Otra visión de María Magdalena

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María Magdalena es una de las figuras del Nuevo Testamento más enigmáticas e incomprendidas para el cristianismo, de allí que para desmitificar esta realidad, y con el objetivo de hacer un retrato más biográfico que bíblico del personaje, el director australiano Garth Davis (Lion) la tomó como centro de su segundo largometraje, que se estrena hoy en Venezuela.

En “María Magdalena”, que así se titula el filme, se cuenta la archiconocida historia de los últimos días de Jesús a través de los ojos de esta mujer, con la que estableció un vínculo tan estrecho que despertó recelos en el resto de sus apóstoles. Este nuevo enfoque, basado en los textos antiguos que han sido bautizados como el Evangelio de María Magdalena, sirve a la película para abordar temas de gran actualidad en torno al papel de la mujer en la sociedad, la igualdad y el feminismo, a pesar de estar ambientada dos mil años atrás.

Otro de los aspectos principales es la dinámica de rivalidad que se establece entre la protagonista, considerada por los historiadores como discípula y apóstol de Jesús de pleno derecho, y Pedro, y en la diferente forma en la que cada uno afronta la muerte de su líder espiritual.

Desde el comienzo de esta historia cinematográfica la vemos como una joven que no está conforme con lo que el mundo tiene reservado para ella y busca un nuevo rumbo que le aporte sentido a su vida. Esto la lleva a desafiar a las jerarquías y convenciones sociales de su tiempo y enfrentarse a su propia familia, de ideas tradicionales, para unirse al nuevo movimiento que lidera Jesús de Nazaret, un hombre con visionarias ideas para la época. No tardará en encontrar su sitio al lado de Jesús y lo acompañará en su viaje hasta Jerusalén.

La cinta sirve cabalmente al propósito de reinventar en pantalla, desde los orígenes el arquetipo de María Magdalena, concebida mayormente como pecadora y, en versiones más atrevidas, como pareja del redentor. Aquí es una discípula aventajada de Cristo e incluso el apóstol más fiel a su legado espiritual. Una lectura que, incluso siendo compartida parcialmente por la Iglesia en los últimos años, no deja de ser subversiva, además de una oportunidad para debatir el rol de la mujer y la articulación del feminismo en el seno de credos religiosos.

Rooney Mara hace una interpretación medida, pero convincente, de María Magdalena, mientras Joaquin Phoenix, haciendo gala una vez más de su pericia actoral, nos entrega a un Jesús de Nazareth descarnado y ajeno al estereotipo bíblico, lo mismo que Chiwetel Ejiofor en el papel del apóstol Pedro.

Muy conseguida estéticamente, la película cuenta muchos momentos de la vida pública de Jesús, y aunque casi nunca se respeta la literalidad evangélica, sí nos ofrece imágenes muy hermosas de la misericordia del Señor y de su profunda empatía humana. Es una buena opción cinematográfica en estos días previos a la Semana Santa.

Aquilino José Mata/ EDC