Editorial: Venezuela repudia a un régimen fracasado

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Miles de opositores al régimen de Nicolás Maduro volvieron a tomar las calles este jueves, exigiendo la restauración de la democracia en Venezuela, después de una agitada jornada de protestas el miércoles en la que hubo cientos de arrestos.

No le temen a las amenazas de Maduro, ni a la represión de la policía, que ha bloqueado calles y ha atacado a los manifestantes con gases lacrimógenos y otros medios violentos para dispersarlos.

Entretanto, Maduro anuncia que armará con fusiles a medio millón de milicianos para proteger lo que él llama revolución chavista, y que en realidad son los restos de un modelo fracasado.

En la jornada de protestas del miércoles, por lo menos murieron tres personas: un joven de 17 años en Caracas y una muchacha de 23 en San Cristóbal, junto a la frontera colombiana, baleados por desconocidos. En las afueras de la capital, un militar fue asesinado por un francotirador. Las autoridades no han indicado quiénes fueron los asesinos. Pero las turbas paramilitares afines al gobierno, los llamados “colectivos”, fueron movilizadas para hacer frente a los manifestantes. Estos instrumentos del gobierno son responsables de numerosos actos de violencia. Los mercenarios del régimen andan sueltos.

Aun así, los venezolanos no se dejaron intimidar y han vuelto a lanzarse a las calles.

Maduro es el que tiembla ante la expresión de rechazo popular, ante “la madre de todas las protestas”. Ofreció realizar elecciones regionales anticipadas y dialogar con los opositores dispuestos a buscar una salida a la situación. ¿Pero quién puede creer al repudiado gobernante? Todo indica que es simplemente una estratagema para ganar tiempo, ya que invita al diálogo pero al mismo tiempo afirma que va a armar a medio millón de chavistas.

Además, como dijo el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, en una reunión el miércoles pasado con la Junta Editorial, las elecciones regionales no resolverían nada.

“Las elecciones regionales en Venezuela son una solución cosmética”, dijo Almagro. Señaló que en Venezuela hay una dictadura, una crisis humanitaria, un irrespeto de los derechos de los ciudadanos. “Lo que el país necesita es democracia”, observó el secretario general, “y eso llega a través de elecciones generales”.

La tensión política en el país sudamericano se agravó a comienzos de abril, cuando el Tribunal Supremo de Justicia asumió funciones de la Asamblea Nacional y puso límites a la inmunidad de los legisladores. La Asamblea es de mayoría opositora desde diciembre del 2015, cuando el pueblo le propinó una derrota al chavismo en las urnas electorales. Pero desde entonces el régimen de Maduro ha estado saboteando el trabajo del cuerpo legislativo.

El resultado de esas tensiones lo estamos viendo hoy. Los venezolanos ya no soportan la desastrosa combinación de una feroz represión política con una crisis de desabastecimiento de productos básicos cuya magnitud supera la de cualquier crisis anterior.

Las protestas de esta semana han demostrado sin espacio para la duda el fracaso del chavismo. Es hora de cambiar un modelo político que solo causa zozobra en Venezuela y provoca estallidos sociales.

Junta Editorial El Nuevo Herald

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es