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Eduardo Fernández's blog

La reconstrucción

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Venezuela está sufriendo dolores de parto. Está naciendo un nuevo momento en la historia de nuestro país. Como decía Gramsci, “el tiempo viejo no termina de morir y el tiempo nuevo no termina de nacer”.
Ya la llamada revolución del socialismo del siglo XXI es tiempo viejo. El saldo de su gestión no puede ser más lamentable. Ha sido una prolongada siembra de odio que costará mucho trabajo superar.
Hoy tenemos menos democracia que ayer. Hoy tenemos niveles de confrontación, de división y de polarización difíciles de superar.

Dos jóvenes

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En el mismo día en que un joven venezolano llamado Wuilker Faríñez, arquero de la vinotinto sub-20, se cubría de gloria en Corea del Sur y ayudaba a la clasificación de su equipo para la final en el Mundial que se jugaba en aquel remoto país, otro joven venezolano, llamado Neomar Lander, caía abatido en las calles de Caracas víctima de la violencia política y de la represión.
Los dos apenas alcanzaban los 17 años. Los dos representan una promesa para sus familias, para su país, para sus amigos y para ellos mismos.

Alternabilidad

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Uno de los principios más importantes del sistema democrático es el de la alternabilidad. La democracia supone que el pueblo, es decir, la suma de todos los ciudadanos, elige al gobierno. Si el gobierno lo hace bien y los ciudadanos están contentos, ese gobierno puede ser reelecto. El principio de alternabilidad permite que los electores con sus votos cambien al gobierno y elijan a un nuevo equipo para que dirijan la vida del país.
En Venezuela no existió mucha tradición de alternabilidad pacífica y civilizada hasta que llegamos al período democrático que se inició en 1958.

Fortaleza

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En medio de la terrible tragedia que estamos sufriendo resulta reconfortante robustecer la confianza en los valores fundamentales.
El primero de esos valores es la confianza en la existencia de Dios. Saber que Dios existe y que es infinitamente misericordioso e infinitamente justo.
Saber que Dios es amor y que, finalmente, el amor prevalecerá por encima del odio y por encima del sufrimiento.

Gobierno nuevo

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Se agotan las palabras y los adjetivos para describir la catástrofe que ha producido el llamado “socialismo revolucionario” sobre Venezuela. Es difícil describir el daño inconmensurable y el sufrimiento que han padecido Venezuela y los venezolanos como consecuencia de esta presunta revolución: daño político, económico, social, moral y cultural.
No es extraño, por tanto, que la mayoría de los venezolanos nos pronunciemos a favor de un cambio de gobierno. Anhelamos un nuevo gobierno con características radicalmente distintas a las del actual gobierno.

¿Constituyente?

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Venezuela y los venezolanos estamos viviendo una tragedia. Tragedia que se manifiesta, en lo político, en el colapso de las instituciones democráticas. Ninguna de las ramas del poder público funciona. Todo el poder se concentra en las manos del Presidente de la República. Por eso, podemos decir que ha desaparecido la democracia en nuestro país.

En lo económico, tenemos las dos enfermedades más graves que puede tener un país: inflación, la mayor del mundo, y recesión la más acentuada del hemisferio .

El desenlace

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No queremos más derramamiento de sangre venezolana. No queremos más violencia ni más confrontación. Queremos que se pongan por delante los intereses superiores de Venezuela. No hay un don más preciado que la paz. Como lo dije en mi artículo de la semana pasada y lo reitero ahora, Venezuela tiene una agenda en que las palabras claves son cambio, democracia, justicia, paz, reactivación económica, solución de los problemas de desabastecimiento y de inflación y promoción de un ambiente de armonía y de entendimiento para que los venezolanos podamos vivir mejor.

Democracia de partidos

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Una democracia bien organizada requiere de la existencia de partidos políticos. Los partidos son articuladores y agregadores de los intereses colectivos.

La democracia requiere partidos fuertes, representativos y bien organizados. Un partido político es, por encima de cualquier otra consideración, un mensaje, una propuesta, una visión.

La propuesta debe ser la que mejor interprete los sueños, los anhelos y las esperanzas de los ciudadanos. Hoy, en Venezuela, la oferta partidista más realista tiene que ser la invitación a un cambio político, económico y social.

Hambre

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En Venezuela hay hambre. Son muchísimos los compatriotas que están sufriendo el flagelo del hambre. Niños, mujeres y hombres que han reducido la ingesta de alimentos fundamentales para su existencia. En el caso de los niños, el hambre tiene repercusiones muy graves que van desde perder la vida por inanición hasta sufrir consecuencias, por infraalimentación, en sus condiciones físicas y mentales.

No es fácil

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Vale la pena ser cristiano, pero no es fácil. La mayoría abrumadora de los venezolanos nos declaramos cristianos. No siempre actuamos como tales. Si todos los que nos decimos cristianos actuáramos conforme a lo que dicen los evangelios, el país estaría viviendo mucho mejor y todos nos sentiríamos más felices.

Venezuela

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He dedicado mis últimos artículos a comentar ejemplos exitosos de transiciones interesantes de la dictadura a la democracia. Hemos visto los ejemplos de Polonia, Chile, Sur África y España. En todos esos casos terminaron prevaleciendo dos valores: la inteligencia y el patriotismo.

Suráfrica

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Mis dos últimos comentarios en este espacio han estado dedicados a recordar transiciones ocurridas de regímenes dictatoriales a sistemas democráticos. En el caso de Polonia, de una dictadura comunista a una democracia nacida de elecciones libres y en el caso de Chile, de una dictadura militar a una democracia de partidos.
En ambos casos, prevaleció la inteligencia, el patriotismo y la capacidad de colocar los intereses nacionales por encima de proyectos partidistas o personales.

Año Nuevo

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Por encima de todos los datos objetivos que anuncian un año 2017 lleno de dificultades, el inicio de un año nuevo siempre debe ser abordado con optimismo y con ilusión.
Me dirán mis apreciados lectores que había que ser muy optimista para imaginar que el año nuevo nos pudiera traer, por ejemplo, un gobierno nuevo.
Un gobierno que surgiera del acuerdo entre gobierno y oposición. Un gobierno que fuera producto del diálogo y de la apreciación de la crisis que está viviendo Venezuela.

¿Qué hacer?

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La situación del país es cada vez peor. Aumentan el hambre, la inflación, el desabastecimiento y la inseguridad. Llegamos al final del año 16 en un ambiente de grave preocupación, las señales para el próximo año no son auspiciosas. En el año 17 habrá más hambre, más inflación, más desabastecimiento y más inseguridad.
Mientras tanto, el Gobierno no hace nada. No hay una sola señal de que el Gobierno comprenda la magnitud de la crisis y tampoco entiende la responsabilidad que le toca en la solución de la misma.

De balas y votos

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El Presidente de la República dijo recientemente que la oposición no ocuparía el Palacio de Miraflores “ni con balas, ni con votos”. Frase muy desafortunada que merece un comentario.El cuatro de febrero de 1992 se produjo un acto bárbaro, primitivo y salvaje: un grupo de oficiales de nuestra Fuerza Armada, con nocturnidad y alevosía, resolvió utilizar las armas que la república les había confiado, para asaltar el poder.

Sumo Pontífice

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Uno de los títulos que tiene el Santo Padre, además de Papa y de Obispo de Roma, es el de Sumo Pontífice. Ahora bien, ¿qué significa Sumo Pontífice? Entender el significado nos puede ayudar a comprender la razón de la preocupación del papa Francisco en la crisis venezolana.
Pontífice significa constructor de puentes. El papa Francisco quiere ser consecuente con ese título que le han dado a partir del momento en que sus hermanos en el Colegio de Cardenales lo eligieron como jefe de la Iglesia Universal; quiere ser constructor de puentes.

¡Diálogo!

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La política es diálogo. En donde no hay diálogo, no hay política. La alternativa al diálogo y a la política es la violencia y la guerra. Cuando fracasa la política, irrumpen la violencia y la guerra.
En Venezuela está fracasando la política. Cuando se produjo la asonada militar del 4 de febrero de 1992, comenzó el proceso de sustituir la política por la violencia. Allí está el origen de la actual confrontación estéril. El país no supo condenar ejemplarmente aquel acto bárbaro, primitivo y salvaje.

Dos venezolanos

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Baltazar Porras y Arturo Sosa Abascal. Dos venezolanos que nos llenan de alegría y de esperanza. monseñor Porras fue elevado a la dignidad cardenalicia. Arturo Sosa fue elegido superior general de la Compañía de Jesús.
En un país como Venezuela, sumergido en una crisis tan prolongada y tan profunda, resulta una noticia refrescante que un compatriota como Baltazar Porras sea reconocido por la Santa Sede y consagrado como Príncipe de la Iglesia. monseñor Porras ha sido un formidable pastor, arzobispo de Mérida y presidente por varios años de la Conferencia Episcopal.

Nobel de la Paz

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Tres acontecimientos importantes acaban de ocurrir en Colombia. La firma del acuerdo de paz en la ciudad de Cartagena, el referéndum en que triunfó el “no” y el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz al presidente Juan Manuel Santos.El evangelio lo dice con toda claridad, “Bienaventurados los que trabajan por la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios”. (Mt. 5,9).

Buenas y malas palabras

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Ángel Rosenblat fue un gran filólogo venezolano nacido en Polonia, que tuvo una columna muy leída que se llamaba Buenas y Malas palabras.
Tomo prestado el título de su columna para decir que en la actual coyuntura venezolana debemos tener muy presente que hay “buenas y malas palabras”.
Hago un listado de diez de cada lado. Las buenas son: Paz, patriotismo, unidad, solidaridad, justicia, amor, progreso, democracia, igualdad y libertad.
Las malas son: violencia, guerra, división, egoísmo, injusticia, odio, retroceso, dictadura, privilegios y despotismo.

¿Y ahora qué..?

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Pasó lo que era previsible. El Gobierno se aferra al poder y niega cualquier posibilidad de salida institucional por la vía de un referéndum revocatorio que ellos mismos introdujeron en el texto constitucional.
A la luz de la decisión del Gobierno, mucha gente me pregunta: “¿y ahora qué hacemos?”. Mi respuesta es muy clara: seguir luchando. Seguir luchando hasta vencer.

Comedia de equivocaciones

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El título de este artículo es una traducción libre del de una de las comedias más famosas de Shakespeare: “Comedy of errors”. Aunque a lo que voy a referirme no es precisamente una comedia sino más bien, una tragedia!
En efecto, la política venezolana en las últimas décadas ha sido una secuencia de errores y de equivocaciones.
Fue un error no haber enfrentado con eficacia el problema de la injusta distribución de la riqueza: la pobreza y de la marginalidad.
Fue un error no combatir con determinación el problema de la corrupción.

Elecciones en Estados Unidos

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Estados Unidos es el único país en el mundo que no tiene nombre. Parece que no lo necesita ni le hace falta. Su poder económico, político, científico, militar y tecnológico es tan grande, que no necesita tener un nombre.Los ciudadanos de ese país lo llaman América. Es frecuente escuchar a los norteamericanos llamar a su país América. La verdad es que la palabra América abarca a Norte, Sur y Centro América.

¿Y ahora?

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La demostración del pueblo venezolano el jueves primero de septiembre fue contundente. No solo por la inmensa multitud que se congregó, sino por la conducta cívica que esa misma multitud observó.¡Honor al pueblo venezolano!
Ahora toca al liderazgo político actuar en consecuencia. Tanto a los líderes del gobierno como a los líderes de la oposición. El pueblo habló con mucha elocuencia y con mucha contundencia. ¡Queremos cambio! Y queremos que ese cambio se produzca de manera pacífica, civilizada y constructiva.

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