Camino al colapso, la miseria no espera

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Pdvsa se convirtió en chatarra y sobre sus restos, con la mayor desvergüenza, Maduro acusa a Ramírez, y Ramírez acusa a Maduro de la espantosa e innegable corrupción que destruyó a nuestra otrora primera empresa nacional. Mientras tanto nos quedamos sin gasolina ni transporte y, para colmo de males, el colapso del sistema eléctrico avanza indetenible.

En todo el país campean la miseria extrema y la delincuencia. Mueren de mengua los enfermos por falta de medicina. Niños descalzos que en las calles suplican por comida hacen parte del paisaje inhumano de la revolución. Y La hiperinflación, hace rato, dejó de ser un término técnico para convertirse en martirio cotidiano de la ciudadanía.

Una decisión miserable de la dictadura impide a 130 niños reencontrarse con sus padres emigrados al Perú, y penaliza a la esposa e hijas del dirigente político Oscar Pérez por su acción humanitaria a favor de familias a las que ha separado la grave tragedia nacional.

Como ocurrió en Cuba meses después de la llegada de Fidel al poder, el gobierno decide ahora en Venezuela quién puede salir del territorio nacional y quién no puede hacerlo. Simplemente, sin mayores explicaciones al infortunado viajero se le despoja del pasaporte, y se le aplica arbitrariamente la prohibición de salida del país sin necesidad de orden judicial.

Esa medida se la imponen a adversarios del régimen, incluyendo a parlamentarios supuestamente protegidos por la inmunidad que consagra la moribunda Constitución Bolivariana. Y en el caso de los niños que pretendían viajar a Lima se repite la misma política de separación de las familias que implantó el comunismo cubano a partir de 1960.

La ilegítima asamblea constituyente clausura a tres de los principales partidos que se reúnen con el gobierno en Santo Domingo, y despoja al pueblo de las alcaldías metropolitanas de Caracas y del Alto Apure. Aristóbulo Istúriz proclama que no hay necesidad de crear nuevas instituciones para sustituir esos cabildos clausurados, porque ahora “hay que darle forma a la vida comunal”.

El oportunismo, junto a las amenazas del poder y sus métodos chantajistas, logran que gobernadores y alcaldes electos con votos de la oposición, se juramenten ante la fraudulenta ANC, a cambio de mantener posiciones burocráticas subordinadas a los designios del gobierno.

Freddy Guevara Vicepresidente de la Asamblea Nacional se refugia el pasado 5 de noviembre en la Embajada de Chile. Ocurre que el fiscal oficialista Tarek William le acusa, nada más y nada menos, que de instigación pública al odio de manera continuada, y de usar niños, niñas y adolescentes para delinquir durante las últimas jornadas de protesta popular, en las que 130 compatriotas murieron, más de 1.000 resultaron heridos, y 5.000 fueron detenidos ilegalmente.

Raudo y veloz el TSJ del gobierno pide a la ilegítima constituyente el levantamiento de la inmunidad parlamentaria de Guevara con el fin de enjuiciarle penalmente. En sesión extraordinaria de ese organismo se aprueba la solicitud mientras Delcy Rodríguez afirma: “llegó la hora de la justicia”.

A los presos políticos se les utiliza como instrumentos para continuar legitimando la condición todopoderosa de la fraudulenta ANC, y para reforzar la coartada con la que el oficialismo justifica las reuniones de República Dominicana que se iniciaron el primero de diciembre.

Una vez más Delcy Rodríguez toma su rol protagónico y al anunciar la liberación de algunos de los presos afirma que la medida “tiene un sentido pedagógico, para que los hechos promovidos por la oposición no vuelvan a repetirse”. Y dice sarcásticamente que “el diálogo va chévere, nos daremos el abrazo de año nuevo en Santo Domingo”.

Estos son algunos de los más recientes hechos protagonizados, en los últimos meses del año que terminó, por un gobierno que intenta acostumbrarnos a vivir sin libertad y en condiciones de miseria permanente. De esa manera el proyecto dictatorial se sigue desarrollando a pesar de la creciente indignación colectiva en medio de una agónica situación que ya resulta insostenible.

Por supuesto estos acontecimientos son sólo parte del plan totalitario que en su última fase implementa la fraudulenta ANC, y que ha tutelado durante 18 años el gobierno comunista de la Habana.

Así las cosas resulta difícil creer que el encuentro MUD-Gobierno, fijado para el 15 de enero próximo, conduzca a crear condiciones propicias hacia la reinstitucionalización pacífica y democrática del país por la vía electoral. No hay un solo gesto del régimen que nos permita pensar lo contrario.

De acuerdo con las exigencias que plantearon los partidos de la MUD, el canal humanitario destinado a lograr la entrada al país de productos básicos y medicinas, la libertad de todos los presos políticos, las elecciones libres con un Consejo Electoral equilibrado, la supervisión internacional de esas elecciones sin inhabilitados, y la restitución de los poderes del parlamento son algunos temas centrales que condicionan cualquier entendimiento.

En respuesta Maduro, Diosdado, los hermanos Rodríguez, y el general Padrino en nombre de la cúpula militar, entre otros, han negado públicamente aquellas exigencias y han ratificado lo invariable de las condiciones políticas establecidas por el gobierno a través de la constituyente oficialista.

Así, es evidente que el régimen traza caminos irreversibles en dirección contraria a las demandas de la oposición y de lo que han planteado, también en términos invariables, los países democráticos que mantienen presión destinada a restablecer el estado de derecho en Venezuela.

Lo cierto es que en los últimos meses del año que ha finalizado, el gobierno concentró aún más el poder, golpeó con mayor intensidad a la legítima Asamblea Nacional al perseguir y violar el fuero parlamentario de su Vicepresidente, ilegalizó los principales partidos, cerró las Alcaldías Mayores, aceptó el reto del aislamiento internacional, aprobó la Ley del Odio, y dictó otras medidas arbitrarias que buscan liquidar definitivamente los pocos espacios democráticos que aun existen.

A pesar de estos hechos los dirigentes de la MUD anuncian su disposición de ir a las elecciones presidenciales con candidato único, “cuando el CNE convoque”. Según ha dicho Henry Ramos Allup. Mientras Luis Florido promete buscar un candidato de unidad porque “si no vamos juntos no podemos”.

Nos preguntarnos si esos anuncios previos a la reunión dominicana indican que la MUD participará nuevamente en elecciones con este CNE, ahora repotenciado por los superpoderes inapelables de la oficialista constituyente. O si, como piensan algunos optimistas son posibles los acuerdos que permitan una confrontación electoral equilibrada, sin la cual vamos hacia a un nuevo fraude y hacia la agudización de la crisis con un componente de violencia social incontrolable. Porque, camino al colapso total la miseria no espera.
Julio César Moreno León