Latinoamérica: lo bueno, lo malo y lo feo

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Las encuestas que miden la aprobación pública de las gestiones de los distintos presidentes de América Latina arrojan resultados bastante diversos.

En promedio, sólo uno de cada tres ciudadanos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú manifiesta estar conforme con su presidente. Los otros dos de cada tres, no lo están.

El presidente Mauricio Macri, de Argentina, tiene un buen porcentaje de aprobación del 42%, el segundo más alto de los países antes nombrados.

A su vez, el presidente de Brasil, Michel Temer, tiene el porcentaje de aprobación más bajo de los siete países nombrados. Apenas 3,4%. Podría casi decirse que no hay brasilero que lo quiera. No tiene carisma y está rodeado de acusaciones de corrupción. No obstante, parece decidido a hacer las reformas económicas y sociales que Brasil necesita imperiosamente. Acaba de completar una complicada reforma laboral y avanza en dirección a una reforma impositiva y jubilatoria.

En Chile, la actual presidente Michelle Bachelet, tiene 35% de aprobación. Su gestión ha sido insulsa e incapaz de generar confianza. Por esto no sorprende que su reemplazo pueda ser el conservador ex presidente Sebastián Piñeda, hoy transformado en el “caballo del comisario” de la puja electoral que ya está en curso.

En Colombia, el artífice de la paz con las guerrillas marxistas, el presidente Juan Manuel Santos, sólo tiene curiosamente 25% de apoyo popular. Eso transmite la sensación de que la sociedad colombiana aún desconfía de que los acuerdos se cumplan y el país pueda efectivamente crecer en paz. La reciente visita del Papa Franciscoque imploró a los colombianos reconciliarse, seguramente es un soplo de aire fresco para el presidente Santos.

El caso ecuatoriano es bien llamativo. El actual presidente, Lenin Moreno, tiene 84,6% de aprobación. Es el gobernante más apoyado de los siete países examinados y el único cuya popularidad supera a la de Mauricio Macri. Víctima de un asalto, vive en una silla de ruedas, lo que habla que cuan férrea es su voluntad de liderar a su pueblo. En gran medida, su elevado porcentaje de aprobación probablemente tenga que ver con su evidente distanciamiento de su autoritario y poco claro predecesor: Rafael Correa, hoy refugiado en un presunto “año sabático” académico, en Bélgica. Lenín Moreno ha puesto al descubierto el grave endeudamiento externo de Ecuador y la suma de errores que tienen a la economía del pequeño país del Pacífico en bastante mala situación.

En México el presidente Enrique Peña Nieto, que en julio del 2012 obtuviera 38% de aprobación, hoy logra tan sólo 22% de apoyo. El futuro de su partido parece estar comprometido y hasta podría perder la próxima elección presidencial a manos de José Manuel López Obrador, el eterno candidato de la izquierda radical.

Finalmente, en Perú, el veterano presidente Pedro Pablo Kuczynski, como su colega mexicano sólo obtiene 22% de aprobación. En poco más de un año cayó de 50,1% de apoyo, a 22% antes mencionado. La disconformidad se origina, increíblemente, en la cada vez más exasperante pasividad del presidente peruano.

Mientras esto ocurre en América Latina, en el norte del hemisferio la aprobación a la gestión del presidente Donald Trump ha crecido a 40%.

Así están ahora las cosas en lo que es una comparación de popularidad que nunca es estática, sino dinámica y que, por lo tanto, seguramente continuará variando como reflejo de los éxitos y fracasos de los distintos mandatarios.
Emilio J. Cárdenas.
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

Fuente: https://www.eldiarioexterior.com/latinoamerica-lo-bueno-lo-malo-49449.htm