La corrupción y los crímenes de lesa humanidad

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Leí en estos dias un excelente articulo en el diario El País de España, referente al proceso que se está llevando a cabo en Túnez, con la instalación de la Comisión de la Verdad para el esclarecimiento de los abusos cometidos por la dictadura del ex político y militar Zine El Abidine Ben Ali, que azotó ese país durante un poco más de 23 años. La presidente de dicha comisión, Sihen Ben Sedrine, declaró que una de las innovaciones del proceso tunecino, es la vinculación que se está haciendo, entre la corrupción y las violaciones de derechos humanos del régimen de Ben Ali, porque el objetivo del dictador, era enriquecerse junto a su grupo familiar.

Venezuela los últimos 17 años, ha sido objeto del mayor robo y saqueo de las arcas públicas de su historia. No solo acabaron con la primera empresa del país, PDVSA, sino que desfalcaron las industrias básicas, las otras empresas estatales, las fabricas, fundos agroindustriales y empresas privadas expropiadas o confiscadas, y ahora se están dedicando con fervor a explotar y destruir la reserva natural de nuestras riquezas mineras en el Estado Bolívar, para terminar de llenarse los bolsillos, junto con los rusos, chinos e iraníes.

El proyecto de poder del Socialismo del Siglo XXI, que liderizó Hugo Chávez, tenia como meta el control total del Estado, de sus riquezas, de sus divisas, y lo hizo destruyendo sus Instituciones, a través del desmantelamiento de su estructura funcional y de meritocracia, implementando la cleptocracia, que no es más según definición del diccionario Wikipedia, que el establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados, como el nepotismo, el clientelismo político y/o peculado, de forma que estas acciones delictivas quedan impunes debido a que todos los sectores del poder están corruptos, desde la justicia, funcionarios de la ley y todo el sistema político y económico.

La obediencia en la ejecución de crímenes de lesa humanidad, su encubrimiento y complicidad, van de la mano con el grado de corrupción en el que está implicada la cadena de mando de quienes la perpetran. El abuso del poder para la obtención de beneficios personales, para el enriquecimiento ilícito, el cobro de comisiones, el lavado de dinero producto del narcotráfico, entre otros, ha hecho que funcionarios que ejercen altos cargos, civiles y militares que están implicados en estos delitos, estén dispuestos a asumir posiciones ilegales o arbitrarias, dar órdenes que implican crímenes o su encubrimiento, retardar procesos legales u omitirlos, con el fin de demostrar lealtad a la dictadura, cuyo sistema es quien le otorga “impunidad”.

La corrupción es el cáncer invasivo y metastásico que ha invadido a Venezuela, corroyendo sus instituciones y sus organismos de seguridad, ayudando a destruir el Estado de Derecho y de Justicia, ergo, el sistema democrático que garantiza los Derechos Humanos. Promoverla ha sido una táctica maquiavélica de control y dominio, sumisión y entrega al sistema, que tanto el chavismo como el madurismo han utilizado para asegurar lealtad, incluyendo a las respectivas familias.

La meta para la reorganización de la sociedad venezolana, cuando impere de nuevo el Estado de Derecho y nuestro país vuelva a ser democrático, es identificar, quienes conformaron y conforman estas redes que desangran al país, cómo se planificó la represión y persecución sistemática en todas sus formas, que no solo incluyen el asesinato y el encarcelamiento, las torturas y tratos crueles, sino que incluyen desde la lista Tascón hasta las bolsas CLAP y el Carnet de la Patria.

Los Comisión de Crímenes de Lesa Humanidad en Venezuela van de la mano con la corrupción y el compromiso que este delito exige a quienes están “hasta el cuello” hundidos en él.
Tamara Sujú Roa