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(2/2): PDVSA azul, PDVSA roja… ¿PDVSA vino tinto?

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… La miope utilización de la Renta Petrolera generada por la Pdvsa Azul, conllevó el llamado Petroestado, que permitió a las cúpulas del gobierno el manejo de pingües cantidades de dinero. Para remate, cuando los precios del petróleo se dispararon por encima de 100 dólares el barril, encontraron a un presidente Chávez que manejó los recursos sin control ni escrúpulos, para buscar apoyo internacional y exacerbar un populismo que ha significado el acabose de Venezuela. La “revolución” actuó como un Rey Midas al revés (¿Rey Sadim?): tocó el petróleo y lo transformó en miseria.

(1/2): PDVSA azulL, PDVSA roja… ¿PDVSA vino tinto?

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Luego de la nacionalización del petróleo los venezolanos hemos transitado por dos pedevesas: la Azul y la Roja. Hay que destacar que ni son lo mismo, ni se escriben igual y mucho menos una es consecuencia de la otra. Son dos procesos bien diferenciados que nos proponemos analizar en estas líneas en aras de la necesaria comprensión de la historia, para que cuando corresponda estemos en mejores condiciones de rescatar la industria petrolera.

Muro antidemocrático

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“Te pareces tanto a mí”, bromean los deslenguados que le hubiera dicho Chávez a Trump. Quizás la institucionalidad norteamericana le dé un “parao” a Trump; contrario al caso de Chávez, quien pudo iniciar este desastre que padecemos, porque encontró un país desvencijado. Pero ambos se pueden caracterizar como constructores de muros. El de Trump contra los mexicanos, y el de Chávez… contra la democracia.

Democracia sin elecciones es dictadura

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Cosas de autócratas: la actitud de presidente José Tadeo Monagas en 1858 queriendo forzar la Constitución para ampliar su periodo presidencial de cuatro a seis años, es la misma de Hugo Chávez cuando creo en un segundo e ilegal intento, la reelección indefinida. No muy diferente a la actitud de Daniel Ortega presidente reelecto por siempre y nada menos que con su esposa de vicepresidenta. Nepotismo habemus.

Caos estratégico

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Caos estratégico suena como contraste armónico, círculo cuadrado, o astronomía submarina. Sin embargo para esta “revolución” constituye una parte de su estrategia central: destruir al país para permanecer en el poder. Jugar al caos a objeto de implantar el modelo totalitario.

¿Diálogo o blablálogo?

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¿Cómo puede haber resultado en el diálogo si no hay el mínimo respeto del uno por el otro? ¿Si emocionalmente el gobierno y la oposición se repelen de manera tan abrupta? El diálogo fue un territorio de agendas ocultas donde se conversó una cosa y mientras se pensaba otra completamente diferente. Puro blablálogo.

Betancourt y Fidel: Democracia y dictadura

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Los años sesenta fueron de redefiniciones, rompimiento de ideas… lumpias. La mayoría de los intelectuales eran de izquierda y los estudiantes, ni hablar.

En 1959 llegó Fidel Castro a Venezuela. Todo un espectáculo, los barbudos fungían de estrellas de rock. Las mujeres los abrazaban, los besaban, les arrancaban botones, y hasta los pelos de la cara.

¿Y ustedes con esas montañas tan altas no han hecho la revolución? – preguntaban asombrados, al observar el Ávila.

La cotidianidad desplomada

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Las absurdas medidas políticas y económicas de la “revolución” ya llegaron al estómago de los venezolanos. La propaganda basada en Goebbels, los comunistas soviéticos y en sus alumnos más recientes Fidel y Raúl Castro, ya no hace efecto. La publicidad oficial es infinitamente más pequeña que el hambre cotidiana.

Lo que no volverá... con este gobierno

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¿Quedará algo?, nos preguntarnos los venezolanos al observar destrozo de nuestra patria. Nos han convertido en una ruina… sin gloria. Cuesta explicarles a los más jóvenes lo que hemos perdido. En parte porque no está en sus esquemas mentales y además, porque es difícil conversar con ellos, ya que dos millones de jóvenes se han marchado del país, en un éxodo bíblico que deja como un niño de pecho al de Moisés. Nada nuevo bajo el sol, cuando los países fracasan la gente emigra.

Hiperinflaciones y cambios… de gobiernos

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Las historias de los pueblos se repiten y se repiten hasta que estos se las aprenden. La observación de las hiperinflaciones que en mundo han sido parece una plana. Casi todos obedecen a las mismas causas. Déficit presupuestario, impresión de moneda sin respaldo, Banco Central dependiente del gobierno, devaluación crónica y populismo. En el caso venezolano todo comenzó a la voz de exprópiese, los insultos a los empresarios, la generación de desconfianza, la hiperestatización, la gigantesca improductividad.

“Dictapueblo” en tres actos

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Aquí no hay dictadura sino dictapueblo, dijo el presidente Maduro, y luego continuó: “aquí lo que es el dictapueblo, el pueblo manda y nosotros tenemos que obedecer”. El mismo sol de las autocracias, la misma “dictadura del proletariado” de Marx, la frase más demagógica de la historia. Le hacen creer al pueblo que manda mientras lo engañan, hambrean y reprimen, como sucedió en el suicidado comunismo soviético, o en el chino que encontró la puerta de salida a su crisis en el capitalismo, o como sucede en Camboya, o Cuba. Feroces dictaduras en el nombre del pueblo que reprimen.

DemocKracia

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Asistimos a la quiebra de la democracia. Esta “revolución” se ha encargado de romperla en pedazos. Nunca les interesó fortalecerla, sino edulcorarla, o más bien usarla como solapa de lo que ha resultado más de lo mismo: un socialismo autocrático y en vías de totalitarismo. La usaron mientras les daba beneficios, ahora que son franca minoría y saben que no ganan una elección ni en la junta de condominio de sus edificios, se encargan de romper la democracia, en pedacitos. Democrackcia.

Petróleo es más que petróleo

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La industria petrolera ha sido demolida. Apenas sobrepasamos los dos millones de barriles, cuando deberíamos estar en casi seis, de acuerdo a los planes de “siembra petrolera”. La “revolución” amanece todos los días debiéndonos a los venezolanos casi cuatro millones de barriles… a estos escuálidos precios, 50.000 millones de dólares anuales. La producción en barrena, el personal triplicado, la deuda multiplicada por siete, los yacimientos y las instalaciones dañadas, las refinerías en su mínimo histórico. Y ahora hasta importamos petróleo y gasolina desde el imperio.

El petróleo es más que petróleo

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Cuando Edison inventó el bombillo, apagó a la industria petrolera del s XIX cuyo rol era alumbrar al mundo. Luego, cuando se dio la alianza entre John Rockefeller y Henry Ford, la gasolina encendió los motores y el petróleo comenzó a mover al mundo. Nacieron dos empresas prototipos del s XX: la automovilística y la aeronáutica. A partir de allí, quien controlara al petróleo controlaría al mundo.

Cuentos de “tramparencia” electoral

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Todos los regímenes autoritarios ejercen la “tramparencia” electoral. Para ellos las elecciones son buenas sólo cuando van ganando. En el caso venezolano, la “revolución” se jacta de haber realizado veinte procesos electorales. Ahora, que no les dan los números ni para ganar en la junta de condominio de sus edificios, ponen trabas al Revocatorio y a las elecciones para gobernadores. Nada nuevo bajo el sol, la misma plana de todas las autocracias. Modalidades y excusan siempre han sobrado. Veamos:

1.- Fraude:

Venezuela demolida

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La demolición nacional ha sido paulatina y profunda. Como en todos los comunismos, los “revolucionarios” no buscan prosperidad, sino poder absoluto y eterno. Su meta es demoler países para implantar dictaduras hereditarias en el nombre de los pobres. “Te pareces tanto a mí”, les canta Castro a los enchufados de Venezuela.

Este gobierno ha ido escribiendo letra a letra, la plana de la demolición. Sin embargo les ha costado implantar una dictadura como la de sus panas cubanos. Somos un país de ADN democrático y de importancia geopolítica fundamental.

La soledad de la "revolución"

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Luego de la contundente marcha del 1S, los venezolanos podemos parafrasear los versos satíricos inventados por el ingenio popular, cuando el fraudulento triunfo presidencial de Ignacio Andrade en 1897: la MUD se quedó con las masas y el gobierno se quedó con las mesas (por ahora). De ahora en adelante las únicas masas que podrá controlar este gobierno son las de harina precocida, o la abundante masa que exhiben algunos enchufados en su humanidad, en medio del grotesco espectáculo de unos gordos que intentan gobernar a un pueblo cada vez más famélico.

¿Quién dijo demoralización?

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La desmoralización es una estrategia clave de la “revolución” para intentar contener el inevitable cambio político en Venezuela. Los “revolucionarios” repiten que es imposible realizar el Revocatorio este año, que la oposición engañó a sus seguidores, que los ministros tienen 48 horas para botar a los firmantes, que hay miles de demandas a los líderes opositores por el fraude de las firmas. Puras pamplinas a objeto de desmoralizar al pueblo opositor (o sea, al pueblo), para que crea que este comunismo no tiene vuelta atrás y que es imposible cambiar al gobierno. Ah!

Petróleo, renta y rentismo

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En Venezuela desde hace más de cien años, los términos petróleo, renta y rentismo han interactuado en seguidilla. El petróleo genera renta y la renta genera rentismo, o mentalidad rentista. Durante la dictadura de Gómez, las transnacionales petroleras fungieron como enclaves y para los venezolanos eran como garimpeiros. Al comienzo no teníamos ni idea del negocio petrolero.

La mentira

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Para mantener una “revolución” sin apoyo popular, sin dinero y en la mira de buena parte del planeta, hay que engañar a la gente. Divulgar muchos embustes orquestados, una mentira gigantesca. La Mentira… engaños económicos, sociales, electorales, comunitarios.

Comer o no comer

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En la época del dictador Juan Vicente Gómez la gente saludaba “cómo te sientes”. Así indagaban delicadamente si por su casa había paludismo, tuberculosis, o una de tantas enfermedades endémicas que eran el pan nuestro de cada día, además del hambre, el 85 % de analfabetismo y todas las plagas que traen las autocracias.

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