Viajeros en el tiempo

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Uno de los subgéneros más atractivos de la ciencia ficción es el de los viajes en el tiempo, presente desde siempre, en clave de comedia, drama o acción, en no pocas producciones del cine y la televisión.

En la gran pantalla hay ejemplos emblemáticos, como “La máquina del tiempo” (George Pal, 1960), que precedió al primer “Terminator” (James Cameron, 1984), que a su vez surgió un año antes de que Michael J. Fox, mimetizado en Marty McFly, lograra “Volver al futuro” (Robert Zemekis, 1985). Todas ellos se enfocaban en el hecho de intentar modificar el pasado para tener un mejor mañana, tal y como lo escribió H.G. Wells (indudable referente), hace ya 120 años, en “La máquina del tiempo”, su relato precursor.

En televisión tenemos como exponentes recientes a “Viajeros”, producción original de Netflix protagonizada por Eric McCormack, actor que saltó a la fama con su personaje de Will en la popular sitcom norteamericana “Will & Grace”. Esta vez lo vemos estelarizando una historia sobre un grupo de personas cuyas conciencias viajan desde el futuro a nuestros días, para meterse en el cuerpo de otros seres humanos que están a punto de morir. La intención es más que previsible: salvar a la humanidad de un mañana lleno de complicaciones, muy al estilo de “12 monos”, la aventura cinematográfica del británico Terry Gilliam -sin calzar sus puntos-, que también fue convertida en serie de TV.

¿Y cómo pasar por alto “El ministerio del tiempo”, de Televisión Española, que ya va por su tercera temporada? Aquí los protagonistas viajan por diferentes períodos de la historia en misiones secretas. Otro servicio de streaming, Hulu, produjo la miniserie “22.11.63”, basada en la novela de Stephen King, transmitida en Latinoamérica por AMC. La historia es la del profesor Jake Epping (James Franco), quien viaja al pasado para intentar cambiar el asesinato del presidente John F. Kennedy en Dallas. Nada más y nada menos.

Aquilino José Mata/ EDC