La versión electoral #15Oct afianza la dictadura en Venezuela

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Cuando la dirigencia de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) cambió la hoja de ruta de la “resistencia civil” por la lucha electoral, sabía que enfrentaba al régimen de Nicolás Maduro en el peor terreno, porque el PSUV ha demostrado tener las mejores habilidades en el teatro electoral. A tal punto que se jacta de haber ganado 18 elecciones de 20 en los últimos 18 años. Han sido el mecanismo para “legitimar” el ejercicio del poder de forma autoritaria, funcionando como un régimen “autoritario competitivo” durante la etapa 2000-2015. Cuando perdió el control de la Asamblea Nacional en 2016, el régimen de Maduro evolucionó hacia la dictadura.

En éstas 20 elecciones, la dirigencia de la MUD alcanzó su mayor victoria el 6 de diciembre 2015, cuando obtuvo las dos terceras partes de los diputados en las elecciones parlamentarias. Demostró que el régimen de Maduro era vencible electoralmente, a pesar de contar a su favor con 4 rectores de 5 en el Consejo Nacional Electoral (CNE). Asimismo, mostró que la clave para vencer el “ventajismo oficialista” fue la votación. Los “grados de dificultad” (barreras electorales) introducidos en el proceso electoral por el CNE, para que la MUD no alcanzara la victoria, fueron contrarrestados con una alta participación el día de la votación.

El régimen de Maduro aprendió esta mejor práctica también. Las condiciones del terreno-país han cambiado. La grave crisis económica y social ha elevado el rechazo hacia Maduro, alcanzando a 8 venezolanos de cada 10, según las últimas encuestas. Porque “amor con hambre no dura”, a pesar del acérrimo control social que el régimen tiene sobre los sectores débiles de la sociedad, a través de los programas sociales-misiones y las bolsas de comida, y de los grupos paramilitares conocidos como colectivos. Por ello el régimen se “saltó a la torera” el referéndum revocatorio presidencial y las elecciones regionales en 2016. Tenía que superar el “duelo” electoral de las parlamentarias en diciembre 2015, y hacer una reingeniería del proceso electoral que incluiría cambios notables -más “grados de dificultad”- para que los líderes de la MUD no alcanzarán otro triunfo.

La capacidad del nuevo proceso electoral fue mostrada cuando el oficialismo eligió los miembros para la Asamblea Nacional Constituyente el pasado 30 de julio. “Hubo manipulación del dato de participación”. Por lo menos votaron 1 millón de personas más, afirmó el director de la empresa (Smartmatic) encargada del sistema de voto electrónico para esa elecciones. Y se trataba de una elección que sólo tenía consecuencias para el régimen de Nicolás Maduro. Porque lo que estaba en juego era cuál sector del PSUV dominaría la Asamblea Constituyente. Al final se impuso el sector del madurismo.

El proceso electoral venezolano tiene dos grandes clientes: el Comando Zamora del oficialismo y el Comando de la Unidad Democrática. Cada uno interactúa de manera distinta. Para el Comando oficialista el proceso es fácil, mientras que para el Comando de la MUD es engorroso, con barreras que hacen difícil el triunfo. Las únicas dos victorias de la MUD sucedieron cuando la alta oficialidad militar decidió respetar los resultados en el referéndum constitucional de 2007 y las parlamentarias 2015.

En el nuevo proceso electoral bajo la dictadura de Maduro, la versión 15-O, lo novedoso es la manipulación indiscriminada del Registro Electoral Permanente (REP). “Más de 700 mil venezolanos [4% REP] fueron migrados de sus centros 48 horas antes de la elección e inclusive el mismo día de la elección”. Además de “la arbitrariedad” en la aplicación de las reglas. “Al menos, 90.537 votos nulos que debieron haber sido adjudicados a los candidatos de la oposición producto del impedimento de sustitución de candidatos ya retirados”. Y la eliminación del uso de la tinta indeleble, favoreciendo la doble votación del oficialismo. Un hecho que ocurrió por primera vez en la elección del 30 de julio.

La versión 15-O mantiene en los centros electorales favorables a la oposición la dificultad a ejercer el derecho al voto, porque hay maquinas de votación dañadas, son reubicados, no abren, sufren retrasos injustificados -“operación morrocoy”-, etc.. Estas causas impidieron la participación de al menos 1 millón de votos, según la MUD.

Es decir, que en la versión electoral 15-O del CNE, la dirigencia de la MUD tiene que superar el escollo de 1.800.000 de votos en 12 horas de tiempo. Sin contar el millón que agregaron en la última votación del PSUV -la elección de los miembros de la ANC. Visto de otra manera, el Comando Zamora arrancó con 3.124.929 de ventaja, equivalente al 16% del REP, en las regionales.

El nuevo proceso electoral implantado el 15-O además manipuló las gobernaciones que podían entregar a la MUD. Porque los gobernadores que “perdieron” no comparten el liderazgo de Maduro.

Las elecciones del 15-O también demostraron que la versión de la dictadura está difícil para que la MUD obtenga un resultado favorable. Insistir en esa hoja de ruta sin tener un nuevo sistema electoral que asegure la protección del derecho al voto en democracia es absurdo.

De allí que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, señaló que la MUD no tiene “reflejos democráticos” para proteger el derecho al voto de los venezolanos.

La nueva versión electoral 15-O consolida el régimen y liderazgo de Nicolás Maduro en Venezuela. Por lo que la oposición debe asumir el compromiso de cambiarla, antes cualquier evento electoral nuevo.
Antonio de la Cruz