Cuando los historiadores contemplen retrospectivamente el bienio de 2008 a 2010, creo que lo que más les desconcertará será el extraño triunfo de las ideas fallidas. Los fundamentalistas del libre mercado se han equivocado en todo, pero ahora dominan la escena política más aplastantemente que nunca. El estímulo del Gobierno de EE UU fue demasiado prudente para cambiar el rumbo de la economía seguir leyendo »