Diálogo vs negociación

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Desde hace un par de semanas ha existido un cambio en el discurso tanto de los voceros del Gobierno Nacional como de los representantes de la Mesa de la Unidad Democrática, en relación a las reuniones que se celebrarían los días 2 y 3 de diciembre en República Dominicana; y si bien, al principio cada vez que escuchaba a alguno de ellos hablar de “negociación” y no de “diálogo” como se venía haciendo, pensaba que se trataba de un uso indistinto de ambas palabras, algo que puede ser común, tomando en cuenta que normalmente el diálogo entre diversos factores políticos, conlleva inexorablemente a una negociación. Sin embargo, la duda se mantenía ahí, porque a medida que se acercaban los días para la reunión, se afianzaba mas el término negociación y se desplazaba la palabra diálogo; pero mis dudas se disiparon el día 30 de noviembre de 2017, cuando el Presidente de República Dominicana, Danilo Medina, expresó que “queremos que todo el mundo entienda que eso no es un diálogo sino una negociación”.

Ello así, la pregunta inmediata fue ¿Qué implicación puede tener que estemos frente a una negociación y no frente a un diálogo?, y la respuesta vino releyendo un viejo artículo del escritor español Fernando Savater, publicado en el diario El País de España, en la cual señalaba que “para empezar por lo más obvio, se dialoga con los amigos y se negocia con los enemigos o adversarios. El diálogo supone aceptar una base común de valores, a partir de los cuales se discute para ver qué orientación común es preferible en tal o cual proyecto. En la negociación se contraponen fuerzas y se pretenden ventajas estratégicas: es un pulso, no un intercambio argumental. En ciertos casos, los más civilizados, puede aliviarse la brusquedad negociadora con la persuasión dialogante, combinando ambos métodos”. Así las cosas, me quedo claro que ya la época de búsqueda de un acuerdo en Venezuela a través del intercambio de ideas y posturas había terminado, tratar de llegar a un acuerdo a través de la argumentación no había dado los resultados esperados. Pero el acrecentamiento de la crisis política, social y económica por la que atraviesa el país y la necesidad de llegar a ciertos acuerdos, abrió un nuevo espacio, que es la negociación, donde gobierno y oposición, deberán ceder en sus posturas, en búsqueda de una solución que sea beneficiosa para ambas partes y sobre todo para el país.

Siendo lo anterior, visto que estamos frente a un proceso de negociación que implica entre otras cosas, la disposición de ambas partes de ceder o sacrificar una postura a cambio de obtener o lograr una ventaja con respecto a un punto, debemos recordar, que existen cinco principios básicos para que una negociación sea real y efectiva; siendo que el primero de ellos, es el reconocimiento y disposición de las partes, es decir, cada uno de los factores debe reconocer al otro y estar dispuesto a negociar con el; en segundo lugar, debe existir capacidad de negociación y de compromiso por parte de los representantes en la negociación, es decir, que quienes se sienten en la mesa, deben estar ampliamente autorizados para negociar y para comprometer en nombre de su factor, de manera que se puedan ejecutar y cumplir los acuerdos realizados entre las partes; en tercer lugar, debe haber una negociación efectiva, donde ambas partes estén dispuestas a ceder, muchas veces a cambio de lograr un cambio en la postura de la otra parte que lo favorezca; en cuarto lugar, no deben existir ganadores y perdedores en una negociación, sino por el contrario, ambas partes deben estar satisfechas con los acuerdos logrados; y finalmente, se deben cumplir los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación.

Expuesto lo anterior, debemos preguntarnos si en este proceso de negociación que inició los días 2 y 3 de diciembre y que continuará el día 15 de diciembre, se están cumpliendo los requisitos anteriormente señalados, es decir, si ambas partes se reconocen, si los voceros o representantes tienen capacidad de negociar y de comprometer en nombre de sus factores, y sobre todo si se esta dispuesto a ceder a favor de la otra parte, de manera de lograr acuerdos que beneficien al país. Sino se cumplen estos requisitos, pues la negociación estará destinada a seguir el destino del anterior diálogo y la crisis se agravará todos los días mas, donde el mas perjudicado será el pueblo Venezolano.

Ahora bien, ya existen muchas críticas, sobre todo en las filas de la oposición venezolana, por cuanto muchos de sus integrantes y partidos han señalado que no están representados en esa mesa de negociación todos los factores que hacen vida dentro de la oposición y sobre todo porque no saben el contenido y el alcance de las negociaciones que están realizando, ni han sido discutido a lo interno de la oposición y mucho menos con el pueblo venezolano, lo cual genera incertidumbre y dudas ante dicho proceso; e incluso manifiestan que el Gobierno no esta dispuesto a negociar y que solo usa el proceso de negociación para lograr acuerdos que solo los beneficien políticamente a ellos. Todo esto ha generado que el proceso de negociación adolezca de fallas y por ende, que el mismo no pueda ser efectivo.

Por ahora, no queda mas que esperar los resultados del 15 de diciembre para ver si la negociación sirvió y si fue en beneficio del país; no sin antes alertar que la grave crisis social, política y económica que sufre el país continua en detrimento del Venezolano, que se ve golpeado día a día, sin que se vea un solución verdadera a sus problema.
Angel Dominguez