El cuento de la democracia

Eduardo Posada Carbó's picture

Para que la democracia triunfe sobre sus enemigos se requiere una “narrativa nacional o un cuento sobre el valor de la democracia”. El argumento está en un artículo de Robert G. Boat-right, profesor en la Universidad de Clark, donde el autor sugiere que tal historia (“story” en sus palabras) puede ser más efectiva que las leyes para contrarrestar tendencias antidemocráticas (www.spaziofilosofico.it).

Su reflexión está motivada por los temores que suscita el momento Trump. Según Boat-right, el “cuento” de los Estados Unidos se identifica prioritariamente con la democracia y solo de forma secundaria con otros aspectos del “carácter nacional”, como la geografía o las etnicidades. Y ese cuento debe ser allí una “formidable barrera” para prevenir deterioros democráticos.

¿Existe algo que se asemeje a ese “cuento democrático” en Latinoamérica?
La pregunta es bastante pertinente, con respecto a la trayectoria autoritaria del régimen actual en Venezuela. ¿Tiene Venezuela una narrativa democrática que le sirva de defensa frente a la arremetida de Maduro y sus aliados?
Claro que sí.

El pasado 23 de enero, al cumplirse otro aniversario de la caída del dictador Pérez Jiménez, en 1958, el historiador Tomás Straka pronunció el discurso conmemorativo en la Asamblea Nacional, donde repasó algunos hitos significativos de una historia de esfuerzos bicentenarios, incluida la publicación, hace dos siglos, de la obra de Juan Germán Roscio El triunfo de la libertad sobre el despotismo.
Straka hizo alusión a ‘La larga marcha de la sociedad venezolana hacia la democracia’, un lúcido ensayo del historiador Germán Carrera Damas. Escrito en 1997, se lee hoy como premonición ante la catástrofe, ya entonces en pleno desarrollo. Carrera Damas advertía la “atmósfera de escepticismo” que reinaba sobre la democracia venezolana, sus “juicios adversos” y “condenas”.

Su propósito, sin embargo, fue mostrar el “profundo arraigo de la democracia en Venezuela”, sobre todo desde el Pacto de Punto Fijo, que derrocó a Pérez Jiménez en 1958, con importantes antecedentes desde la independencia.

Esta tradición democrática, debilitada por los últimos gobiernos del ‘puntofijismo’, recibió una fuerte embestida, primero, con las intentonas golpistas del coronel Hugo Chávez y después, con el discurso bolivariano articulado por Chávez desde la presidencia.

Defensas como las de Carrera Damas fueron, a fines de la década de 1990, aisladas. De acuerdo con Richard Hillman, profesor en St. John Fisher College, un grueso de la intelectualidad venezolana contribuyó a minar la legitimidad democrática del régimen de Punto Fijo. Chávez pudo entronizarse en el poder gracias, en parte, al abandono de la narrativa democrática.

Pero el “cuento” de la democracia en Venezuela tiene hoy aún más elementos para ser reescrito. Así lo demuestra la vitalidad de la sociedad en sus acciones de resistencia frente al autoritarismo, incluida su participación en la consulta popular del 16J, expresión de rechazo a la constituyente corporativista que el régimen insiste en imponerle.

Importa apreciar todo el valor que representó y sigue representando lo ocurrido en 1958, como hizo Tomás Straka en su discurso ante la Asamblea Nacional. La sociedad venezolana derrotó a la dictadura y vivió décadas democráticas casi únicas en un continente dominado, con muy pocas excepciones, por la bota militar.

Straka acierta, por supuesto, en remontarse al siglo XIX para destacar los orígenes y desarrollos de una tradición que debe ser mejor apreciada. Es el “cuento” de la democracia venezolana, desplegado oportunamente contra las ambiciones del despotismo.
Eduardo Posada Carbó

Fuente: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/eduardo-posada-carbo/el-cuen...