La película venezolana "El chico que miente" tiene los ojos puestos en Berlín


La segunda película de la directora de origen peruano Marité Ugás, "El chico que miente", llegará el próximo viernes 28 a las carteleras de cine del país, y desde ya tiene los ojos puestos en el Festival de Cine de Berlín, con la responsabilidad de ser la primera película venezolana que competirá en este festival. Por ser uno de los festivales internacionales de cine más importantes, Ugás considera que su candidatura en la categoría "Generation 14 plus" de la Berlinale es una buena noticia para el cine criollo.

"Todo cineasta de esta parte del mundo desea participar", asegura la directora, a la espera de llegar con su “chico que miente” a la alfombra roja La Berlinale el próximo 10 de febrero.

Tras nueve semanas de rodaje en la costa del estado Vargas hasta la Península de Paraguaná, está lista para el estreno en Venezuela para luego exhibirse en las salas de otros países latinoamericanos.

Esta película cuenta una historia que parte de los deslaves que en diciembre de 1999 inundaron la costa venezolana, sobretodo en Vargas. "Quería hacer una “road movie” que reflejara en gestos y paisajes los últimos diez años de la Venezuela actual", explicó.

La directora, residenciada en Caracas, considera que la tragedia de Vargas continúa viva como una “herida abierta” en el recuerdo de todos los venezolanos que conocen y sufren las consecuencias de uno de los peores desastres naturales que ha sufrido el país, dejando más de 20 mil muertos y desaparecidos.

Esta coproducción entre Venezuela y Perú se ha realizado "en perfecta comunión con los pueblos" que ha visitado y la directora ha contado con "muchos lugareños que se interpretan a ellos mismos" de las diversas zonas que ha recorrido "El chico que miente".

Sinopsis

En “El chico que miente" un chico de trece años parte con un bolso al hombro y la tragedia de Vargas a sus espaldas buscando la verdad sobre su pasado con la intención de averiguar si su madre murió en las inundaciones y descubrir su propio relato.

En un intento por ordenar las fichas del pasado el joven reinventa una y otra vez su historia sobre el deslizamiento, aunque durante la película el público averiguará que él no es el único que miente.

Las mentiras y verdades de esta película se presentan como un reflejo del estado de ánimo, de la incertidumbre, para llevar al espectador a descubrir que dentro del largometraje no sólo hay una, sino muchas verdades. EFE

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