Aquellos memorables musicales

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Desde sus inicios, los canales comerciales contaban con shows por donde desfilaban cantantes de moda y emergentes, mientras que en el Canal 5 de la Televisora Nacional, propiedad del Estado, no faltaban tampoco producciones enfocadas principalmente en el ballet, los ritmos típicos y folklóricos de Venezuela y la música sinfónica o de cámara.

Centrándonos en lo popular, recuerdo que en la desaparecida Televisa, el primer canal comercial que tuvo el país, el musical estrella era “Carrusel”, que conducía Luis Alfonso Cornieles, un animador que se identificaba como “su amigo cordial”, y realmente lo era.

Cuando en 1960 surgió Venevisión, en la señal que ocupaba la desaparecida Televisa, una de sus cartas más fuertes se llamaba “Show de Shows”, que transmitían de lunes a viernes en la noche y que no rivalizaba con “El Show de Renny”, de su competidora, Radio Caracas Televisión, pues este se emitía al mediodía; sin duda, una hábil estrategia para no medirse con su conductor, Renny Ottolina, que era sinónimo de rating ganador.

También en el canal de Bárcenas, mediando los años sesenta, en las tardes presentaban “Club Musical”, producido por Chelique Sarabia, programa juvenil donde dieron sus primeros pasos Los Supersónicos, Los Impala, Los Claners y una joven y prometedora estrella del rock and roll y el bossa nova llamada María Teresa Chacín. La gente joven era tomada muy en cuenta por las televisoras, a juzgar por la oferta imperante en ese momento. Los domingos por la tarde Venevisión tenía “Ritmo y juventud”, que al estilo del programa de Dick Clark en los Estados Unidos, hacía concursos de bailes con el pretexto de promocionar los éxitos juveniles de la época. Los conductores eran los hermanos Winston y Franklin Vallenilla, a quienes posteriormente se les unió un muchacho marabino que brilló desde su debut: Gilberto Correa.

En el Canal 8, que entonces era privado y se llamaba Cadena Venezolana de Televisión, se transmitía un espacio similar los sábados, llamado “El Club del Clan”, que realmente marcó época. Allí, entre otros, se dieron a conocer Nancy Ramos, Trino Mora, los Darts y una joven dominicana recién llegada al país, Rosario Prieto, quien acompañaba a los hermanos José Hernández y Richard Herd en la animación. Para un público más heterogéneo, CVTV ofrecía “La Gran Revista del Jueves”, que conducía semanalmente el gran Alfonso Álvarez Gallardo, que para más señas se realizaba en vivo y con público en el estudio.

Todavía no culminaba la década de los sesenta, cuando nos llegó de Argentina un formato de musical eminentemente popular: el maratónico sabatino. Primero fue “Sábado espectacular”, con el cual Amador Bendayán dio el salto a la animación y se convirtió en el líder indiscutible de ese estilo de show, que combinaba las presentaciones de astros de la música con concursos donde participaba el público.

Amador fue tentado por Venevisión y se fue a La Colina con su programa, que comenzó a llamarse “Sábado Sensacional”. En el canal 2, para sacarse el clavo, crearon un espacio con las mismas características, el mismo horario y día de emisión: “Feria de la alegría”, animado por Henry Altuve, asistido por Pedro Montes. Ambos programas tuvieron encarnizadas peleas por el rating. Para ello, apelaban a recursos como “La batalla de las bombas”, enfrentando a Iris Chacón contra Yuyito, dos de las más populares vedette de ese estilo, además del catálogo de cantantes nacionales e internacionales que formaban parte de su oferta semanal.

A fines de los sesenta, llega Joaquín Riviera, exiliado de Cuba, para producir “De fiesta con Venevisión”, con Gilberto Correa en su mejor momento (¿lo recuerdan con el Topo Gigio?). Era un musical elegante, de actualidad, en el cual alternaban desde Mirla y Lila, hasta Héctor Cabrera, Las Cuatro Monedas y Mirtha Pérez, entre otras estrellas de la farándula vernácula, con atracciones foráneas de la talla de Raphael, Sandro, Charles Aznavour, Roberto Carlos, Ray Conniff, Donna Summer, la Pantoja, la Dúrcal y la Jurado, Sara Montiel, Demis Roussos y Domenico Modugno, por solo mencionar a unos pocos. Por los lados del Canal 2, trataron de hacerle peso con musicales como “Más estrellas que en el cielo” (vaya forma de fusilarse el lema de la MGM), pero no pudieron.

Pero el gran aporte de Riviera al musical fue la elección de Miss Venezuela, un pretexto para diseñar desbordantes shows al estilo Broadway y Las Vegas, un afiebrado derroche de muchedumbres de bailarines, coristas, figurantes, estrellas de moda y, por supuesto, las misses, a las que enseñó a desenvolverse eficazmente entre aquella variopinta parafernalia. Más que un certamen de belleza, era una revista musical. Hoy día es realizado con modestísimos recursos, a merced de la crisis económica, aunque lucha por seguir cautivando a su audiencia.

Con los años, los musicales dejaron de tener interés para la TV. Dicen que dan pérdidas, que cuesta mucho producirlos y que no gozan de sintonía. Sólo sobrevive, a duras penas, “Sábado Sensacional”, un pastiche de concursos y desafortunadas copias de franquicias internacionales de canto y baile, que lo han desnaturalizado. El musical televisivo no sólo está de capa caída, sino que sencillamente no existe. Qué lástima.
Aquilino José Mata/ EDC