Editorial: Censurar al mensajero

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La orden de sacar del aire a CNN en Español de la parrilla de TV en Venezuela es un ladrillo más del muro de totalitarismo que levanta Nicolás Maduro, en medio del desespero de una crisis económica sin fondo y de las denuncias de que parte de la cúpula chavista tiene vínculos con el narcotráfico, cuyo último episodio fue la inclusión del vicepresidente Tareck el Aissami en la ominosa Lista Clinton.

Ya antes el ministro del Interior, Néstor Reverol, había sido acusado por Washington de recibir pagos de narcos, así como The Wall Street Journal informó que el número 2 del chavismo, Diosdado Cabello, era investigado por tráfico de drogas. A lo que se suma que dos sobrinos de la ‘primera combatiente’, Cilia Flores, fueron condenados en EE. UU. por lo mismo.

Lo de CNN ocurre después de que la cadena divulgó una investigación en la que se denuncia la venta de pasaportes venezolanos en países de Oriente Próximo en la que estaría vinculado el propio El Aissami y de que Maduro dijera que “no quería ver a CNN en Venezuela”, orden que acató presta la Comisión de Telecomunicaciones. Esto es como si matando al mensajero Maduro solucionara el desplome de su país y los gravísimos actos de corrupción que afloran silvestres, pero que menos medios de comunicación logran denunciar porque cada vez es más cerrado el espacio para la prensa libre.

El chavismo ya había ‘apagado’ a RCTV luego al colombiano NTN24; logró cambiarle la línea editorial a Globovisión y ahora, tras múltiples acosos, quita una de las pocas alternativas que tenían los venezolanos de una información independiente en TV. Esto, dentro de la lógica de la ‘hegemonía comunicacional’ que el difunto Chávez había impuesto a su ‘revolución bolivariana’ y que no es más que evitar que algún medio ventile las noticias que incomodan al régimen.

Transitar el camino de la mordaza a la prensa siempre será errado. Los venezolanos aún recuerdan cómo después del cierre de RCTV, en el 2007, Chávez, en uno de sus grandes momentos, terminó perdiendo el referendo constitucional. No es claro si Maduro asimiló esa lección, y por ahora no habrá forma de saberlo, pues en nuestro país vecino ya ni elecciones hay.

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Fuente: http://www.eltiempo.com/opinion/editorial/censurar-al-mensajero-editoria...