De cómo Doris Wells llegó a ser quién fue y el porqué de su diferencia con actrices como Norkis Batista


En la excelente biografía de Doris Wells, firmada por Ocarina Castillo D’Imperio, que acaba de editar la Biblioteca Biográfica Venezolana, aparece una declaración de la inolvidable actriz, publicada en El Nacional en diciembre de 1974, en donde revela cómo se preparó para asumir el rol de Victoria Guanipa, en la adaptación televisiva que Rctv hizo de La trepadora, de Rómulo Gallegos. En su espejo deberían mirarse muchas nuevas actrices, que parecen haberse tomado el oficio con más frivolidad que rigor.

“Estoy trabajando en la preparación de La Trepadora de Rómulo Gallegos, estudiando mi personaje, la ropa, la época. No tengo ningún otro proyecto por ahora, porque esta obra me absorbe por completo, no me deja pensar en otra cosa (…)", decía Doris.

"Después que una actriz ha estado haciendo telenovelas, trabajar en algo así es un reto. En las novelas los personajes son imaginarios, en el sentido que era yo la que les imprimía el carácter y la personalidad, la que creaba su sicología. Pero ahora me enfrento con un personaje de una sicología bien definida, con sus problemas, y lo único que puedo hacer es tratar de interpretar a Gallegos lo mejor posible (…)"

"Trato de estudiar al personaje desde todos los ángulos: primero, la época, la sociedad. Es hermosa la forma en que mi personaje se da cuenta de los problemas con que se enfrentará, por ser ella hija de una mujer de la alta sociedad y de un llanero sin mucha cultura. ¿Por qué -piensa ella- me rechazan si soy tan bonita, tan rica y tan agradable como las demás? Tengo que dar la idea de todo esto y hacer resaltar a una persona que es salvaje, inteligente y graciosa a la vez. Además estoy entusiasmada con la adaptación que Isaac Chocrón hizo especialmente para mí. Es un reto, repito, y siento cierto miedo, cierta reserva”.

Esto es lo que se llama ser una actriz a carta cabal, como lo fue Doris, siempre inquieta y en búsqueda de nuevos horizontes, no sólo histriónicos (tanto en el teatro como en la pequeña pantalla), sino también en otras facetas, como la de escritora de guiones de televisión, algunos de los cuales, como Porcelana, Soledad y Celosía, fueron transmitidos por Rctv con notable éxito de crítica y audiencia. Con su desaparición, cuando todavía no había cumplido 43 años, el medio perdió a una de sus figuras más relevantes.

En su espejo deberían mirarse muchas nuevas actrices, que parecen haberse tomado el oficio con más frivolidad que rigor. Recordamos cuando a Norkis Batista le dieron el mismo rol de Victoria Guanipa, en la desastrosa adaptación que años después hizo Rctv Internacional. Al hablar de su personaje, Norkis dijo, sin ningún tipo de rubor, que no se había leído la novela previamente, “porque no tenía tiempo”. Y lo peor fue que hasta hubo periodistas del espectáculo que, vía TV, justificaron tan lamentable muestra de incultura, por el supuesto carácter “espontáneo” de la actriz. Está visto: la crisis de esta sufrida Venezuela bolivariana es a todos los niveles.

La biografía de Doris Wells debería ser material de lectura imprescindible para las nuevas actrices. Su vida fue un ejemplo de ética y probidad en el desempeño de su oficio.

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