Alberdi, Hume y Confucio en la China

Ante el crecimiento de la economía china, que ha tenido lugar y cuya continuidad se prevé para el futuro, se ha puesto de manifiesto la posibilidad del desafío a la supuesta hegemonía americana. Esa hegemonía no ha sido de dominación sino que por el contrario ha tenido por objeto evitar la dominación. Durante mucho tiempo ante la amenaza de la Rusia Soviética, a la que se consideró la guerra fría, y a la cual en alguna medida se debió la decisión de la creación de la Unión Europea. Al mismo tiempo tengo la impresión de que ya Deng Xiao Ping había aceptado el principio de Hume y por tanto la China se ha convertido en la segunda economía del mundo.
Por supuesto que existen posibilidades de desacuerdos pero ello no implica aceptar los principios originales de Tucidides y seguidos por Kant y Hegel, por más que al respecto Kant incurriera en obvias contradicciones entre lo expuesto en “Idea para una Historia Universal, con un Sentido Cosmopolita” y “La Paz Perpetua” escrita diez años después. En recientes artículos de Foreign Affaire se ha tomado el tema de la supuesta amenaza de guerra con China. En los mismos se discuten determinados aspectos de rivalidades tales como puede ser el caso de Formosa, y la escuadra americana a su alrededor, pero me atrevería a sostener que en un futuro serán los propios formoseños los que prefieran la pertenencia a sus congéneres continentales, en la misma forma que se produjo la integración de Hong Kong.
Henry Kissinger en uno de los artículos citados recoge, diría las sabias palabras escritas por Alberdi hace más de 150 años: “Las guerras serán más raras el día en el que los que las incitan y las declaran corran la misma responsabilidad que los que las pelean. Estas sabias palabras fueron expuestas mucho antes que se crearan las armas nucleares. Así dice Kissinger al respecto: “Una guerra total entre países desarrollados nuclearmente debe producir pérdidas y cataclismos imposibles de relacionar con objetivos calculables”.
Por otra parte, Kissinger parte del supuesto de que la extensión de la democracia sería la base de la paz universal. En ese sentido coindice con lo dicho por Kant en “La Paz Perpetua” acerca de república y la guerra: “Como es inevitable el caso bajo la constitución, el consentimiento de los ciudadanos para decidir si se declara o no la guerra, es muy natural que tengan una gran duda de embarcarse en tan peligrosa empresa.”.
Es obvio que es en función de ese criterio que Kissinger prevé la paz entre las democracias. Pero el problema al respecto es más complejo, pues evidentemente en el mundo persiste la confusión de la democracia con el sistema del Rule of Law, y se ignora que precisamente los Founding Fathers denigraban la democracia de mayorías que como dijo Jeferson: “Un despotismo electivo no fue el gobierno por el que luchamos”. Y recordemos que hasta 1918 en Estados Unidos sólo votaba un 20% de la población.
Ni las mujeres ni los afro americanos tenían derecho al voto. Hoy la situación de China ante las diferencias de ingreso en distintas zonas, la posibilidad de evitar la apelación al nacionalismo, es más factible desde el actual sistema autoritario, que en una democracia mayoritaria. Tenemos la experiencia en América Latina como el antiimperialismo es una forma eficiente de alcanzar el poder.
Una vez más no estoy hablando de ideales sino de posibilidades, o sea de un pragmatismo básico en las relaciones internacionales. Por supuesto el desideratum sería que prevaleciese el Rule of Law en el mundo, pero lamentablemente ese concepto es ignorado casi diría universalmente, y por supuesto incluida Europa y su Estado de Bienestar. No podemos olvidar que en su oportunidad el fascismo de Franco salvó a España del comunismo impregnado en la República, Pasionaria mediante. Igualmente determinó la neutralidad española en la guerra y salvó a España en la posguerra, de la cual participamos hoy día, precisamente ante la conciencia del interés común a través del comercio, y el terror de la posibilidad del armagedon de las armas nucleares.
Entonces una vez más puedo decir que no elegimos las alternativas, sino que elegimos entre las alternativas. Por el momento el actual gobierno chino se ha apartado de la influencia occidental de Marx, que pervive en Europa vía la social democracia, y por supuesto de Mao Tse Tung, ni cree en Lenín, y por ello recibe el 40% del total de la inversión extranjera en el mundo. Es decir el comercio prevalece sobre la guerra y su autoritarismo, está librado de la demagogia del nacionalismo y el socialismo, que impera en Europa y en gran parte de América Latina.
La supuesta amenaza a la hegemonía americana por parte de los 1.500 millones de chinos cuya economía crece al 8% por año, no significa que la disponibilidad de las armas nucleares no permanezca como un seguro disuasorio de cualquier intento de guerra. Por tanto la mayoría china, así como la clase gubernamental seguirían enfrentados a una guerra de exterminio, y por supuesto cuanto mejor vivan, menos se van a querer arriesgar.
Ya podemos ver que los chinos aparentemente, han aprendido el dictum de Hume, y son concientes de la importancia de la economía americana para su desarrollo y riqueza. Así podemos ver que al tiempo que mantienen un superávit comercial considerable con Estados Unidos, son los mayores compradores de los bonos americanos. Por tanto puedo atreverme a predecir que el comercio y las armas nucleares constituyen la determinante de la paz mundial en el futuro. En otras palabras el interés por la riqueza y el miedo a la muerte son los factores de la paz que hoy disfrutamos.
Fuente: http://independent.typepad.com/elindependent/2013/01/alberdi-hume-y-conf...

















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