El público del beisbol abuchea al Potro Álvarez por chavista mientras él supera la muerte de su padre


"A pesar de lo que me ha pasado, salgo a dar lo mejor de mí; que a pesar de haber perdido a mi papá, vengo a trabajar porque tengo una persona que me ve desde arriba. Me ve mi madre y mi familia, y también 10.000 personas que vienen al estadio, aunque sea a abuchearme. Tengo un compromiso con ellos, y toda esa gente tiene un compromiso con el país".

Una línea sale hacia el jardín derecho y el guante de Antonio Álvarez la intercepta. Emprende su carrera de vuelta al dugout y frente a la parcialidad de los Tiburones de La Guaira, amaga: saca la pelota, la ofrece y con una sonrisa la guarda de nuevo en su mano de cuero.

Gritos sustituyen a la samba y los abucheos se confunden con los insultos; Álvarez trota con la sonrisa expandida y entrega el premio sobre la guarida de los Caribes de Anzoátegui, su equipo. El "Potro" volvió.

Una caída lesionó su médula espinal hace dos años y el futuro de Álvarez lució ajeno al deporte. Su cuerpo, sin embargo, resistió la fuerza que intentó impedir el movimiento y por inercia pudo trabajar.

"Nunca me rendí. Siempre tuve la voluntad. Todos los días me levanto buscando qué hacer porque no espero criticar y quedarme en casa a esperar que lleguen las cosas", sentencia el "Potro", que asegura que está a plenitud de condiciones y que los días fuera de la pelota quedaron atrás. "En estos días me tiré de cabeza en Puerto Ordaz. Es mi juego y no puedo cambiarlo. Es la entrega que tengo por cada camiseta y fue lo que me enseñó mi papá: ser profesional dentro y fuera del terreno".

La voluntad de Álvarez fue puesta a prueba hace una semana. Su padre falleció la noche en que volvió al beisbol.

Dio cuadrangular y doble; a su padre un infarto. No se detuvo y enfrentó a los Leones del Caracas al día siguiente: "Ahí es donde me quería ver él. Me quería ver jugar".

El jardinero celebró que su padre lo haya podido ver de nuevo uniformado, pero necesitó aire para decir más. "Es arrecho cuando.... Yo sé que él...porque", quebró la voz y elevó la cabeza para impedir una lágrima. Retomó la fuerza y mantuvo el verbo fluido que lo caracteriza. "Mi padre me llevaba siempre a los tryouts. Creyó desde un principio cuando le dije que sería grandeliga. Estábamos en una mala condición económica y le dije que iba a llegar a Grandes Ligas para comprarle una casita". Detuvo la declaración, clavó la mirada en el interlocutor y cerró. "Y se la compré".

El show debe continuar. La fanaticada de los Leones, ajena a la pérdida, lo recibió con desprecio y gritos de "Yegua".

Su familia lo acompañó en la capital, pero Álvarez no necesitó consuelo. "Yo no lo veo como algo malo, los abucheos. Es parte del espectáculo y respeto las opiniones de las personas".

Su filosofía se acompaña de un mensaje. "Si soy un factor fundamental para que tú vengas al estadio a disfrutar y a sacarte una mala semana, y si decirle `Yegua’ al `Potro’ te hace sentir bien, bienvenido sea".

"Mi madre todavía no lo asume como parte de la profesión, o la situación política que tenemos, pero tampoco me afecta.

Me hubiese afectado que no dijeran nada, que no pitaran, porque entonces no soy parte del espectáculo".

Se sabe promotor del juego.

Entiende que su imagen vende y le saca provecho. El "Potro" aprovecha su impacto social para enviar un mensaje: "Sí se puede. Eso es lo que espero transmitir, con el beisbol, con la música o con la política. Que a pesar de lo que me ha pasado, salgo a dar lo mejor de mí; que a pesar de haber perdido a mi papá, vengo a trabajar porque tengo una persona que me ve desde arriba. Me ve mi madre y mi familia, y también 10.000 personas que vienen al estadio, aunque sea a abuchearme. Tengo un compromiso con ellos, y toda esa gente tiene un compromiso con el país".

El "Potro" salió en la parte alta del siguiente capítulo para consumir su primer turno.

Silbaron más fuerte que ante el amago con la pelota. Falló y buscó su guante para cubrir el jardín derecho. La tribuna derecha, la de La Guaira, se burló otra vez, pero él levanto el guante para saludar. De espalda, se le adivinó la misma sonrisa. El "Potro" volvió.

PABLO AMAIR
[email protected]

EL NACIONAL

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El Potro Álvarez en un acto proselitista político del chavismo...

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