Inolvidable Churchill

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Contra todo pronóstico, Winston Churchill, brillante estadista e influyente político en el Parlamento británico, se convirtió en Primer Ministro en 1940, tiempos desesperados, donde las tropas nazis avanzaban sin apenas resistencia sobre Europa. Con 300.000 soldados ingleses atrapados en Dunkerque, las dudas del Rey Jorge VI sobre su persona y la amenaza de una invasión inminente, Churchill deberá tomar una decisión crucial: firmar la paz con Hitler a un alto precio o enfrentarlo en inferioridad de condiciones.

En este marco transcurre “Las horas más oscuras” (este viernes la estrenan en Venezuela), del realizador británico Joe Wright (“Orgullo y prejuicio”, “Ana Karenina”), que narra las cin­co primeras semanas en el cargo de Churchill en aque­lla época, probablemente el político con menos aprobación pa­ra asumir un reto de tal magnitud. Sin em­bargo, consiguió llevar a su país a la victoria con una determinación que se resume en su más célebre frase: “No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”.

De las no pocas caracterizaciones de Winston Churchill que han surgido a lo largo del tiempo en el cine, la que ha supuesto una transformación más radical es la que lleva a cabo en este filme el inglés Gary Oldman (El topo), galardonado hace poco con el Globo de Oro por este rol e indiscutible favorito a llevarse también el Oscar de Hollywood. Oculto bajo capas de látex y maquillaje, lo interpreta con una solvencia y probidad impresionantes.

La película, que trasciende la figura pública del Primer Ministro durante la Segunda Guerra Mundial para mostrar sus dudas y falta de confianza ante la decisión que definiría su lugar en la historia, refleja cómo consiguió superar cada adversidad gracias a su dominio del poder de la palabra y el apoyo incondicional de su esposa, interpretada con muy buen hacer por Kristin Scott Thomas (El paciente inglés).

Un elemento resaltante es la labor de Joe Wright tras la cámara, respaldada por la fotografía digital de Bruno Delbonnel y la combinación de escenarios físicos y virtuales. Esen­cial resulta también la banda sonora de Dario Marianelli, quien ha dado muestras de su pericia en producciones como “Kubo y las dos cuerdas mágicas”, “Jane Eyre” y “V de Vendetta”. A todo ello se suma el guión, escrito por Anthony McCarten (La teoría del todo).

Pero, como ya dijimos, lo que más hechiza de “Las horas más oscuras” es la elaborada interpretación de Gary Oldman, absolutamente fuera de serie, en una cinta de evidente épica combativa contra el totalitarismo, traducida eficazmente en las vivencias urgentes de los personajes en medio de un episodio crítico y fundamental de la historia de la humanidad. Hay que verla.

Aquilino José Mata/ EDC