Un simple acto de hechicería

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En las elecciones regionales, se dieron los augurios de la mayoría de los venezolanos descontentos, que se oponían a las elecciones regionales, en las condiciones actuales de dominación del pueblo venezolano por parte del régimen. No obstante, era un deber ciudadano votar, para manifestar su voluntad y descontento con el régimen. Es decir, se tuvo que correr el riesgo de que pasara lo que paso, con un gobierno moribundo e impopular, arrasando electoralmente, a una oposición polémica, dividida y confundida. De parte de la oposición, nadie, con un mínimo de inteligencia, podrá aceptar tales resultados, limpios y transparentes. Fue una oleada de irregularidades, que corresponderá a la MUD, revisar, auditar y detectar, antes de pronunciarse respecto a estos resultados. Simplemente, nos robaron descaradamente estas elecciones.
La nueva Venezuela, deja una situación aún más difícil y compleja que la anterior, antes del 15 de octubre. Ojalá, y la MUD pueda descifrar con exactitud, lo que sucedió, lo cual es arduamente difícil de lograr, aún con las advertencias de “Smarmatic”, de que el régimen hizo trampas en las elecciones para elegir a la Asamblea Nacional Constituyente. Hemos sido testigos de cómo el CNE: a) cambiaba la fecha de las elecciones para la comodidad del PSUV, b) cambiada los sitios de elección que le eran incómodos en elecciones anteriores, c) elegía sitios alejados e inhóspitos para los votantes opositores, d) se obligaba a votar en cuarteles, con el ejercito bajo el control del régimen, e) como le negaban a la oposición cambiar a sus candidatos en muchos de los estados, f) y más grave aún, vimos cómo le negaban a la electa Asamblea Nacional Legislativa, el derecho a nombrar a los nuevos directores del CNE, cuyo tiempo legal de ejercicio se habían vencido.
Reconocer los resultados de estas elecciones será una decisión muy difícil de tomar, al menos que se permita a la MUD el derecho de contar voto por voto y mesa por mesa la totalidad de votos emitidos, como forma tradicional de avalar tales resultados. Si se hizo, no habría nada que hacer, sino el de calificar el triunfo del régimen de logar 17 gobernaciones, como un acto fraude, complementado por un acto de simple hechicería.
Pase lo que pase, con los resultados logrados, contaminados con infinitos actos de abusos de poder de parte del CNE y del régimen; la situación de Venezuela jamás será igual que antes de estas elecciones. Es decir, serán necesarios cambios fundamentales en la dirección de la MUD, y del liderazgo político en general que la guía. Habrá que cambiar el guion de como empezar una nueva forma de lucha contra este maligno régimen corrupto y dictatorial. No se podrá hablar de elecciones presidenciales limpias y transparentes, para sacar al presidente actual del poder, sin antes asegurarnos de un cambio radical en la conducción del CNE, y se logre un equilibrio equitativo en este. La MUD, está obligada a revisar profundamente sus actuaciones y detectar las debilidades que supuestamente existen en su seno. Habrá que reiniciar la lucha política y general, para lograr nuestros objetivos democráticos.
Guillermo A. Zurga