¿Caerá Maduro en el 2018?

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¿Cuál petición más importante que esta pudieran implorar millones de venezolanos como su primer y mayor deseo para el 2018? El drama venezolano es algo insoportable para el ser humano y, consecuentemente, si se hiciera una encuesta real, probablemente un 95 por ciento de la población rechazaría al régimen comunista imperante en el país. ¿Cuánto tiempo le quedará a Maduro en el poder? Analicemos...

El acontecer político en Venezuela a través de su historia siempre consistió en un antagonismo cordial, como suele suceder en la mayoría de sistemas democráticos, incluyendo EEUU. Dos partidos en Venezuela se turnaban en el poder. Los dirigentes del partido Social Cristiano COPEI y el Partido Acción Democrática AD, solían mantener comandos de campaña combativos e inteligentes. Mediante verbenas y similares, convertían a los actos públicos en una fiesta democrática donde la mayoría de la población acudía a respaldar a sus candidatos y a disfrutar de la música, bebidas, comidas, regalos y concursos.

Sucedía el caso que muchos candidatos rivales en la política, eran incluso amigos en la vida cotidiana. Más de una vez, después de un ajetreado día de campaña, los oponentes políticos disfrutaban de un animado juego de dominó o compartían afablemente en una reunión social. Cuando aparece Hugo Chávez en el panorama político venezolano, todo permaneció igual respecto a la cordialidad. Sin embargo, muchos no se percataban de la verdadera agenda que tenía Chávez. Entonces empezaron a hacerle el juego a alguien que quería destruir el sistema bipartidista que por tantos años había felizmente coexistido en Venezuela, o sea, a un siniestro personaje que pretendía terminar con la democracia del país.

Fue así como poderosos empresarios y prominentes figuras públicas financiaron a Chávez y respaldaron su proyecto. Mientras tanto, Chávez no hacía sino seguir al pie de la letra las cínicas enseñanzas de Vladimir Illich Ulianov (Lenin). “En sus principios el comunismo debe marchar palmo a palmo con los capitalistas y llegado el momento oportuno, levantando su brazo y con el puño cerrado, aplastarlos como a un gusano”.
En la ciudad de Miami se notaba en demasía esa cordialidad. Durante el gobierno de Chávez se crearon varias organizaciones locales opuestas al régimen. Durante el día desfilaban con pancartas y hacían actos públicos de repudio. En la noche festejaban con los chavistas sin el menor tapujo. Cuando se les interrogaba, ¿pero tu eras chavista u opositor?, la reacción era “Yo lo que soy es comerciante”. Con el transcurrir de los años esa respuesta se fue sincerando, sobre todo en los negocios de fletes marítimos, “si no hacemos negocios con los chavistas, nos morimos de hambre”. No en balde Chávez afirmaba “la diferencia entre las revoluciones cubana y venezolana es que mientras en Cuba fusilaron a sus opositores, nosotros los compramos”

Es así como llegamos a época actual y vemos la vergonzosa actitud del supuesto grupo opositor en Venezuela, conocido como la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Supuestamente, sus dirigentes llevaban la voz cantante opositora dentro del país. Descubiertas las componendas internas y la obvia traición de sus dirigentes, el pueblo venezolano resultó una vez mas manipulado y engañado perdiendo en consecuencia una de sus últimas esperanzas en el sistema democrático participativo. Vista la desesperación actual de los venezolanos por elementos esenciales de la vida, como la alimentación, la salud y el empleo, entonces la pregunta que se impone es ¿Qué hacer?

Como ha sucedido en otros países, se habla de ayudar a la oposición venezolana con recursos de todo tipo, incluyendo armamento. El problema estriba en que eso tomaría años básicamente porque el régimen comunista continúa con programas de entrenamiento periódicos en Cuba, especializados en contener a guerrillas urbanas. Además, para ello sería necesario la presencia de un liderazgo visible dentro del país. Con el silencio actual de Leopoldo López y la controlada difusión publica de María Corina Machado, el líder aparente parece ser Antonio Ledezma, quién se encuentra ahora fuera de Venezuela.

Se habla profusamente de la instalación de campamentos para refugiados en territorio colombiano, anexo a la frontera venezolana. Dichos campamentos serían financiados por EE UU y sus aliados, como un paliativo a una estampida migratoria.

Lamentablemente se vislumbra un panorama sombrío para Venezuela en el 2018. Vemos una radicalización del comunismo, una expropiación masiva de los medios de producción, incluyendo a la banca. Los sabotajes urbanos no se harán esperar. La vigilancia será extrema en cada cuadra.

Pudiera existir una solución mas expedita si el presidente Trump cumple con lo ofrecido; un embargo petrolero a Venezuela, es decir, no más compra de crudo ni venta de gasolina a ese régimen. La situación sería entonces demencialmente trágica en el país. Se les terminaría el negocio y la buena vida a los militares.

Olvidémonos de una invasión norteamericana; las contaminadas ONU y OEA se opondrían. La ruta es la economía. Probablemente la escasez despertaría el fervor patriótico de los militares. Hasta entonces estaría Maduro en el poder. @DeYURRE
Benjamín F. DeYurre

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es