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Jesús Petit Da Costa's blog

La era del narcogobierno de la delincuencia organizada

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El pasado mes de abril de 2015 circuló por la red un libro estremecedor. Se titula: “Bumerán Chávez”. Tiene por subtítulo: “los fraudes que llevaron al colapso de Venezuela.” Su autor: el periodista español Emili J. Blasco, corresponsal de ABC de Madrid (España) en Washington (Estados Unidos), quien se ganó nuestra confianza cuando informó, por medio del diario para el cual trabaja, la verdad sobre todo el proceso de la enfermedad y muerte del difunto en Cuba.

La fuerza todavía sin nombre y sin rostro

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Hay tres fuerzas políticas: Los títeres de Cuba, los colaboracionistas que usurpan el rol de la oposición y la verdadera oposición hasta ahora sin nombre ni rostro a la que aquéllos llaman radical. La constituye la inmensa mayoría de independientes que estamos contra Cuba, contra el comunismo y contra la tiranía títere, pero también diferenciados de los colaboracionistas que les sirven de comparsa electoral. Es fundamental establecer las diferencias básicas entre las tres fuerzas.

Toda Venezuela es territorio en reclamación

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No me cansaré de repetirlo. Chávez era un infiltrado de Cuba en la FAN para ponerla a su servicio y así tomar posesión de Venezuela sin disparar un tiro. Tarde nos dimos cuenta. Fue cuando hizo ostentación reiterada de su sumisión y servilismo a Fidel Castro. Desde entonces el gobierno de Venezuela reside en La Habana. Aquí despacha el títere, que está a la cabeza de la administración colonial y con tal carácter va allá a rendir cuenta y recibir órdenes. Esto lo sabe el mundo entero y por este motivo somos la vergüenza de América. El único país de América Latina gobernado por otro.

Salirse de la encerrona parlamentaria

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Esta es la situación: Tenemos un gobierno títere de Cuba, cuyo presidente es persona interpuesta de la monarquía comunista cubana, la cual tiene destacados aquí, como poder detrás del trono, a Ramiro Valdez, que dirige la política interior y de seguridad, y Orlando Borrego, que dirige la política económica. No he inventado estos nombres. Los confesó Maduro en su momento. En consecuencia, la primera tarea es recuperar la soberanía política y económica, para lo cual desde luego hay que comenzar por forzar la renuncia de Maduro y romper con Cuba.

Gobierno no pierde elecciones

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“Gobierno no pierde elecciones”. Era un axioma político en Venezuela, derivado de la experiencia de todo el siglo XIX y la mitad del XX, a pesar de que, con el fin de que haya alternabilidad en el poder, se acordó: 1) Restablecer en 1936 la no-reelección inmediata, que había sido una constante constitucional desde 1830 para evitar el ventajismo extremo, lo que no impidió el fraude a favor del candidato del gobierno; y, 2) Consagrar, desde 1947, el voto secreto, que tampoco impidió el fraude con el tráfico de tarjetas de colores.

Evitemos otra estafa política

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Cuando era un muchacho se nos advertía a los provincianos recién llegados a Caracas sobre una modalidad de estafa que llamaban “paquete chileno”, no sé porqué y me disculpan los chilenos. Consistía en tentar la codicia del ingenuo de mentalidad campesina, induciéndolo al engaño de cambiar sus monedas u objetos de valor por una suma elevada de dinero en billetes que estaban supuestamente envueltos en un paquete que la víctima, cuidándose de un ladrón, no abría en público. Al hacerlo en su casa se encontraba con la sorpresa de que sólo era papel de periódico.

Diputados de Cubazuela (y II)

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Es un hecho público y notorio que Venezuela perdió su soberanía, cedida graciosamente a Cuba por el difunto y su banda de traidores a la patria. Es un hecho público y notorio que Cubazuela, antes Venezuela, está gobernada desde La Habana por Su Majestad Raúl Castro, monarca en ejercicio, en quien abdicó su hermano Fidel, Rey Emérito, existiendo una situación semejante a la actual del Reino de España.

Diputados de Cubazuela (I)

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Téngase por diputado de Cubazuela, y por añadidura colaboracionista, al que acepta formar parte de la institucionalidad del gobierno títere de Cuba, integrándose a su Parlamento, en lugar de convocar al pueblo a repetir el 19 de abril de 1810, dos siglos después...
Venezuela dejó de existir como república independiente al ser cedida la soberanía a Cuba por una banda de traidores a la patria todavía en el poder. Somos súbditos de Su Majestad Raúl Castro, titular de la Corona por sucesión dinástica determinada por su hermano Fidel, fundador de la monarquía comunista cubana.

Burundanga parlamentaria para que el pueblo no se rebele

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Estamos sufriendo una crisis económica pavorosa, que nos empobrece cada día más. El bolívar ha pasado de 550 por dólar en 1999 a 420.000 en 2015. El salario mínimo, que devenga el 50% de los trabajadores formales (que son menos de la mitad de la fuerza de trabajo), es de 15 dólares por mes. Somos víctimas de una hiperinflación, que nos castiga encareciendo todos los días alimentos, medicinas y cuanto necesitamos en el hogar y en el trabajo. Peor aún, muchos ni siquiera se consiguen. Hay una escasez creciente. Escasea todo, hasta el papel higiénico. Hay que andar cazando lo que aparece.

Actuar combinando todas las formas de lucha

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En mi adolescencia aprendí cómo se combate a una tiranía y se la derrota. Entonces no teníamos prensa, radio ni tv. Todos los medios estaban sometidos a censura total. No existía la televisión por cable. No había internet ni telefonía móvil. La red telefónica de CANTV estaba intervenida. Sólo contábamos con multígrafo y papel para la comunicación con la gente. Repartíamos la propaganda de noche, metiéndola sigilosamente por debajo de las puertas de las viviendas. Vivíamos en conchas o escondites. Nuestros contactos y reuniones, de dos apenas, eran clandestinos.

¿Por qué no ha pasado nada?

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En Venezuela debería estar pasando de todo. El país estremecido por la rebeldía popular. Los gobernantes huyendo, la oposición tomando el poder. Es lo menos que cabía esperar de una situación como la que estamos viviendo. Y no pasa nada. ¿Porqué? Todo en política tiene una explicación. He aquí la de porqué no ha pasado nada hasta ahora.

Ni un solo voto para los colaboracionistas

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En 2002 el pueblo salió a la calle con este objetivo: la renuncia de Chávez. Y efectivamente Chávez renunció, lográndose el objetivo con la intervención de los militares. Quedó demostrado, primero, que la renuncia de un presidente se consigue con el pueblo en la calle; y, segundo, que puesto el pueblo en la calle con este fin los militares intervienen para forzar la renuncia. Temeroso de que se repitiera algo semejante, Chávez satanizó aquella rebelión popular llamándola “golpe”. No fue un golpe, sino una rebelión del pueblo, que terminó siendo “cívico-militar” al sumárseles los militares.

La consigna: Fuera Maduro

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Esta situación no puede continuar más. Hay que ponerle fin, y pronto, para salvar al país de la hecatombe y a todos nosotros de la ruina más absoluta. Para ponerle fin debemos comenzar por salir de Maduro. Es el primer paso a dar. Si no salimos de Maduro seguiremos hundiéndonos en el desastre. Por consiguiente, el objetivo inmediato de nuestra lucha es forzar la renuncia de Maduro. Lo demás es un cuento chino de los colaboracionistas.

Objetivo inmediato: la renuncia de Maduro

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Ya está creado el clima internacional favorable al cambio político en Venezuela. Lo han creado los 30 ex presidentes de América Latina y España que han suscrito la “Declaración de Panamá sobre Venezuela”, en la cual le imputan al régimen la violación flagrante y brutal de la Carta Democrática. Lo ha creado Estados Unidos con las sanciones impuestas a siete de los gobernantes de Venezuela por sus crímenes contra los derechos humanos.

Ahora nos toca a nosotros hacer algo

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La “Declaración de Panamá”, suscrita hasta ahora por 30 ex presidentes de América Latina y España, constituye un precedente histórico mediante el cual los líderes democráticos, constituidos en Poder Moral con todo lo que ello implica, suplen la “Carta Democrática de América”, cuya aplicación ha sido bloqueada por la Internacional Comunista (Foro de Sao Paulo) para asegurarse el éxito de su estrategia de destruir la democracia desde adentro y luego perpetuarse en el poder.

El Poder Moral Iberoamericano imputa a la tiranía

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26 expresidentes de América y España, constituidos en Poder Moral, han imputado al gobierno títere acusándolo del delito de lesa democracia, por violación de la Carta Democrática de América, y han demandado, en consecuencia, su aplicación para que se restablezca la libertad y la justicia en Venezuela.

Las dos salidas constitucionales de una situación insostenible

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Para la situación del país, que no puede prolongarse más por insostenible, sólo veo, desde mi perspectiva de independiente, dos salidas constitucionales: la renuncia de Maduro o el contragolpe constitucional. La primera tendría por consecuencia el cambio de gobierno, pero mantendría la tiranía cuyo fundamento es la Constitución de facto impuesta por el Golpe de Estado sistemático y continuado que se inició en 1999. Igual a lo que ha pasado con la sucesión de Chávez a Maduro.

La regresión judicial

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Sin jueces independientes no hay democracia ni libertad. La democracia que sirvió de modelo a los libertadores, la de Estados Unidos de América, debe su existencia prolongada, que excede los dos siglos, al funcionamiento efectivo de las instituciones, sobre todo el Poder Judicial. En Venezuela ha sido diferente. Hasta 1958 subsistía una situación lamentable que fue descrita por Martín Pérez Guevara, que llegó a presidente de la Corte Suprema de Justicia, con estas palabras: “El Poder Judicial ha sido pura y simplemente un apéndice del Poder Ejecutivo.

¿Con Estados Unidos o contra Estados Unidos?

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Los comunistas que forman el gobierno títere están contra Estados Unidos. Son sus enemigos declarados. Lo dicen con claridad y lo repiten hasta el cansancio. Los colaboracionistas de la MUD, que usurpan la oposición, no los contradicen. Mantienen una actitud ambigua. No se declaran abiertamente contra Estados Unidos, pero tampoco se dicen sus amigos. No hay un movimiento político que defina una posición opuesta a la sostenida por los títeres de Cuba.

Ladrones y criminales son una amenaza para todos

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A su solicitud ante la OEA de que investigue al gobierno de Maduro con vista a la aplicación de la Carta Democrática de América, el expresidente de Colombia, Andrés Pastrana, la ha complementado con la petición de medidas cautelares de protección a favor de los presos y perseguidos políticos. ¿Qué motiva la insistencia de Pastrana? Desde luego, la solidaridad de un demócrata que merece nuestro agradecimiento. Pero por encima de ello lo mueve el supremo interés nacional de Colombia. Pastrana está consciente de que la suerte de su país está unida a la de Venezuela. Veamos porqué.

Concierto de ilegítimos

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Apenas regresó a Bogotá de su viaje a Caracas el ex presidente de Colombia, Andrés Pastrana, logró que su Partido Conservador elevara a la OEA la solicitud de que se investigue a la tiranía comunista que azota a Venezuela con el fin de aplicarle la Carta Democrática de América. Entonces dije aquí que la MUD, por ser colaboracionista, no aprovecharía la oportunidad de exigir lo mismo. Sólo le interesa la elección parlamentaria para seguir sirviendo de comparsa, ya que es una alianza burocrática de busca-puestos y cuida-puestos.

El contragolpe constitucional

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La Constitución de 1961, la primera y única de consenso en la historia de Venezuela, al declararse inviolable, calificó por igual de Golpe de Estado al acto de fuerza (ej. golpes militares) y la derogación de la propia Constitución “por cualquier otro medio distinto del que ella misma dispone” (que fue lo que ocurrió en 1999).

La ilegitimidad de los poderes públicos por su origen golpista

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Hasta 1961 Venezuela había tenido 24 constituciones en 150 años de historia republicana. Una Constitución cada 6,25 años de promedio. Un caso extremo de inestabilidad constitucional. Además ninguna de las 24 constituciones había sido consensuada entre gobierno y oposición. Todas fueron constituciones de partido, impuestas sectariamente por los vencedores en guerras civiles y golpes militares, por regímenes continuistas (1935-1945) o por el capricho del tirano de turno (Gómez se hizo aprobar 7 constituciones en 27 años de tiranía).

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