movimientos evasivos.

La viuda negra (“Latrodectus mactans”) tiene un recurso adicional: cubre las fibras templadas con una goma viscosa que, al pegarse a una presa, se sueltan y encogen levantándola hasta la araña; un cordel de pesca automático. Otra telaraña tridimensional es un laberinto de fibras tensas, bajo el cual la araña observa las vibraciones. Un insecto que choca con una de las cuerdas da el aviso. Si el insecto es grande, va rompiendo y doblando las cuerdas que absorben su energía e impiden que vuelva a volar.

Las telarañas bidimensionales son las más conocidas por la belleza de sus diseños geométricos. A esta categoría pertenece la araña de los jardines. Templadas entre ramas u hojas de pasto, estas telarañas forman un plano cuya estructura es de fibras sumamente resistentes, revestida con una espiral de fibra ligera y pegajosa para la captura. La araña se traslada solo por la fibra estructural para patrullar la red y para producir “música” que atrae a la pareja; la parte ligera captura y mantiene las presas hasta su llegada.

Hay una gran variedad de telarañas bidimensionales, de acuerdo con el medio que habitan: triangulares para ramas bifurcadas que no permiten más anclajes, en forma de escalera para aprovechar espacios largos. Hay arañas que tejen una malla, como red de pescador.

EL VUELO SUSPENDIDO

La seda, además de atrapar presas, es un medio de transporte o cordel de pesca. La viuda negra deja cordeles elásticos que le traen la presa, otras arañas los amarran a una rama y se trasladan volando colgadas de su hilo. A escala humana, cubrirían el equivalente de un kilómetro. Estas arañas también pueden lanzar un cordel pegajoso sobre una presa que, una vez capturada, levantan con la misma cuerda.

Para fabricar su seda, las arañas cuentan con un complejo equipo. Diversas glándulas del abdomen producen la materia prima, que es una variedad de proteínas que consta de aminoácidos*. Aunque no se conoce en detalle la estructura molecular de la seda de la telaraña, esta tiene similitud con la del gusano de seda. Está compuesta de trozos de cadenas de aminoácidos en cristales comprimidos en forma de acordeón, rodeados por hilos sueltos. Al salir de las glándulas, el hilo es presionado y torcido, lo que le da elasticidad. Hay peines para la seda en el punto de salida y algunas arañas pueden variar el grosor con un cardador en las patas. La araña bola fabrica con la seda un lazo para cazar.

Fuente: http://www.elcomercio.com.pe/impresa/notas/telarana-material-mas-resiste...

YU

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