El que no se atreva, que no estorbe

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Cuando murió Chávez en 2012 tuvo Maduro esta opción: una sucesión comunista a la cubana o una sucesión comunista a la china. La sucesión comunista a la cubana se reduce a cambios cosméticos, manteniendo el mismo sistema comunista tanto político como económico. La sucesión comunista a la china consiste en mantener el sistema político comunista (totalitarismo), pero cambiar el sistema económico adoptando el capitalismo (un país, dos sistemas). Escoger la sucesión a la cubana significaba condenar el país a la ruina y su pueblo al hambre, porque mientras Venezuela sostiene a Cuba no hay quien sostenga a Venezuela. Escoger la sucesión a la china hubiera significado convertir a Venezuela en la potencia de América Latina como lo es China en Asia, teniéndosela de segunda potencia mundial.
Maduro cometió el error de hacer la sucesión comunista a la cubana. Cinco años después Venezuela está sumida en el colapso general, al borde de una catástrofe humanitaria. ¿Porqué Maduro optó por la sucesión comunista a la cubana? Primero, porque es un títere de Cuba, que nos sido impuesto por los Castro. Segundo, por su propia personalidad. Es una hechura de los cubanos que en ideología marxista son estíticos. No han escrito un folletico doctrinario. En cambio, hablan hasta por los codos. Son insoportablemente hablachentos. También Maduro y todos los castrocomunistas de aquí. Y tercero, precisamente por su incultura política. Muy diferente de los chinos. Todos los ministros chinos son doctores egresados de universidades de Estados Unidos y Europa. Son comunistas cultos, no “tirapiedras” como los miembros de la camarilla de Maduro.
El error de Maduro, al escoger la sucesión comunista a la cubana, ha condenado a su gobierno y al comunismo en Venezuela, con consecuencias que se verán en América Latina. Su situación es ya insostenible. No ha caído por efecto inercial. Está guindando. Y la gente rogando porque caiga. Caerá sin duda en cualquier momento. Lo enseñan historia y política. Ha llegado la hora de optar por la vía que conduzca a la transición del comunismo a la democracia. Así como a Maduro se le presentó la disyuntiva sucesoral en 2012, ahora a la verdadera oposición, no a la colaboracionista MUD, se le presenta la opción de escoger la vía hacia la transición que pasa por salir de Maduro.
Una vía es que la AN proceda a dar el CONTRAGOLPE CONSTITUCIONAL que ordena el Art. 333 de la Constitución, habiendo declarado roto el orden constitucional en acuerdo de fecha 23-10-16, o sea, hace más de un año, por lo cual debe restablecer la vigencia efectiva de la Constitución, deponiendo todos los poderes públicos. Y nombrarle sustituto a Maduro que usurpa el cargo por habérsele cesado el 09-01-2017 al declararse su falta absoluta. No lo hará porque los colaboracionistas lo impedirán. Pero los diputados no-colaboracionistas deben plantearlo formalmente con la intención de marcar a los colaboracionistas ante el pueblo, al cual se le refresca que están vigentes dichos acuerdos.
Al insistir en la ejecución del CONTRAGOLPE CONSTITUCIONAL se fuerza a los diputados colaboracionistas a dar posteriormente su aprobación a la ejecución, llegado el caso, por otras fuerzas políticas y sociales. Ya que no toman la iniciativa de ejecutar sus propios acuerdos, nada justificaría que se opusieran a su ejecución por “todo ciudadano investido o no de autoridad”, como lo dice textualmente la Constitución, que nos legitima de este modo a todos los ciudadanos (civiles y militares) para proceder en consecuencia.
El que no se atreva, que no estorbe. Es lo menos que se les puede exigir a esos diputados. @petitdacosta
Jesús Petit Da Costa

Fuente: http://jesuspetitdacosta.blogspot.com