En nuestra opinión: Un nuevo atropello en Venezuela

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En las elecciones regionales celebradas en Venezuela el 15 de octubre, el chavismo ganó la gobernación de 18 estados y la oposición triunfó en cinco.

Fue una victoria para el presidente Nicolás Maduro que nadie que hubiera seguido las encuestas y las noticias sobre el acontecer venezolano habría esperado. Por eso, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) considera que el proceso electoral estuvo plagado por el fraude. Esa opinión la respaldan numerosos observadores y varios gobiernos extranjeros, entre ellos el de Estados Unidos.

A la arbitrariedad que caracteriza al régimen de Maduro se acaba de sumar un nuevo atropello: los gobernadores de la oposición electos solo podrán asumir sus cargos si prestan juramento ante la Asamblea Constituyente.

Esa Asamblea, creada por el régimen con el propósito de redactar una nueva Constitución, tras un referendo que también se consideró fraudulento, ha arrinconado contra la pared a la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, electa en diciembre del 2015.

La Constituyente de hecho ha despojado de sus funciones a los diputados de la Asamblea Nacional, en una suerte de golpe de Estado contra los legisladores.

El gobierno norteamericano no se equivoca ni exagera al calificar al régimen de Maduro de “dictadura”, como expresó hace una semana Heather Nauert, portavoz del Departamento de Estado.

En ese marco de arbitrariedades, el decreto de la Constituyente pone una nueva traba a la expresión de la voz popular.

Hasta ahora, la juramentación de los gobernadores de los estados en Venezuela se realizaba ante los Concejos Legislativos. Pero la Asamblea Constituyente decretó que a partir de ahora deben jurar sus cargos ante esa instancia.

Maduro lo dejó bien claro. “Quien no se juramente y se subordine a la Asamblea Nacional Constituyente no podrá tomar su cargo, llámese como se llame. Es una decisión de la Constituyente plenipotenciaria”, declaró.

La Constituyente está integrada exclusivamente por asambleístas vinculados al oficialismo. Los opositores no tienen ninguna representación en ese organismo.

El jueves pasado, el Departamento de Estado de EEUU afirmó que la acción de exigir que los gobernadores de la oposición electos tengan que juramentar sus cargos ante la Asamblea Constituyente es “antidemocrática”.

Y Estados Unidos también ha cuestionado las elecciones regionales del 15 de octubre, así como la Unión Europea, Canadá y varios países de América Latina. Todos estos gobiernos apoyan la reclamación de la MUD de realizar una auditoría independiente de los comicios.

Pero el nuevo atropello del régimen de Maduro contra los gobernadores electos de la oposición indica que los reclamos contra el fraude electoral caerán en oídos sordos. La comunidad internacional debe presionar con más energías para contener los abusos del chavismo.
Junta Editorial. El Nuevo Herald

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es