¿Quién los asesora?

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Los graves problemas que aquejan al país, el sometimiento de las instituciones ­empezando por el CNE­ a la voluntad del presidente Chávez, las advertencias hechas de que la “revolución vino para quedarse” y que la defenderán por todos los medios (como los anunciados por el general Rangel Silva y un grupito de altos oficiales comprometidos ideológicamente con la corrupción, ganados a no reconocer los resultados electorales si favorecen a la oposición), y que harán uso de las armas de ser preciso, pronostican momentos de choque entre el llamado chavismo radical, cada vez más empoderado y las fuerzas democráticas, cada vez más confiadas en un triunfalismo ficticio.
Si la alternabilidad democrática no hubiese sido interrumpida bajo artimañas para perpetuar al autócrata y su bandada, si no conociéramos las viles acciones que han producido una cosecha de odio y las que son capaces de perpetrar con una derrota, no lo pensaría dos veces y auparía a cualquiera de los tres jóvenes precandidatos que aspiran a convertirse en el abanderado de la unidad: Capriles Radonski, Leopoldo López y Pablo Pérez son el aire fresco que conecta con esa necesidad profunda de renovación de la vida política y pueden mostrar con orgullo sus gestiones estadales o municipales. En cuanto a María Corina, no exhibe otra experiencia que la de Súmate y pierde una oportunidad magnífica de crecer en la política al desistir del trabajo legislativo, donde puede demostrar sus dotes políticas ejerciendo la diputación para la cual fue elegida en septiembre de 2011.

No se puede calibrar su actuación en esa gran tribuna política por excelencia como es la Asamblea Nacional en apenas un año. Aun así, de resultar escogida como candidata en las primarias del 12 de febrero la respaldaré con mi voto.

Aficionados al error

Las elecciones son un acto de confianza y la pregunta que inevitablemente hacemos es: ¿quién se la merece? ¿En quién podemos confiar? Es imprescindible usar la imaginación y pensar en el futuro, adivinar dónde estaremos dentro de cuatro meses, con un resultado a lo mejor imprevisto e indeseado. A juzgar por lo que hemos elegido, los venezolanos demostramos tener una auténtica “afición al error”. ¿Por qué los desaciertos han sido tan frecuentes? Poner en las manos de alguien el futuro de un país es algo grave y reclama mayores exigencias que las promesas contenidas en propagandas dirigidas por asesores extranjeros, que diseñan cuñas desmesuradas, exageradas y lúgubres como las de María Corina, o tan costosas, como las de Eduardo Fernández, que ha salido de su distanciamiento político para invadir desproporcionadamente la prensa, la radio y la televisión con promesas que no garantizan la intención de cumplirlas. La veteranía y experiencia son un gran capital que debió abonar durante estos años del despojo. Allí está el ejemplo, la eficiencia y el arrojo de Antonio Ledezma, a quien intentaron infructuosamente colocarlo contra la pared. Y Diego Arria, a quien le arrebataron sus propiedades y se ha convertido en el adalid de los derechos de los propietarios, incluso en escenarios internacionales.

Tic tac

Jurassic park: Las afirmaciones de Chávez diciendo que vio un parque jurásico de políticos usando el cadáver del ex presidente Carlos Andrés Pérez durante sus funerales y dando “gracias a Dios que ya lo enterraron” demuestran una vez más su desagradable talante y un falso sentido de superioridad que evidencia falta absoluta de humanidad.

Las expresiones de cariño hacia el difunto ex mandatario y las movilizaciones de simpatizantes hasta su última morada le movieron el piso a Chávez como nunca antes lo hizo otro ser, ni vivo ni muerto.

Fuente: El Nacional