Una profecía para Venezuela (Video)

Una profecía para Venezuela (Video)

El Maestro Tántrico Baba Anandamurti (21-5-1921 / 21-10-1990) estuvo tres días en Caracas en 1979. Fue parte de una gira luego de permanecer varios años en prisión acusado de conspiración. El día de su partida encomendó una misión especial a sus discípulos de este lado del mundo.

Shrii Shrii Anandamurti, llamado Baba (1) por sus discípulos, estuvo en Venezuela a finales de septiembre de 1979. Su nombre de niño era Prabhat Rainjan y Bubu su apodo familiar. Desde el mismo día de su nacimiento, en Jamalpur, un pequeño pueblo de India, dio muestras de que era un ser excepcional. Siendo muy niño ya conocía los secretos de la meditación.

Para algunos estudiosos, como Devashish, Baba Anandamurti “fue un maestro espiritual muy diferente a cualquier otro que le haya precedido en el subcontinente indio, no solo como revolucionario social sino como Gurú (2) espiritual”.

Lo consideraban revolucionario porque era contrario a prácticas muy ortodoxas en el pueblo de India como la división de la sociedad en castas, el matrimonio concertado por los padres de los contrayentes y el pago en oro a los sacerdotes para “permitir” la entrada al cielo de los difuntos. Atacaba con igual vehemencia al comunismo y al capitalismo: “El capitalismo convierte a la gente en mendigos, pero el comunismo los convierte en animales. Los priva de su capacidad de pensar”.
En 1955 fundó Ananda Marga (Camino de la Bienaventuranza) “una misión global para la elevación espiritual y el cambio social”. Solía decir que “no quería un culto a la personalidad, sino más bien un culto a la ideología”.

Negaba la existencia del cielo y del infierno: “Son dogmas creados por personas religiosas para explotar a los crédulos y jugar con sus miedos”.

Para Baba Anandamurti el único “ismo” que tenía su apoyo era el “universalismo”, enfatizando una y otra vez que “todos los seres humanos pertenecían a una hermandad cósmica con igualdad de derechos a los dones de la providencia”.
Un informe oficial presentado a la primer ministro Indira Gandhi en 1971, estimaba en 7 millones el número de afiliados a Ananda Marga. Calculaban que “había por lo menos un monje de Ananda Marga viajando en cada uno de los trenes importantes de India” propagando la misión. Para ese momento, ya varios discípulos de Baba habían sido atacados físicamente por grupos identificados con el comunismo.

Baba Anandamurti advirtió a sus seguidores que vivirían tiempos duros y les dio libertad para retirarse. Fue arrestado el 28 de diciembre 1971 en la madrugada junto a cientos de discípulos. Lo acusaron de conspiración y comenzó una campaña de desprestigio contra Baba Anandamurti y Ananda Marga.

En 1975 India vive momentos de gran agitación política: Un alto tribunal declara a Indira Gandhi culpable de fraude electoral y la primer ministro responde con una declaración de estado de emergencia para evitar la confirmación del fallo.
Con los poderes otorgados por el estado de emergencia, los líderes de oposición son detenidos, Ananda Marga es declarada ilegal y los discípulos de la organización son perseguidos.

Diariamente los discípulos detenidos visitaban a Baba en su celda. El 11 de febrero de 1973, les pidió que al día siguiente llegaran más temprano. Así lo hicieron y se llenaron de angustia cuando encontraron a Baba convulsionando: el médico de la cárcel le había administrado una sobredosis letal de barbitúricos. Baba permaneció en coma por varios días pero gracias a sus poderes tántricos superó el trance y desde entonces, durante más de cinco años solo ingería dos tazas de suero de yogurt al día suministradas por su asistente personal.

El intento de asesinato atrajo la atención internacional hacia Ananda Marga y su líder. Estudiosos de la vida de Baba Anandamurti consideran que esa era la intención del Maestro porque dan por descartado que Baba ignorara la intención del médico de la cárcel cuando le aplicó la inyección.

La condena de “cadena perpetua” aplicada a Baba duró un año. En 1977 la presión internacional obligó a Indira Gandhi a realizar elecciones y a liberar los presos políticos. Eso incluía a Baba, quien en 1978, luego de 7 años de cárcel, fue absuelto de todos los cargos por el máximo tribunal del estado Bihar.

Ananda Marga aumentó su popularidad nacional e internacionalmente gracias a los proyectos de servicio. El último incidente grave contra miembros de la organización fue en abril de 1982 cuando 17 discípulos fueron asesinados a plena luz del día frente a un centenar de testigos. Los responsables fueron comunistas que azuzaron a una turba, acusando a Ananda Marga de secuestrar niños. El hecho tuvo amplia difusión y fue condenado internacionalmente.

“Venezuela es un país bendito”

A finales de septiembre de 1979, libre de todo cargo, Baba Anandamurti decidió hacer una gira por tres lugares del mundo. Sur América era el destino más alejado de India

La entrada fue Jamaica, el 20 de septiembre de 1979, donde tuvo un encuentro con un grupo de discípulos estadounidenses, quienes junto a discípulos de Venezuela, hicieron gestiones para que Baba fuera invitado a Caracas.
Desde 1978 Ananda Marga tenía discípulos en Valencia, estado Carabobo y San Cristóbal, estado Táchira. Aparte de actividades de meditación, distribuían alimentos y medicinas en lugares de bajos recursos y en preescolares.

Argentina sería su segunda parada pero el gobierno del dictador Jorge Rafael Videla (2-8-1925 / 17-5-2013) daba largas al otorgamiento de visa. Ante la expresión de angustia de quien hacía los trámites, Baba respondió: “Sigue tratando, pero las posibilidades son pocas…”

Argentina no le concedió la visa por considerarlo un agitador que podìa captar la atención de los jòvenes.
Aterrizaron en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar pasada la media noche del 25 de septiembre de 1979. El presidente de Venezuela era el social cristiano Luis Herrera Campins (4-5-1925 / 9-11-2007).

Baba y su grupo se alojaron en Los Chorros, al este de Caracas, donde hay un hermoso parque con dos cataratas naturales. En sus momentos libres Baba visitó el Parque Los Chorros, el Jardín Botánico y el Parque del Este.

En todos los lugares Baba sorprendía por sus conocimientos que parecían infinitos. En el Jardín Botánico, anexo a la Universidad Central de Venezuela, identificó especies de árboles, flores y frutos que para quienes lo acompañaban eran desconocidos.

En el Parque del Este se refirió a las dos variedades de elefantes que en ese momento existían en el mundo y a las características de cada uno. Habló de lagartijos, caimanes, leones, tigres y pájaros. Parecía una enciclopedia andante.

Faltando poco para su viaje Caracas-Alemania-India, Baba se dirigió a los discípulos que le servían de asistentes en su habitación: “Me gustaría decirles algo que mucho de ustedes se están preguntando: ¿Por qué vine a Venezuela? Lo hice porque a este muchacho -y señaló a uno de los discípulos- yo le prometí hace años en Manila, que algún día yo sería su huésped. Estoy cumpliendo mi palabra. Él sabe que yo cumplo mi palabra”.

Baba dio tres charlas durante su visita a Caracas: “Estratos de la vida humana” y “El Sendero de Salvación” el 25 de septiembre de 1979 y al día siguiente, “Éxito en la vida”.

El 27 en la tarde, mientras esperaban el vuelo de regreso, Baba dijo: “La visita a Caracas ha sido algo muy significativo. Venezuela es un país bendito que necesita buenos líderes políticos-espirituales. Si Venezuela logra producir líderes políticos-espirituales, no solo será país líder de América Latina sino del planeta. Venezuela es un país bendito”.

Luego, dirigiéndose directamente a los discípulos venezolanos que lo acompañaban, hizo una exhortación: “Hijos míos, hijas mías. Tienen la misión de acelerar el proceso de crear líderes políticos-espirituales en Venezuela. Les dejo esa misión. Reciban mi bendición”.

Emocionados, los discípulos exclamaron: “Te amamos Baba”. A lo que respondió: “Yo también los amo mucho”.
Han pasado 38 años de ese encuentro. ¿En estos momentos tendremos ese líder político espiritual al que Baba hacía referencia?

En 1990 Baba Anandamurti comenzó a sufrir problemas de salud, secuela del intento de envenenamiento. En agosto de ese año su actividad era más frenética que de costumbre. A cualquier hora del día o de la noche llamaba a los discípulos más cercanos para encargarles algún proyecto: “No solo deben estar preparados para morir mientras trabajan, también deben trabajar mientras mueren”.

El 21 de octubre de 1990, pasadas las 2 de la tarde, luego de revisar varios proyectos, le dijo a su asistente que se retiraría a descansar. Fue su descanso eterno. En 69 años de vida dejó cientos de miles de devotos discípulos, una organización global con centros y proyectos en casi todo el mundo, una filosofía social y espiritual, más de 200 libros de diversos temas y más de 5.000 canciones devocionales.

El próximo 21 de mayo miles de devoto recordarán su nacimiento y uno de sus últimos mensajes lleno de optimismo para la humanidad : “El futuro de la humanidad no es oscuro. Yo tengo fe en que los seres humanos van a buscar, y un día van a encontrar, esa llama inextinguible que permanece siempre ardiente tras el velo de las tinieblas”.

Baba: Palabra en sánscrito que literalmente significa “la persona más amada. Su significado coloquial es “padre”. Como una expresión de respeto y cariño, los discípulos espirituales en India generalmente se refieren a su gurú como “Baba” si es masculino y como “Ma”, “Mata” o “Amma” para referirse a la madre.

Gurú: Literalmente significa “aquel que disipa la oscuridad, aunque se puede usar como una palabra genérica para “Maestro”. Tiene una implicación espiritual inherente.

Referencias:
Historias de un Maestro Tántrico, Devashish, Publicaciones Inner World, San Germán, Puerto Rico, 2014.
Bábá’s Love for South America, Spiritual Experiences with a Spiritual Master. Ananda Marga Publications, Sao Paulo, 1996, vol. 1, págs. 21 a 44
Entrevista a Dada Acharya Chidrupananda Avaduta, San Antonio de Los Altos, Venezuela, febrero 16 de 2017

Bábá’s Love for South America, Spiritual Experiences with a Spiritual Master. Ananda Marga Publications, Sao Paulo, 1996, vol. 1, págs. 21 a 44

Enrique Rondón Nieto

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