Las ideas absurdas de la oposición extremista

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Leer los argumentos esgrimidos por personas supuestamente serias de la oposición abstencionista, ahora reunida en un supuesto Frente Amplio, no deja de alarmarnos ante la subjetividad que tienen en el análisis de los distintos escenarios políticos existentes o, peor aún, ante la forma que tienen de manipular los hechos para seguir engañando a la población venezolana. No se diferencian en este sentido de quienes dicen adversar, lo que nos da un panorama nada halagüeño de Venezuela una vez superada la actual contingencia. No son mejores como seres humanos ni tampoco como políticos que quienes gobiernan, pero se presentan además como única opción, como la alternativa a lo existente, rechazando y descalificando a cualquiera que disienta de sus apreciaciones.
Hablan del narco régimen, pero adoran a Uribe Vélez y al gobierno de Santos, a pesar de sus estrechos nexos de décadas con los carteles más poderosos del mundo de las drogas. Esconden que Venezuela es un sitio de tráfico de droga producida en Colombia, como lo es Panamá y toda Centro América, actividad controlada totalmente por los vecinos. Les preocupa hoy la existencia de un acuerdo entre los partidos de oposición que apoyan a Falcón y Nicolás Maduro-PSUV, pero no dicen que si el acuerdo del gobierno fuera con el Frente Amplio (la nueva MUD), lo aplaudirían en forma entusiasta y defenderían todo lo que hoy atacan como siniestro. La impunidad negociada ya no sería malévola, sino algo justo como la que obtuvo Pinochet a pesar de sus bárbaros crímenes.
La desesperación y la locura ha invadido las mentes de muchos articulistas opositores, quienes no hayan como explicarle a los seguidores de la MUD que deben rechazar la “dolarización” de sueldos propuesta hoy por Falcón, que en 2015 lo había sido por Guanipa. Otro tanto ocurre con su decisión de eliminar el control de cambios, de apertura financiera, de conversión de los subsidios indirectos en directos; se enredan para oponerse a la liberación de los presos políticos señalada por Falcón, en particular de Leopoldo López, quien no sabemos si decidirá quedarse dentro de su casa, para no “legitimar” la decisión de liberarlo tomada por el nuevo Presidente, en el supuesto de que ganara la elección. Les preocupa más que gane Falcón a que gane Maduro, algo inaudito y sólo explicable porque no son ellos quienes están tomando esas decisiones, pues se autodesplazaron.
Les debe parecer que perdieron un barco, que estuvo esperándolos en puerto en las mejores condiciones, pero que decidieron en mala hora no tomar al dejarse presionar por los náufragos que dan pancadas en los mares del extranjero. No aceptan la posibilidad de una transición no cruenta. Les aterra. Por sus venas parece que corre sangre de cruzados. Tiene que haber matanzas y derramamiento de sangre de quienes gobiernan, gente con esposas y grillos caminando hacia cárceles oscuras o hacia el cadalso. No piensan que ellos mismos pueden ser víctimas de su propia violencia; mucho menos en evitarle más sufrimientos al pueblo venezolano. Una cosa es cierta y no debe tener vuelta atrás. Ya no son la única oposición al gobierno de Maduro, nueva situación a la que deberían irse acostumbrando para no dar vergüenza ajena.
Luis Fuenmayor Toro