El descontrol económico venezolano

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Venezuela está en boca de todos. Los últimos días han dejado al descubierto nuevamente, el malestar general que existe dentro de un sector de la población venezolana y sus repercusiones internacionales, se han escuchado en todo el continente.

Dentro de todas las explicaciones, excusas o justificaciones que se presentan en el malestar venezolano, el pilar fundamental es la convocatoria a elecciones (que la Constitución Venezolana así lo menciona) para poder salir del hueco en el que está hundido la nación petrolera, que alguna vez fue pilar del desarrollo de Latinoamérica (Décadas de los 70’s y 80’s). El proceso del referéndum revocatorio fue prácticamente anulado por el ejecutivo y el sufragio para gobernadores y alcaldes, fue “pateado hasta nuevo aviso”; dándole la espalda a las realidades del país.

Es importante resaltar, que países del primer mundo llaman a elecciones adelantadas cuando empiezan a evidenciar “problemas de salud” dentro de sus naciones. Israel es de aquellos que suele hacerlo, y recientemente, la primer ministro de Gran Bretaña, Theresa May; quiere minimizar la incertidumbre sobre el Brexit, caso de impacto mundial. Lamentablemente en Venezuela, la madurez política va en sentido contrario, siempre aferrados al poder.

El primer problema que los venezolanos quieren manifestar a través del sufragio, es el cambio económico y reactivación productiva del país. El ciudadano común promedia una baja en su peso de hasta 8,9 Kilos por persona (según la Encuesta de Condiciones de Vida en 2016) y no precisamente por mejorar su figura ni alardear a las misses. Es simplemente porque el acceso a la comida básica y/o convencional, cada día se hace más difícil.

Los indicadores económicos de Venezuela son un desastre. Cuando se habla de inflación, las cifras dejan de ser reales para convertirse en un “chiste virtual”. El Fondo Monetario Internacional proyecta un indicador por encima del 2000%. Es tal la magnitud del Índice de Precios al Consumidor, que prácticamente los billetes que existen en circulación valen menos que aquellos usados en el juego infantil de Monopolio. Acercarse a pagar, comprar o cancelar una cuenta en algún establecimiento comercial, se convierte en todo un reto al llevar efectivo. Se necesita transportarse con bolsos, salveques o bultos, para poder consumir cualquier bien.

Por parte de la producción del país, el Banco Mundial proyecta una caída de un -10% en su PIB (incluyendo la facturación petrolera). Pero si se desliga este sector del indicador, la caída es aun peor. El abandono de las empresas trasnacionales (Procter & Gamble, Clorox, Air Canada, Alitalia, Gruma, General Mills, entre otras) por la imposibilidad de poder realizar sus negocios dentro de Venezuela y prácticamente obligados a un control de precios de muchos de sus productos, sumado el desánimo del ciudadano a no querer invertir en el país; converge en un deterioro continuo del aparato productivo.

Por parte de la cotización de la divisa norteamericana frente a los bolívares, es todo un caso doctoral de economía para quien quiera investigarlo. La continua variación del modelo económico del tipo de cambio (US$ 1 = BsF 700 – Tasa SIMADI), sumado a un gran mercado paralelo (mercado negro ubicado en US$ 1 = BsF 4.750 – Tasa Paralela) que es el único que está al alcance de la mayoría de los venezolanos; impacta directamente en la colocación de los precios de los pocos productos importados que se consiguen dentro del territorio.

Con base en los dólares preferenciales, que solo aquellos que están “pegados” al ejecutivo nacional (Obtienen dólares a BsF 10 – Tasa DIPRO), son quienes promueven estos mercados secundarios muy lucrativos. La dificultad de los empresarios de obtener estos dólares americanos, repercute en un gran freno a la economía de un país que en estos momentos, no es capaz de producir nada.

Cuando se habla del nivel de corrupción, Venezuela (No. 1 en LatAm) se encuentra en el Top 10 de los peores países. Según la Organización de Transparencia Internacional, solo superados por naciones como Somalia, Corea del Norte, Siria, Libia o Yemen. Todos estos, territorios en conflictos bélicos liderados por fuertes dictaduras…. Alguna coincidencia?.

En el caso de las medicinas y fármacos disponibles en los anaqueles de las farmacias han caído hasta un 80% según la Federación Farmacéutica Venezolana. Lo que quiere decir, que la “cura es peor que la enfermedad”, pues encontrar los medicamentos es, hoy en día, es todo un reto.

Pero por otro lado, el Ejecutivo Nacional no está mal asesorado. A los venezolanos los puede estrangular, ahorcar y de hecho, los puede matar de hambre si así lo desea. En lo que ha cumplido cabalmente es en el pago de sus acreedores internacionales. En la última incertidumbre a principios de Abril 2017, creada por los medios mundiales, la Estatal PDVSA sacó su chequera con US$ 2,5MM y borró toda aquella duda alrededor de su posible impago a terceros.

La misma empresa petrolera, que surte a prácticamente al 95% de los países del Caribe y de Centroamérica de petróleo y sus derivados; y que su principal socio comercial es Estados Unidos con 800 Millones de barriles diarios (según fuentes internas de PDSVA); mantiene un fuerte lazo comercial el cual no ha presentado fallas criticas ni malestares por parte de sus “clientes”.

Es complicado entender que dentro de un país, que se cae a pedazos, que la gente grita y aclama un cambio o por lo menos, una necesidad electoral para definir su camino a corto y mediano plazo; los entes internacionales puedan realizar algún movimiento brusco contra el ejecutivo nacional. Mientras que Venezuela siga “atendiendo bien a sus clientes foráneos”; solo se verá procesos políticos a nivel de la ONU, OEA, Asambleas de países, comunidad internacional y demás entes internacionales.

Venezuela es un país que posee más de 30 MM de habitantes y con una oportunidad de crecimiento económico y social infinito. Los locales desean un cambio de rumbo y que las condiciones internas favorezcan a la población en general. Así como se cumplen con los clientes internacionales, debe entender el Ejecutivo Nacional que sus principales consumidores y mano de obra, son sus propios venezolanos. Pero con el desorden económico que se manejan internamente y esa sed de poder por no ceder el trono a ideas frescas, lamentablemente el país está condenado a seguir sufriendo mucho más.

Daniel Suchar Zomer