Renacoco

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Como Chávez perdió las elecciones en Táchira, le dio la patada a la mesa. Está olvidando que tanto va la pata a la mesa que se rompe; la pata, claro. Además, en vivo y en directo los tachirenses compararán a partir de ahora las autoridades legítimas con las espurias. Miraflores intenta exasperarnos con los “exprópiese”. Puro aguaje barato. Volvieron la General Electric y Chevron por la puerta grande. El gobierno actuó con la misma sensatez que cuando encargó construir el viaducto de la Guaira a una gran empresa venezolana. Gracias a la abstención, Chávez vivía en el mejor de los mundos. Voto a voto, municipio a municipio, estado a estado, hay que convertir al chavismo en una minoría y convencer a los chavistas que nadie quiere excluirlos. Todo lo contrario.

El intento de dar otra patada después del 26 de septiembre lo dejará cojo para toda la vida. En el Táchira ensaya su estrategia frente a la derrota electoral: reemplazar las autoridades legítimas, la propia Asamblea, con los consejos comunales, la Red Nacional de Concejos Comunales (Renacoco), un nombre que suena a gonococo.

Chávez seguirá acusando de golpistas a la oposición mientras da los golpes de Estado; sueña con una buena guarimba. Hasta ahora la unidad ha sido electoral, mañana se volverá nacional.

Los partidos están aprendiendo a dialogar con el resto de la sociedad. A partir de septiembre, participarán en la unidad las universidades, los sindicatos, los intelectuales, la sociedad civil. A nadie le escandalizará ver marchar juntos a Julio Borges, Ramos Allup, Barboza, y a dirigentes estudiantiles, empresariales, intelectuales.

No se trata solo de derrotar a Chávez, sino de presentarles a los excluidos una salida real, un país donde todos sean incluidos. El día en que la sociedad venezolana marche unida, sin que nadie sobre, haga lo que haga Chávez, será derrotado.

Mientras más divide al continente, Chávez no cesa de hablar de unidad latinoamericana, la que no surgirá de decisiones políticas como si bastara con el deseo de Miraflores, o la Casa Rosada de Buenos Aires, para comenzar un gran proceso unitario En el siglo XX, la unidad europea nació de una obra de orfebrería, de la exitosa creación de instituciones económicas que superaron la rivalidad entre Francia y Alemania.

A pesar de los enfrentamientos políticos entre Colombia y Venezuela, razones comerciales han mantenido la cercanía entre los dos países.

Es mentira que a Venezuela le salga más barato importar alimentos de Argentina, o que Colombia no fuera un mercado para la CVG.

Chávez plantea la unidad pero divide seriamente el continente en dos bandos, de izquierda y de derecha.

Mientras afirma que la revolución jamás pactará con los escuálidos, pretende una unidad con gobiernos conservadores.

A pesar de los abrazos presidenciales en México, no caben en el mismo sitio víctimas y carceleros, los culpables de la muerte de ese albañil, negro, pobre.

Llegan tiempos de prueba para la voluntad unitaria de la oposición, a volver a un punto de honor que los coloque de primero en las listas a pesar de no representar a ningún partido, que el liderazgo se probará mejor en los circuitos populares donde se realicen primarias y a continuación haya que derrotar al chavismo.

Fuente: El Nacional