El entierro del carnet de la patria

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El 10D muestra la derrota del inmoral, tiránico y hasta ridículo carnet de la patria, con el cual el bestiario militarista siguiendo el ejemplo de dictaduras marxistoides en América Latina cifró sus esperanzas para pescuecear a una sociedad hambreada, y dolorosamente vejada por un militarismo primitivo que es vergüenza, ya no del sistema político destrozado por ignaros de la política que apunta —indiscutiblemente— a la destrucción de la República. Pero los repúblicos, esos que hoy pasan hambre, no tienen medicinas, son perseguidos, encarcelados y hasta muertos supieron entender que la dictadura autocrática-militarista no podrá jamás, ni siquiera por una multitud hambreada, ser controlados por una bastarda agrupación política.

El carnet de la patria, ese de cual tanto se ufana el régimen, no cumplió las funciones de cepo de la dignidad del venezolano. Simplemente lo que dejó claro para la historia política del país es que en el venezolano existe un gen democrático, por lo tanto sin soberbia, sin violencia, casi de manera silenciosa, se impone en los momentos críticos como el 10D. El 10D, el régimen y algunos politiqueros como falsos líderes con ideas torcidas creyeron que no había civilidad en el venezolano. Quien tenga dudas, que vea el ejemplo dado por los Municipios Baruta, Chacao y El Hatillo. Del 30% que es lo cierto que asistió a las elecciones —los demás valores son falsos totalmente— la clase media bisagra clásica para la democracia eligió a sus Alcaldes.

La derrota del carnet de la patria está mandando un mensaje al bestiario militarista, por cuanto pasado diciembre que falta poco, ser irá descubriendo de manera descarnada la mala fe y, sobre todo, la irresponsabilidad cívica de quienes creyeron podían instrumentar el momento sagrado del voto, para conseguir réditos políticos que no tienen. Van a tener que inventar dos o tres elecciones más, en las cuales sostendrán que el carnet de la patria inconstitucional, ilegal y sesgado como lo es la Asamblea Constituyente, remplazará a la Cédula de Identidad. Cédula de identidad único documento que identifica al ciudadano venezolano como repúblico que entiende como valor fundamental las tres últimas líneas del artículo 2 de la Constitución de Venezuela que sostiene, “…la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad y en general la preeminencia de los derechos humanos y sociales, la ética y el pluralismo político” son los valores del demócrata y de la República.

La derrota del carnet de la patria es la derrota del bestiario militarista, combinación de hombres armados con mafias conexas a la droga, operadores de múltiples y complicadas empresas de maletín que, girando alrededor del dólar, han vendido el alma al comunismo del siglo XXI y aún sueñan con una revolución, para la cual emplean la figura del Libertador Simón Bolívar ofendiéndole como filósofo y político, queriendo hacer notar únicamente el doloroso proceso de heroísmo y heroización del nacimiento de la República. El bestiario militarista a la orden del socialismo ajuro debe estar sacando sus conclusiones, con respecto al entierro del carnet de la patria que tanto aúpa un grupo de comunistoides que no saben de ciencia política, menos de historia, pero sí de violencia, cooptación y primitivismo político.

La derrota del carnet de la patria igualmente llama, alerta y obliga a que una clase política democrática insuficiente en su juicio-criterio piense en la ciudadanía del venezolano y en la civilidad del actor democrático. La civilidad como el gran valor de hombres y mujeres que tienen perfectamente claro su capacidad para decidir, que están asqueados del partidismo, por cuanto los partidos políticos del siglo XX y del siglo XXI han fallado en la concepción de una nueva democracia, debido a que se han ausentado del análisis postpositivista, que se convierte en el instrumento determinante y guía de cualquier acción política en tiempo mediato y futuro. Más aún en la coyuntura de esta penuria de socialismo ajuro experimentada durante dieciocho años, precedido por un período conspirativo y de penetración en la Academia Militar, que termina con los golpes de Estado incompletos del 4F y del 27N de 1992.

El entierro del bestiario militarista ocurrido con la derrota del carnet el pasado 10D muestra de manera diáfana como el sistema político fue destrozado por un proyecto insano, caprichoso, ahistórico y personalista de una logia conspiradora. Logia conspiradora que se mostró en el chavismo, y ahora más en el post-chavismo, que ha hecho posible el desmembramiento del sistema, pero que no podrá con la República. La República que ya está presente en el entierro del carnet de la patria y en la necesaria reorientación, que tendrán que efectuar los prohombres y mujeres de la civilidad venezolana para fortalecer la República de Venezuela, donde los repúblicos tendrán que cumplir con un difícil y complejo proceso de transición, que lo inicia el rotundo entierro de un inmoral y desgraciado hecho llamado la derrota del carnet de la patria. @JMachillandaP
Dr. José Machillanda
Director de CEPPRO