La chavocalipsis

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Dicen las sagradas escrituras que vendrán tiempos de terror, muerte y miseria. Que reinara la locura, el hambre y la desesperanza. Esos tiempos estarán marcados por quienes diciéndose mesías de un gran líder, vendrán diciendo mentiras que juran son verdades, hablarán de la tierra prometida cuando solo entregan un infierno, asesinan a mansalva a los inocentes, robaran a las que producen y criticaran a todos los que pidan justicia. Encarcelaran a inocentes y a los líderes novatos, pues no merece libertad los que no luchan por ella.

Ese paraíso era una tierra pujante no solamente productora de energía, sino líder en minerales y alimentos. Dicen que en esa tierra sobraba comida, había los mejores hospitales de la región y en esa tierra pujante nadie murió por falta de medicinas, nadie nunca murió de hambre. Esa tierra de oportunidades que atrajo millones de inmigrantes de otras tierras con los brazos abiertos fue una esperanza de aquellos que huyeron de las tragedias. Dicen los antiguos padres que habían fiestas de abundancia, festividades que duraban varias semanas en donde sobraba la comida, las tradiciones y las bebidas.

... y entonces llego la plaga. No fue una epidemia, sino más bien la envidia y el resentimiento hecha política: ¡la chavocalipsis es la peor desgracia que le pudo ocurrir a un pueblo cristiano! No eran políticos, más bien mercenarios, narcotraficantes y terroristas que secuestraron el poder ante la mirada pasiva de la dirigencia opositora. Estos criminales hicieron leyes que solo les beneficiaba e implantaron ordenanzas para penalizar a cualquier cristiano que osara denunciar los crímenes cometidos. El odio será prohibido, aunque sus creadores se merecen el mayor desprecio de todos los ciudadanos.

La chavocalipsis destruyo todo: las empresas productoras fueron reducidas a ruinas, las tierras agrícolas quedan como terreno abandonado, los tiempos en que los anaqueles estaban llenos desaparece y solo quedan sombras de estanterías vacías, con largas colas de personas marcadas haciendo cola para tener escasez. La marca de la bestia se llamará carnet de la patria, que se usará para distribuir miseria a cambio de la dignidad de las personas. Las enfermedades del pasado volverá con furia arrasando sin piedad a moros y cristianos por igual.

El manganzon destituido andará de fiestas tras fiesta, mientras el pueblo pasa hambre y miseria, con su cara de tabla dirá “estamos cerrando un año 2017 en victoria”… victoria del hambre, que se llevó a muchos niños desnutridos, victoria de la muerte que se llevó a muchos enfermos sin medicinas, victoria del crimen que lleva otro récord de asesinados.

Lo peor dentro de la chavocalipsis no serán las torturas ni las injusticias, sino más bien la falta de coherencia, dedicación y contundencia de aquellos que dicen ser los líderes opositores, quienes pasivamente están esperando que ocurra un milagro. Mientras tanto, el pueblo sufrirá la apatía de su propia desesperanza.

Aun en la desgracia, queda la posibilidad de que en esta tierra prometida entiendan que no hay diálogo posible con la bestia. La rebelión del pueblo es la salida que deberá expulsar a todos los ateos que se han arrodillado ante la chavocalipsis. ¡Que se cumpla el soberano mandato del #16J!

Es un escrito sagrado: “gritemos con brío, ¡muera la opresión! Compatriotas fieles, la fuerza es la unión”. @DBonyuet
David Bonyuet