Asad estima que el ejército vuelve a tener la iniciativa en Siria


El presidente sirio, Bashar Al Asad, estimó que su ejército recuperó la iniciativa en la sangrienta guerra de Siria y, según él, si Turquía retira su apoyo a los rebeldes, el conflicto acabaría "en dos semanas", informó este lunes el periódico libanés Al Akhbar.

Este periódico cercano a Siria cita a "visitantes" del palacio presidencial en Damasco que consignan declaraciones de Asad según las cuales "el ejército recuperó ampliamente la iniciativa en el terreno, alcanzando resultados importantes además de todo lo que había logrado en 22 meses" de conflicto.

"El ejército impidió que hombres armados tomen el control de provincias enteras y su 'terreno de juego' se limita a unas pocas zona fronterizas en la provincia de Damasco, que están siendo limpiadas", señaló, según el diario.

"La capital está en una mejor situación y sus puntos estratégicos están controlados, a pesar de los intentos de ataque, en particular en el camino hacia el aeropuerto", según él.

"Si para luchar contra el tráfico de armas y el ingreso de combatientes se cierra la frontera con Turquía, el tema estaría resuelto en dos semanas", estimó Asad según estas fuentes.

Desde mediados de marzo de 2011, cuando una protesta popular se transformó en una guerra civil, el gobierno asegura que lucha contra "grupos terroristas armados" y acusa a Turquía de abrirles las fronteras.

"Los grupos armados financiados desde el extranjero sufrieron duros golpes" en el terreno, observó Asad, y son objeto de una campaña internacional con "sobre todo la inscripción por Estados Unidos del Frente Al Nosra en la lista de organizaciones terroristas".

Por su parte, la Coalición Nacional Siria (CNS) volvió a pedir este lunes ayuda financiera y material "concreta", es decir armas, a la comunidad internacional, al abrirse en París una reunión internacional consagrada a Siria.

"El pueblo sirio libra actualmente una batalla sin cuartel. El tiempo no está de nuestro lado y la continuación de este conflicto sólo puede acarrear una catástrofe para la región y para el mundo", declaró Riad Seif. "No queremos más promesas que no serán cumplidas", agregó ante diplomáticos y altos funcionarios de medio centenar de países.

"Siria necesita miles de millones de dólares. Pero nos hacen falta como mínimo 500 millones de dólares para tener la posibilidad de organizar un gobierno", pedido por la comunidad internacional, declaró durante una interrupción de la sesión George Sabra, dirigente del Consejo Nacional Sirio, principal componente de la coalición de oposición. "Necesitamos armas, armas, armas", recalcó.

Los países occidentales no quieren entregar armas a la oposición siria por temor a que caigan en manos de grupos islamistas. A finales de febrero, será examinado en Bruselas el embargo de armas europeo a Siria, pero el levantamiento parcial o total del mismo tiene que ser votado por unanimidad.

"Ante el derrumbe de un estado y de una sociedad, los grupos islamistas podrían ganar terreno si no actuamos como debemos hacerlo. No debemos dejar que una revuelta que empezó como una oposición pacífica y democrática degenere en enfrentamientos de milicias", declaró, por su parte, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, anfitrión de la reunión. "Esta conferencia debe dar una señal, tiene un objetivo concreto: dar los medios para actuar a la Coalición Nacional Siria", agregó. "Esto significa fondos, ayudas de todo tipo. Se hicieron promesas, algunas fueron cumplidas, pero no todas, ni mucho menos", dijo.

En la reunión del grupo de países Amigos de Siria realizada el 12 de diciembre en Marrakech, un centenar de países árabes y occidentales reconocieron a la Coalición Nacional Siria como representante del pueblo sirio y prometieron en total unos 145 millones de dólares de ayuda.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que se está "debatiendo" sobre la decisión de si intervenir o no militarmente en el conflicto de Siria, durante una entrevista publicada este lunes en una revista estadounidense.

"En una situación como la de Siria, debo preguntarme: '¿Podemos hacer alguna diferencia?'", dijo a la revista New Republic.

"¿Una intervención militar, tendría algún impacto? ¿Cómo afectaría nuestra capacidad de apoyar a las tropas que aún están en Afganistán? ¿Cuáles serían las consecuencias de nuestra implicación en el terreno? ¿Podría incluso acrecentar la violencia o desencadenar la utilización de armas químicas? ¿Cuál es la mejor perspectiva para un régimen post (Bashar Al) Asad estable? ¿Y cómo pondero las decenas de miles de personas que han sido asesinadas en Siria frente a las decenas de miles que están siendo asesinadas actualmente en Congo?", se preguntó el presidente.

"Y con lo que debo estar constantemente luchando es con la cuestión de saber dónde y cuándo Estados Unidos debe intervenir o actuar para hacer avanzar nuestro interés nacional, hacer progresar nuestra seguridad y que esta se corresponda a nuestros ideales más elevados y nuestro sentido de la humanidad", dijo.

"Y mientras que yo me debato con estas decisiones, soy más consciente, probablemente más que la mayoría, no solamente de nuestras increíbles fuerzas y capacidades, sino también de nuestras limitaciones", agregó.

Obama dijo que debía tomar decisiones equilibradas que consideraran todos estos aspectos y que esperaba, al final de su segundo mandato, poder mirar atrás y afirmar que tomó más decisiones acertadas que equivocadas.

Sobre el terreno, las fuerzas del régimen y los rebeldes protagonizaban este lunes violentos combates en el sur de Damasco y diez insurgentes murieron en los enfrentamientos nocturnos en el este de Siria, informó una ONG siria. "Violentos combates se desarrollan desde hace más de una hora entre fuerzas regulares y combatientes rebeldes en el barrio de Qadam (en el sur de Damasco), acompañados de explosiones", precisó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Además, estallaron enfrentamientos cerca de un edificio de la defensa aérea en Mliha, en el suroeste de Damasco, añadió la ONG con sede en Gran Bretaña, que basa sus informaciones en una amplia red de militantes y médicos repartidos por Siria. En la misma zona, los obuses caían sobre la ciudad de Daraya, que el régimen intenta retomar, y Muadamiya.

Durante la noche, los bombardeos sobre la Guta Oriental, una región de huertos en el este de Damasco, no cesaron y dos rebeldes murieron, según el OSDH.

En el este, en Hasake, 10 rebeldes perdieron la vida en combates nocturnos contras las fuerzas regulares, añadió.

En Homs (centro), 'capital de la Revolución', el barrio rebelde de Jalidiye fue bombardeado. Desde hace seis meses, el ejército asedia diversos barrios de esta localidad, entre ellos la Ciudad Vieja.

Por otro lado, el Frente Yihadista Al Nosra reivindicó a través de su cuenta de Twitter el atentado con coche bomba del 21 de enero en la ciudad de Salmiye, en la provincia de Hama (centro), en el que murieron 42 personas, entre las que había civiles y milicianos prorégimen. El Frente al Nosra afirmó que "el héroe Abu Abd al Najar al Najdi se hizo explotar en un camión cargado de 3,5 toneladas de explosivos cerca de una fábrica de tapices abandonada, habitada por decenas de chabiha", los milicianos prorégimen, en Salmiye.

Este grupo, que según Washington está ligado directamente a Al Qaeda en Irak, está compuesto en su mayoría de sirios, pero cuenta con numerosos islamistas radicales extranjeros de todas las nacionalidades, especialmente iraquíes.

Según la ONU, más de 60.000 personas han muerto desde que, en marzo de 2011, comenzó la revuelta popular contra el régimen de Bashar Al Asad, que posteriormente se transformó en conflicto armado frente a la represión.

Casi 600.000 sirios de un total estimado de dos millones de desplazados han huido hacia los países vecinos, en los cuales la mayoría vive en campos de refugiados. Cuatro millones de sirios necesitan ayuda urgente, según la Naciones Unidas. AFP

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