La lucha en Venezuela sigue, pero en forma diferente

Guillermo A. Zurga's picture

Por las experiencias mundiales pasadas, con el socialismo, deberíamos haber aprendido, que este sistema de gobierno, sin ayuda económica externa o interna, tal como la tenía Venezuela con financiamiento interno, producto del nivel de producción de petróleo, que disfrutó el socialismo chavista de 3 MMBLS/DIA, no tiene probabilidades de sobrevivir, por sí mismo, en las actuales condiciones económicas. Con PDVSA destruida y convertida en escombros, las posibilidades de recuperarla son muy remotas, por no decir nulas. Los que hemos trabajado en PDVSA, sabemos lo duro, complejo, costoso y difícil, que significa, levantar el potencial de producción, suficiente para lograr la rentabilidad mínima requerida por la industria petrolera nacional, para que sea considerada rentable y solvente.
Otro punto importante, es el de que los campos petroleros, que producen petróleo liviano que existen a profundidades accesibles, se han agotado en tierra firme, y las probabilidades de encontrarlo, relativamente fácil, como antes, se han agotado. Nos queda la posibilidad, de intentar encontrarlo, en el mar (offshore), lo cual es muy costoso y requiere de altas tecnologías. Para seguir viviendo del petróleo, a Venezuela, solo le quedan, para seguir compitiendo en el mercado petrolero, la explotación inteligente de la Faja Petrolífera del Orinoco, con inmensas reservas petroleras, pero, con la diferencia del petróleo liviano, de que es mucho más caro y difícil producir la misma cantidad de petróleo, que se generaba antes.
A estas dificultades reales, para recuperar la producción de petróleo, se le suman, la insolvencia económica de PDVSA ante el mundo, la cual está muy por debajo de los niveles mínimos de confianza de parte de los bancos mundiales que le prestan dinero a Venezuela. Es decir, estamos en un nivel de alta desventaja respecto a los otros productores, para generar las cantidades de petróleo que se necesitan para seguir viviendo como país de este producto.
Si a este drama, le sumamos, la irresponsabilidad del régimen dictatorial de Venezuela con sus acreedores y proveedores, producto de la excesiva deuda interna y externa contraída con gobiernos, bancos y empresas; la situación de Venezuela empeoraría enormemente, al punto, de que exista la posibilidad de que se produzca lo normal esperado de un default, o quiebra económica del país.
La empresa Citgo ubicada en los EE.UU., según información libre que ha circulado mundialmente, ha sido otorgada a la empresa rusa Rosneft, como garantía comercial, para garantizar el pago de la deuda de Venezuela con esa empresa rusa. Gran parte del petróleo que se produce en la Faja Petrolífera del Orinoco, alimenta a las refinerías de Citgo. Por lo tanto, tal situación, coloca a Venezuela en una situación extremadamente indeseada, en caso no poder pagarle a Rosneft.
El milagro esperado por Nicolás Maduro, de que los precios del petróleo vuelvan a los niveles anteriores, cercanos a los 100 dólares/barril, al parecer, se está alejando cada vez más, por diversas razones. El mercado mundial de esos productos, indica, que no existe suficiente escasez de producción de petróleo, como para pensar en una subida significativa de los precios, en el mediano mundial, en el corto plazo de 5 años.
Toda esta introducción política/petrolera, indica que el futuro de Venezuela, ha sido vilmente comprometido, por varias décadas por el régimen socialista, por su: ambición, maldad, impericia, ignorancia, corrupción y poder de destrucción; ha llegado al extremo, de que ni el petróleo, les salvará del derrumbe de su revolución, por no tener recursos económicos como para mantenerla. Es decir, la democracia venezolana, según este escenario, sería recuperada, sin tener que disparar un solo tiro, tal como sucedió con la UURR en 1989 en Europa; pero el costo será tan grande, que los venezolanos lloraremos sangre y sudor por varias décadas.
Quizás el amigo lector escéptico se pregunte: ¿Cuándo pudiera suceder esto, lo cual no está a nuestro alcance ni influencias? Tampoco pudiera ser muy sano ni patriótico que estemos deseando que esta situación funesta de default se dé, puesto que todos sufriremos las consecuencias.
No obstante, ante la posibilidad de una guerra armada fratricida, y una destrucción masiva de Venezuela que pudiera producirse, mediante una guerra total armada, o invasión por los EE.UU., habría que sopesar, que solución preferimos.
Aquellos que, a estas alturas, estén pensando en convencer al chavismo de que se porte bien, de que permita la elección imparcial de los directores del CNE., que limpie y adecente el listado de votantes del CNE., que respete la constitución, que no haga trampas, que haga elecciones democráticas, justas y limpias; les aseguro, que pierden su tiempo. Ya han dicho en diferentes ocasiones, por diferentes líderes del chavismo y manifestado abiertamente, que no saldrán del poder por las buenas. Recordemos su lema: “Patria socialismo o muerte”.
Las posibilidades de que el régimen tenga que cesar en sus funciones, por quiebra económica, pareciera ser la deseable, para un país paralizado por falta de soluciones. Quizás sea también sea lo deseable para las familias venezolanas. Al menos existiría la posibilidad de reconstruir Venezuela. No obstante, es una salida interpretada en base a realismo y experiencias mundiales con el socialismo, que, en el caso de Venezuela, podrían tener otro final, dada la inmensidad y complejidad del problema, aunados a la tozudez e irresponsabilidad del regimen.
Guillermo A. Zurga