Para formar parte de la información

Carlos Blanco's blog

Puntos ciegos

Carlos Blanco's picture

La estruendosa derrota en las elecciones regionales es una doble derrota: la de la MUD que articuló esa política a pesar de las prevenciones que se le plantearon; y también una derrota para el país democrático –más allá de ese grupo dirigente- que dispuesto a votar o no, recibió el mazazo de una descalabro que ni buscó ni merece. En los próximos días escribiré sobre la catástrofe electoral; hoy quiero centrarme la forma en la cual los dirigentes de la MUD tratan a los ciudadanos. Fue una ilusión óptica fatal.

El diálogo necesario es con los militares

Carlos Blanco's picture

Los demócratas venezolanos no pueden hablar con los militares. El bandidaje cubano y las fichas rojas dentro de la Fuerza Armada, lo impiden. Tampoco se puede tener un diálogo institucional. Los oficiales rojos sólo se refieren a los representantes institucionales mediante empujones como el que recibió el Presidente de la Asamblea Nacional de manos de un malandrín con charreteras. También se conocen las andanzas del general Padrino López, cínico y arrogante en su compromiso partidista, convertido no en protector de la ley sino de Maduro.

El Mal Mayor y el mal menor

Carlos Blanco's picture

¿Es mejor que los presos políticos sigan en la cárcel o que tengan casa por cárcel? Por supuesto que es preferible casa por cárcel: se tiene a la familia cercana sin el vaho fétido de los carceleros. Es el mal menor; pero, ocurre dentro del Mal Mayor: la pérdida de la libertad. Una jaula más grande sigue siendo una jaula. En términos de libertad, casa por cárcel es similar a cárcel por casa. Allí el preso paga un precio, la épica de la torre amurallada es sustituida por un espacio en el que los tiranos disuelven al héroe para convertirlo en un asilado silente dentro de su propio hogar.

Síndrome del ex radical

Carlos Blanco's picture

Los radicales venezolanos de hoy buscan salir del régimen de Maduro lo más pronto, sin desviarse de los objetivos del 16 de julio pasado. Su radicalismo no los hace salir con fusiles sino defender una posición firme frente a otras, más –digamos- pausadas. Los radicales de hoy esgrimen una posición política sin violencia, a diferencia de los alzados en armas hace más de medio siglo. Éstos mataron y murieron en combates; fusilaron a los blandos o “traidores” y varios fueron torturados, algunos asesinados. Fueron los que lanzaron la lucha armada de la década de los 60.

Diálogo sin rumbo

Carlos Blanco's picture

La operación política llamada “diálogo” no va para ninguna parte, a menos que se convierta en un mecanismo de cohabitación entre el régimen y un sector de la oposición. No va para ninguna parte porque el objetivo central de Maduro y sus cófrades es quedarse como garrapatas en el poder hasta el final de los tiempos (lo de abandonar en 2018 es puro tente-allá para distraer). Mientras que el objetivo de las fuerzas democráticas ha sido la salida del régimen lo más pronto posible.

Dirigentes quejosos de los dirigidos

Carlos Blanco's picture

Con el cambio de objetivo de la lucha por la salida del régimen a la lucha por la entrada en las gobernaciones, se ha producido un disgusto en un vasto sector democrático. La respuesta de varios de los dirigentes ha sido arremeter en contra del universo de las redes sociales y de los escribidores que también muestran su desacuerdo con esa decisión.

Caminar y mascar chicle a la vez

Carlos Blanco's picture

El título es un lugar común usado en muchos contextos para afirmar que se pueden hacer dos actividades a la vez. En realidad, se pueden hacer muchas a la vez: pensar, caminar, tomarse un trago, sudar y consultar el teléfono. Multitasking lo llaman. Sin embargo, es analogía engañosa cuando se trata de convencer que se puede andar en dos direcciones opuestas simultáneamente; o cuando se propone la salida del régimen de Maduro y se adoptan políticas que lo pueden perpetuar.

Cuando Cero es igual a 10 millones

Carlos Blanco's picture

No importa la cifra. Hasta es un error atribuirle más de dos millones de votos al régimen. No existió la votación; no existieron los números; no existió el evento. No fue sino un nuevo simulacro con malos actores y algunos necesitados o atemorizados en el reparto. No fue que inflaron las cifras sino que nunca existieron. Por tanto, discutir sobre el número es atribuir validez a registros que están montados no en folios sino en muertos, presos, exiliados, torturados, perseguidos y reprimidos.

Poder en disolución

Carlos Blanco's picture

Maduro no se cae: se disuelve. El ejercicio continuo del poder siempre desgasta, aun a los más impecables demócratas; el ejercicio autoritario lo disuelve más rápido y de allí la necesidad de recurrir a la violencia en la medida en que se agota la legitimidad. En el caso del chavismo en su etapa más ruinosa y perversa, con Maduro a la cabeza, no queda nada de legitimidad –ni siquiera ante los propios- y lo que resta es quedarse, exhaustos, aferrados del último madero flotante después del cataclismo.

Plebiscito… Rebelión…

Carlos Blanco's picture

Los millones que votaron crearon un hecho político nuevo y volvieron a poner una base sólida a la salida del poder de Maduro y su régimen. A partir de un cierto número de votantes, la avalancha crea una nueva realidad y es la de las masas que toman una decisión irrevocable. Esa jornada le dio una orden terminante al régimen, a la oposición, a la Asamblea Nacional y a todo bicho con uña, lo cual incluye a Trump, Santos y Castro: Maduro tiene que irse.

Adán perdió la inocencia (hace rato…)

Carlos Blanco's picture

Entre los próceres rojos cunde la ignorancia como una especie de culto apasionado. Esos jerarcas odian los libros en general, pero mucho más los abstrusos textos de Marx, Lenin, Mao o Trotsky; pero, con su cara muy lavada, peroran sobre el socialismo, el imperialismo y las dietas vegetarianas. Hay excepciones a ese cultivo sistemático del oscurantismo.

La salida de Nicolás

Carlos Blanco's picture

He sostenido que la salida del régimen está planteada. Algunos interlocutores me reclaman, porque yo llevaría años prediciendo lo que no ha ocurrido. Siempre parece que se está a punto y no ocurre. Tema a evaluar, sobre todo por respeto a quienes confían en la palabra de quien esto escribe.

¡Qué trancazo, Nicolás!

Carlos Blanco's picture

Maduro no sabe. Cree que sabe y no sabe. Pero peor: no sabe que no sabe. No entiende lo que hacen los ciudadanos. Imagina conspiraciones. En las noches insomnes delira sobre la traición. Va a un acto en la Academia Militar rodeado de guardaespaldas de ignota nacionalidad. No comprende cómo los estudiantes llaman a un trancazo nacional y el país se paraliza. Y las balas, los tanques de guerra y los generales estilo Padrino López no le dan respuesta.

La resistencia

Carlos Blanco's picture

Los que marchan; los que apoyan dentro o fuera de Venezuela; los que están en el frente o más atrás, en el cuerpo central de las demostraciones, o en la retaguardia; los que son capaces de conmoverse ante el crimen que ejecutan Maduro y sus secuaces; todos, sin excepción, merecen reconocimiento eterno por la patria libre que harán posible.

M de Masacre M de Maduro

Carlos Blanco's picture

Cuando el general Isaías Medina fue derrocado en 1945 por la revolución de Acción Democrática y la Unión Patriótica Militar del Mayor Marcos Pérez Jiménez, hubo un adulante que instó a Medina que atacara la Academia Militar. El Presidente respondió: “¡Yo no asesino cadetes!” Impidió más violencia a pesar de que tal vez habría podido defender su gobierno.

Chavismo y oposición

Carlos Blanco's picture

El discurso opositor prevaleciente en relación con los chavistas consiste en abrirles las puertas, darles la bienvenida y asegurarles que tienen un espacio en la democracia por venir. Son expresiones animadas de buenas intenciones y amplitud; pero, incurren en errores fundamentales.

Carta para un asesino

Carlos Blanco's picture

Ya sé. ¡Ya sé! Tú no has firmado un “punto de cuenta” en el que ordenes matar, torturar y capturar a los demócratas. Tampoco Hitler lo firmó: se reunió con Göering para apremiarlo: “Hermann, hay que solucionar la cuestión judía”, a lo cual el grasiento criminal y morfinómano le podría haber respondido: “Claro, mi Führer, pero, ¿una solución? ¿Cómo?”. Hitler: “No te hagas el idiota: me refiero a una solución final, definitiva, para siempre… y no me vuelvas a hablar del tema hasta que sea resuelto”.

Mamarracho constituyente y salida de Maduro

Carlos Blanco's picture

Nicolás Maduro promueve una Asamblea Constituyente “electa directamente por el pueblo para elegir unos 500 'constituyentistas'… electos por las clases obreras y los movimiento sociales… para derrotar la oposición y para que sea el pueblo con su autonomía quien decida la paz y el destino del país… Quiero una constituyente ciudadana; de campesino, de indígena, obrera, comunal, de jóvenes, de estudiantes”.

Tú tampoco quieres mando

Carlos Blanco's picture

Imagino las vacilaciones de Vicente Emparan aquel 19 de abril.Habría dicho, ¿pero es que estos gilipollas pretenden desobedecerme, siendo que soy el representante de Su Majestad, aunque su Alteza Serenísima ande huyendo de Pepe Botella? ¿Debo ir a la Catedral y estos orilleros van a seguir con la vaina de exigirme atravesar la Plaza Mayor para oírles sus quejas? Hoy –he de deciros- los noto más envalentonados que otros días, será que están pensando en… No; imposible. Siquiera imaginarlo me parece pecado.

Tabaré no me contesta las llamadas

Carlos Blanco's picture

En ese lamento proferido por Nicolás Maduro se condensa la tragedia suya y de su régimen: “Llevo una semana llamando a Tabaré Vázquez para hablar de la agresión… del ataque de su Cancillería en contra de Venezuela”. Pero resulta que Tabaré Vázquez, Presidente de Uruguay, seguía en su silla, en la rutina de firmar papeles, cada cierto tiempo alertado por un teléfono rojo que suena insistentemente y, sabiendo que es Maduro, se sonríe, se echa hacia atrás en su poltrona, estira los brazos y no contesta.

Sin libertad no hay cambio

Carlos Blanco's picture

El cambio de este régimen no se ha llevado a cabo hasta la fecha, no sólo por la forma en la que estas garrapatas se han aferrado al poder sino también por el vértigo que produce en ciertos opositores la magnitud del salto al que hay que atreverse. El salto es hacia la libertad y ésta suele aterrar porque acarrea inesperados desafíos y responsabilidades que no son livianas. Se trata de una ruptura mayor, más allá de los 17 años de dictadura, con una manera de existir la sociedad venezolana desde hace, por lo menos, un siglo.

Pages