Una cruda alegoría

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Durante el verano de 1959, la familia Lodge se muda a Suburbicon, un precioso, limpio y apacible barrio residencial de viviendas asequibles y céspedes muy bien cuidados, donde sus habitantes conviven en paz y armonía. Sin embargo, el allanamiento de morada en casa de los Lodge, que terminará en asesinato, llevará a Gardner, el padre y marido del clan acosado por criminales, a enfrentarse a la verdadera realidad del vecindario, que esconde bajo sus calles un mundo de violencia, traición y engaños.

George Clooney (Monuments Men) lleva a la gran pantalla “Suburbicon”, su sexta película como realizador, a punto de estrenarse en Venezuela. El guion, escrito por los hermanos Joel y Ethan Coen, llevaba casi treinta años guardado en un cajón. El filme combina géneros como la comedia negra y el noir, en una historia sobre personas que toman muy malas decisiones.

Además, aborda uno de los grandes conflictos de la época, la segregación racial, en el contexto del ya mencionado allanamiento que termina en muerte y la investigación de un agente de seguros.

El vecindario y la supuesta vida pacífica de sus habitantes sirve para mostrar la imagen perfecta que, incluso hoy en día, se tiene de aquellos años 50, en comunidades bajo la que se escondía una realidad más oscura protagonizada por la violencia, el crimen y el racismo. Matt Damon lidera el reparto estelar, en el cual participan también Julianne Moore, Oscar Isaac y Karimah Westbrook, entre otros.

A 15 años de debutar como realizador, Clooney vuelve a los registros de su ópera prima, “Confesiones de una mente peligrosa” (2002), para otorgar cualidades sombrías, en el límite con lo terrorífico y lo grotesco, a la odisea de un niño que pierde a su madre en el asalto de dos desconocidos a su domicilio, y que descubre a partir del suceso que nada es lo que parecía ser en su familia.

La trama alterna las desdichas del muchacho con las sufridas por sus vecinos, una familia afroamericana recién instalada en una comunidad acogedora solo en apariencia.

Como director, es evidente que Clooney busca en sus películas la manera de hablar de las cuestiones políticas que le interesan, a la vez que quiere entretener. El asunto político aquí es el candente tema de los conflictos raciales que siguen sacudiendo a Estados Unidos. Para afrontarlo, usa un viejo guion de los hermanos Coen con aires de thriller y, por momentos, tono humorístico. Una combinación nada desdeñable.

Aquilino José Mata