10 de enero ¡Chao Maduro!

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Finalmente, el gobierno se salió con la suya, llegó el 10 de enero 2017, fecha en la que la ausencia presidencial absoluta sería sustituida automáticamente, sin elecciones, por el vicepresidente ejecutivo de la nación, es decir, no habría cambio de gobierno, ni de estatus quo, seguiría la misma élite política sobreprotegida por el amaestramiento de las instituciones públicas, por sus interpretaciones constitucionales divorciadas de constitución, emparentadas con el realismo mágico literario, pero… ¿Maduro estará realmente enterado del significado de esta fecha? Sí alguien está interesado en salir de él es el propio chavismo.

Para nadie es un secreto que el Presidente Maduro no solo ha resultado una tragedia para la nación, la peor gestión presidencial de nuestra historia, incluso, echó al traste la idea fuerza que representó Chávez (su petrochequera). Cuando en el 2013 “el hijo de Chávez” llegó apretadamente al poder el chavismo como fuerza oscilaba los 30 puntos, hoy por hoy esa fuerza tambalea en los 15 puntos y Maduro oscila en 10% de apoyo popular, heredó los desmanes económicos confesados por Jorge Giordani, pues la baja en el precio del barril es solo un elemento más: la corrupción, la malversación y el despilfarro de los recursos públicos son las verdaderas causas de la tragedia en que se ha convertido Venezuela.

Así, el chavismo atraviesa su peor crisis desde el 2001, sí desea resistir en el poder se encuentra obligado a realizar transformaciones estructurales a su proyecto, el asunto es que esas transformaciones dan al traste con el “Plan de la Patria”, sería pues el aniquilamiento del proyecto de Chávez, centralista, petroleodependiente, de pobreza financiada con fines electorales, de soviet supremo. La estrategia es realizar esos cambios de forma inteligente, primero oxigenando la dirigencia roja, comenzando desde Maduro, un venido a menos Diosdado Cabello y todas aquellas figuras a las que haga falta sacrificar. Segundo, las transformaciones económicas, allí se abriría paso una nueva corriente regeneradora, al parecer, encabezada por Tareck El Aissami, quien demostró en la Gobernación de Aragua ser un símil del nuevo castrismo, socio del sector privado ¡Así sea del imperio mesmo!

Maduro se irá en la forma menos traumática (por así decirlo, pues su gestión ennegreció la historia de este país para siempre), acusará enfermedad o cualquier otro causal útil a la falta absoluta, solo así el chavismo en el poder podrá intentar realizar los cambios que le apremian, con miras intentar levantar en las encuestas para darle play a los procesos electorales secuestrados, a los que la comunidad internacional observa atenta, como nunca antes.

¿La oposición? En su peor momento también, sostenida por el arraigado rechazo al gobierno, probablemente su única misión sea ir unida a los comicios venideros, pues mientras siga esperando golpes de pecho y mea culpa de una institucionalidad cómplice de las élites rojas, con muchas cuentas que rendir, seguirá dependiendo de la autodestrucción del gobierno y del agigantado deseo de cambio de un pueblo que debe aprender a vivir en una verdadera democracia, del trabajo y la educación. @leandrotango
Leandro Rodríguez Linárez