Dudamel y José Vicente: dos expresiones del "sistema"
El ex Vice Presidente de la República y periodista tuvo como invitado este domingo en su programa de Televen al joven director de orquesta Gustavo Dudamel. El diálogo entre ambos dejó al descubierto la contrastante realidad que vivimos los venezolanos.
En el programa "José Vicente Hoy", de este domingo estuvieron representadas las dos Venezuelas que a duras penas coexisten en la actualidad.
Por una parte, los 40 años de la IV República se reflejaron en el talante histórico de quien, quiéranlo o no, ya tiene asignado su puesto en la vida "democrática" de este país.
El periodista y ex candidato presidencial, por muchas razones, jugó en el pasado un rol destacado, especialmente si atendemos a la circunstancia de que, gracias a su propia incapacidad demostrada -una y otra vez, de forma obstinada, se podría decir- de alcanzar el Poder (así, con mayúscula), o de superar siquiera el 6 por ciento histórico de la izquierda venezolana, es que estamos donde estamos.
Por otro lado, en el rostro fresco de Dudamel, estaba presente esta otra nación pujante, joven, triunfadora y reconocida mundialmente como el lado luminoso de nuestra identidad nacional, donde todos los venezolanos nos queremos reconocer y encontrar, en todos los sentidos.
Lo interesante de todo esto es que -por diametralmente opuestos que se vean y se ubiquen estos dos dialogantes-, ambos coinciden en resaltar las bondades del "sistema".
¿Pero cuál sistema? ¿A qué se refieren ambos en este diálogo imposible cuando hablan del "sistema"?
Por supuesto que con ello el joven director apunta al entramado de orquestas juveniles desarrollada por el maestro José Antonio Abreu, mientras que de lo que JVR habla es del tácito proceso político que él mismo representa -solo que desde afuera, por ahora-, y que le permite al primero su desarrollo.
Y si ambos reivindican la importancia de pertenecer al "sistema" es porque son, de alguna u otra forma, las dos caras de una misma moneda.
¿En qué sentido?
Pues porque uno pertenece al "sistema" del arte y otro al de la revolución, y ambos, al sistema que se produce simbióticamente en la necesidad de uno del otro, producto del cual nacen el diálogo y la necesidad misma de esta entrevista.
Y no hay que ser un gran conocedor del arte ni un avesado analista político para entender que lo que nos plantea el "fenómeno Dudamel" es precisamente por un lado el ascenso del talento criollo a niveles extra continentales dado el afán de superación del alumno formado en la disciplina del maestro, en la capacidad de estudio, en el esfuerzo y el trabajo arduo y constante del músico y el artista excepcional, y por el otro, la eternamente criticada condición sumisa del arte y del artista a las fuentes del poder, sean estas cuales fueran: mescenas, príncipes, reyes, jeques petroleros, tiranos gobernantes -o grandes compañías-, pues todos ellos sirven en su rol de amos para reiterar la pobre condición de minusvalía del artista para poder realizar su obra, aunque para ello ya no sea necesario ser el bufón de la corte. Sería una triste posición para quien gusta de bañarse de gloria sin que para ello tenga que salpicarle ni una sola gota de la sangre derramada por las manos de quien estrecha con la misma un arma que al excelso ejecutante de un violín o una batuta. Impoluta certeza de quien se siente "más allá del bien y del mal", o por encima de las diatribas políticas, pero que tarde o temprano tiene que atender invitaciones y el llamado del amo en donde quiera que esté, con la convicción de que lo hace, maquiavélicamente, por un fin superior que justifica los medios.
En todo este entramado de relaciones de poder se consiguieron premios y la publicidad necesaria para darle rango mundial a este "sistema": al que le hacía falta solo la pasión, la bujía energética de la juventud de Dudamel para terminar de conquistar el mundo y ganarse las voluntades escépticas de Europa, porque las de aquí... ni razones tenían para dudar hasta que llegó el reconocimiento de afuera.
Y el talento de Dudamel se impuso, y éste lo logró para Abreu: el sistema se consolidó y la revolución, aunque no sabe muy bien todavía como terminar de adherirse a éste ni a ningún otro fenómeno exitoso que no haya salido de sus propias entrañas -lo cual demuestra la misión imposible que es ella misma como creación creadora, porque tampoco produce nada de este nivel, artísticamente hablando-, sólo atisba a halagarlo a medias y a utilizarlo para sus fines proselitistas. Y en esto no se distingue en nada de ningún otro gobierno de la IV República, por cierto.
Y es que el "sistema" de orquestas, conducido por un zar, por un espíritu noble, en el buen sentido de la palabra, pero también con todo lo bueno y deleznable que contiene el término, supone valores y principios discordantes con lo que tradicionalmente es el ascenso revolucionario, marcado por lo general por las variables más pintorescas, que bien podrían llamarse las eternas verrugas del alma humana, como lo son la rabia, la envidia, el odio social, el resentimiento, etc., y sus hijos consecuentes que son el discurso virulento y la acción violenta, actividades más identificadas, esas sí, con la épica y la moral revolucionaria que con el simple acto de tocar con pasión un violín, vacilarse un trombón o dirigir de forma magistral sintiendo la música hasta en los tuétanos y alcanzar así la admiración internacional.
Porque lo cierto es que ni José Vicente Rangel es Teodoro Petkoff ni Dudamel es Gabriela Montero, en el sentido de que al segundo le creería yo más una invitación a conversar, pues es un genuino admirador del arte, mientras que a la segunda le celebro yo que haya sabido inteligentemente unir su imagen a la de un tipo de liderazgo mucho más representativo de lo que es el futuro de la humanidad.
A la larga, ¿ya quienes lo dudan? el discurso y la acción de Obama se impondrán, y eso ya se está sintiendo en todos los rincones del planeta, porque, como dice Hillary, no es a fuerza de balas sino a punta de argumentos persuasivos como se abre caminos el liderazgo nuevo.
Y ya es hora de comenzar a tomar posiciones. El mundo, al menos por esta parte del planeta, se está definiendo, toda vez que tuvo lugar el comienzo del fin de toda esta bufonada orquestada por Fidel. Y el comandante que se metió en Honduras, se está desmoronando, como dicen por ahí, "poco a poco pero a cada rato", en Centroamérica.
ALFREDO SÁNCHEZ
Informe21.com
Comentarios
es lamentable que todo el artículo sea para descalificar tanto a José Vicente como a Dudamel que indudablemente es un orgullo para el país, porque como siempre se lleva todo a la política y las otras áreas del conocimiento se opacan en un discurso que lejos de hablar sobre la obra de Dudamel lo hace víctima del sistema.
El artículo habla de Obama de, Honduras.....le falto sobre la China e Iran, en fin BRAVO DUDAMEL POR TU TRABAJO
Totalmente de acuerdo, que bolas criticar por criticar. Yo no estoy con Chávez pero el pudo cerrar la orquesta juvenil o bolivarianizarla pero no lo hizo, mas bien la apoyo y la sigue dirigiendo un adecopeyano como Abreu. Por favor no politicen el "sistema" de la orquesta juvenil. Eso es el colmo de los colmos. Dudamel, Abreu y todos los musicos que conforman el sistema son el punto de encuentro mas importante en este dividido y polarizado país.
La verdad, no vi la entrevista y no podría opinar al respecto, sin embargo no me gusta la idea de fundir ésta en el tema político, porque creo que el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela que comenzó más o menos en el año 1975 y de la cual fui testigo presente, es quizá una de las pocas obras de estado que ha tenido continuidad con todos los gobiernos, en algunos con más apoyo que en otros y se ha consolidado gracias al esfuerzo de un numeroso grupo de personas que junto al Maestro Abreu ha trabajado con mística y dedicación durante todo ese tiempo para lograr estos resultados, Dudamel es resultado de ese trabajo, así como muchos otros jóvenes que se destacan en mundo musical nacional e internacional, y muchos otros que surgirán, estos jóvenes hoy por hoy representan el relevo para todas las orquestas existentes en el país, por ejemplo, asistí hace una semana a la presentación de la ópera Cavalleria Rusticana, con un elenco totalmente nacional y de alta factura, acompañados por la Orquesta Sinfónica Venezuela y pude ver como muchos de sus integrantes son jóvenes egresados del Sistema de Orquesta, por otro lado no se miente cuando se afirma que el sistema ha rescatado a muchos jóvenes del submundo de las drogas y la delincuencia, además ha hecho que la música sinfónica llegue a los barrios, donde antes sólo existía la salsa y no es que tenga nada en contra de ésta, pero no es lo único que existe y ahora mucha gente de limitados recursos puede elegir qué oír porque ahora conoce esta otra expresión musical. Lo cierto es que Venezuela sin el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles fuera otra cosa y no por falta del reconocimiento internacional, sino porque esos miles de niños y jóvenes que ocupan muchas horas en el estudio, desarrollo y perfección para ejecutar magistralmente un instrumento musical, estarían en otra actividad que seguramente sería menos noble y productiva por decir lo menos.
SOY ADMIRADOR DE DUDAMEL Y CREO QUE NO DEBIO PRESENTARSE EN ESE PROGRAMA. PERO COMO DICEN AQUI POR ALGO SERA QUE SE VIO OBLIGADO A HACERLO. QUE LAMENTABLE QUE EN VENEZUELA OBLIGUEN A LOS ARTISTAS A ARROLLIDARSE DE ESTA FORMA
Abreu no es adeco ni copeyano ni perezjimenista, aunque tambien lo acusaron de eso, lo que es es un jalamecate insigne. Nadie le quita sus meritos. Pero ya es hora de que caigan algunas caretas aqui. Venezuela no puede seguir siendo una sociedad de complices. Bravo por informe 21. La verdad irrita siempre a unos cuantos mojigatos. Que falta que hace la critica en este pais adormecido por los adulantes.
Definitivamente a los venezolanos nos cuesta digerir una buena critica. Estamos acostumbrados a no ver los matices. O es blanco o es negro. No señores. Hay que leer bien. Aqui no se descalifica a nadie. Decir que José V. es de la cuarta republica no es descalificarlo. Aqui ni le dicen momia ni asesino, ni ladrón ni corrupto a nadie. Tampoco se descalifica a Dudamel, al contrario, lo halagan. Vuelve a leer el articulo para que no hagas conclusiones al voleo.
En mi opinión es un artículo muy bien logrado; y como dice uno de los comentarios no descalifica a ninguno de los mencionados, ni siquiera al propio José V. Rangel sobre el cual se pudieran decir muchas cosas, y menos aún a Dudamel, quien representa lo positivo de una Venezuela a la que han llenado de malos augurios en la última década.
El arte, la cultura, han significado a lo largo de la historia el punto de encuentro de sentimientos y pensamientos por más disímiles que éstos sean. Pero ese arte, esa cultura debe mantener su independencia por que si no perdería todo sentido.
Llegó el momento del reencuentro y la reconciliación. Nos unimos o lo habremos perdido todo.
Me parece que Informe21 esta diciendo una verdad: no se puede permanecer impoluto en politica. Este medio esta diciendo lo que los demas no dicen. Hay intereses creados en la cultura tanto como en la politica. Me gusta esta nota porque este medio le canta las verdades a todo el mundo. Y para un buen periodista no hay "vacas sagradas". Es mas, me parece mas bien que el periodista Sanchez se quedo corto, ha debido ahondar en la figura de Abreu para escudriñar en sus contradicciones. Ahora, esto es entendido en Venezuela como una conspiración y resulta que la critica siempre tiene el efecto contrario: hace que los demas tomen conciencia y mejoren. Pero aqui Alberto Federico Ravell tambien se creyo intocable. Pues no, gracias a Dios existe un medio nuevo y sin compromisos como Informe 21.
Ni José Vicente le pudo sacar un solo comentario político a Dudamel ni éste dejó. Dudamel actuó también como director en un concierto organizado por la alcaldía chavista de Jorge Rodríguez en el Parque de Los Caobos y allí no había una sola camiseta roja, a pesar de que el público era pueblo genuino. Y lo que se ganaron la usurpadora Jacqueline Farías y el mismo Jorge Rodríguez fue una pita monumental de los asistentes, que los obligó a balbucear unas palabras y bajarse rapidito del escenario. Luego Dudamel dirigió a la Orquesta Juvenil Simón Bolívar en la parroquia La Vega y los vecinos de la misma, por primera vez en su vida vieron y oyeron a una orquesta sinfónica tocar para ellos y lo hicieron hasta encaramados en los techos de las casas. ¿Eso le da puntos al gobierno? Quizá, pero lo más importante es que le da cultura y conocimientos y paz espiritual a decenas de miles de venezolanos como nosotros y con tanto derecho como el que más, a disfrutar de una obra que no es de Chávez, sino de todos los gobiernos anteriores y de todos los venezolanos. Al menos demos gracias a que esa es la única obra cultural que el gobierno de Terminator no ha podido destruir. Y no solo eso, sino que se ha visto obligado a reconocer que fue un acierto de los gobiernos tan vilipendiados de la "Cuarta República"
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