La alianza fofa


Imagen de Pedro Elías Hernández

Hace falta mucho más que la precaria alianza electoral de los partidos políticos llamada Mesa de la Unidad democrática (MUD) para detener el avance del proyecto socialista que viene desarrollando el gobierno. Su precariedad se debe a que está sustentada sobre acuerdos burocráticos y en base a una repartición de cuotas de poder o de representación, pero muy poco sobre acuerdos programáticos que garanticen la gobernabilidad del país y su recuperación económica. Esta alianza en la práctica es un cartel de 3 o 4 partidos políticos que usan a todos los demás para apuntalar sus intereses parcelarios. En tal sentido es menester conformar una auténtica unidad nacional que ponga su acento en una visión de país y transmita señales a la población en relación a una Venezuela posible y de progreso, en donde se pueda salir de abajo trabajando. El aspecto electoral es muy importante, pero es sólo una parte del problema que tenemos, es nada más el instrumento, el medio para lograr el objetivo de ganar las presidenciales de 2012. El propósito superior en verdad es recuperar a la nación y restablecer un orden republicano.

De ninguna manera sugiero tomar otro camino distinto al electoral. Esa es una estrategia del gobierno para desenfocarnos. El régimen sueña con que haya sectores de oposición que intenten una aventura, de esta forma tendría la excusa para finalmente hacer lo que quiere hacer, es decir, establecer un Estado socialista en el país. La cuestión electoral es primordial y hay que conformar una plataforma muy sólida y coherente para derrotar con votos a Hugo Chávez que es uno de los más poderosos demagogos que haya conocido América Latina.

Hay que estar claros en una cosa. Nuestro sistema político no es republicano y nuestra democracia por ende no es republicana. No hay autonomía e independencia de los poderes públicos y las instituciones republicanas que penosamente se construyeron durante el siglo XX en Venezuela, han venido siendo severamente erosionadas. En consecuencia este país ha dejado de ser una república. Esta destrucción republicana empezó antes del ascenso de Hugo Chávez al poder pero él sin duda la convirtió en un proceso sistemático y deliberado. El Estado Nacional moderno en nuestro país y la noción de república se recupera en las primeras 4 décadas del siglo pasado, luego de un siglo XIX y principios del XX desastrosos. Recordemos que fue el propio Simón Bolívar quien casi al final de sus días dijo que la independencia era el único bien que se había conseguido a costa de todos los demás. Nuestra nación estaba a punto de disolución al inicio de la pasada centuria. Pero la república y el Estado Nacional moderno se recuperan asentándose en 4 instituciones fundamentales, a saber: La hacienda pública nacional, el sistema monetario nacional, la industria petrolera nacional y la Fuerza Armada Nacional. El actual gobierno ha ido a la yugular de estas instituciones, deformándolas y horadando su existencia, cosa que no había ocurrido antes. Estas 4 instituciones son las que nos daban forma como república, Estado y nación independiente y todas ellas han sido colonizadas por el proyecto socialista. Se han puesto al servicio de un interés particular, del programa político del Presidente, han dejado de ser parte de la cosa pública, es decir de la república.

Para detener el avance del proyecto socialista, que ya ha avanzado mucho por cierto, hay que articular una oferta alternativa creíble y viable, la cual no es otra que ofrecer la conformación, en lo político e institucional, de un sistema verdaderamente republicano, y en lo económico, de un modelo de clara orientación capitalista, que fomente la economía libre y la propiedad privada como los más formidables instrumentos que ha creado la civilización para la generación masiva de bienes y servicios.

La MUD no aprovecha la gran oportunidad que le ha puesto Chávez cuando trata de polarizar entre socialismo y capitalismo. La MUD insiste en crear un dilema entre tiranía y democracia, como si la tiranía fuera Chávez y ella la encarnación de la democracia. Esta es una simplificación que deforma la realidad. Una buena parte de la población venezolana, sobre todo los sectores más pobres, no ve a Chávez como un tirano o como un dictador y tampoco ve a la MUD como la representación de la democracia, más bien la percibe como la restauración del pasado. La alianza partidista evita debatir el asunto del socialismo que plantea el presidente debido a que en el seno de la MUD hay muchos partidos de corte socialista y de raíces marxistas como AD, Podemos, Un Nuevo Tiempo, ABP, Bandera Roja y otros, que inclusive forman parte de la Internacional Socialista. El verdadero dilema en Venezuela es entre socialismo y economía libre. En función de estas dos alternativas es la manera en que deben alinearse los venezolanos y la tarea del liderazgo político es difundir un mensaje para convencer a la gente de esta realidad y para que abracen la causa de la libertad económica.

Hay que debatir, por ejemplo, qué destino le daremos los venezolanos a los recursos petroleros en los próximos 25 años, sobre todo cuando los precios del crudo tienden a escalar otra vez. Fíjense ustedes que el gobierno no pierde el tiempo y ya decidió qué va hacer con el petróleo. Primero, creó el Fonden y segundo, ha asignado áreas en la faja petrolífera del Orinoco garantizando derechos de explotación durante las próximas décadas a las empresas petroleras más poderosas del mundo como Total, Chevron, Eni, Estatoil y a consorcios chinos. Este debate es de naturaleza netamente programática e ideológica ya que el destino que le hemos dado hasta ahora a nuestro recurso petrolero ha sido consecuente con un programa y una ideología estatista marxista que en lo económico ha arruinado al país y que lamentablemente ha predominado en la mente de nuestra clase política dirigente. Desde luego, el petróleo sólo es un tema, pero hay muchos otros, la mayoría de ellos asociados a la economía y a la ideología. Por ejemplo, Venezuela es un país que se acostumbró a consumir sin producir y esto hay que corregirlo. Chávez es la más elevada expresión de ese trastorno venezolano que piensa que la riqueza es infinita y que está allí, lo que hace falta es repartirla bien.

La inconsistencia de la MUD es particularmente grave en temas cruciales. Está por ejemplo lo de la última Ley Habilitante, la cual le otorga poderes imperiales al Presidente. A la alianza pareciera haberla tomado fuera de base esta iniciativa presidencial. Han quedado perplejos y el país se da cuenta. Este es el clásico ejemplo de la precariedad de esta conformación. Era absolutamente previsible que el presidente intentara algo parecido desde que se produjo su derrota del pasado 26 de septiembre. Escamotear y birlar ese mandato electoral era lo que iba a hacer, tal y como lo hizo cuando perdió el referéndum de 2007. La oposición, al otro día de los comicios legislativos, tenía que señalar que el Presidente tomaría ese camino o en todo caso advertirle que resistiera la tentación de tomarlo y de inmediato movilizarse políticamente en consecuencia. Lo que hicieron fue ponerse a negociar privadamente con el PSUV la repartición de las comisiones en el parlamento. No ha habido nada más pernicioso para el país que los manejos privados de sus hombres públicos. Igualmente, de forma insensata, comenzó esa hemorragia de precandidaturas presidenciales como si el mandado de ganar en el 2012 estuviera hecho.

Todo esto evidencia lo fofa que puede ser una alianza partidista que no tiene objetivos estratégicos bien definidos y que no ha entendido que estamos en presencia de la ejecución de un proyecto socialista, es decir, de la demolición de la noción de república y del fin de la economía libre. El socialismo básicamente lo que hace es convertir lo que debe ser público en privado y lo que debe ser privado en público La MUD es incapaz de detener el avance de este proyecto. Por eso, ella forma parte del problema y no parte de la solución.

Se requiere en definitiva una unidad superior que comprenda a cabalidad la naturaleza de la amenaza que tenemos en frente y ofrezca una idea de esperanza y de futuro que ponga a soñar a los venezolanos en un destino mejor. Los números están allí. La MUD obtuvo el 26 de septiembre la misma cantidad de votos que cuando el referéndum de febrero de 2009 y el chavismo más de un millón de votos menos. Chávez tiene un techo de 7 millones de votos y la oposición de 5. Se desmovilizó electoralmente una parte de los seguidores del presidente. Para convencerlos que no regresen al redil socialista hay que ofrecer algo más que la sola revancha o ese inefable “we will come back” adeco. Por cierto, hay que mirar atentamente el desempeño del mercado petrolero. Los precios están escalando hacia los 100 dólares y para 2012 podrían estar en 150 por barril. Chávez con real podría ser invencible.
Pedro Elías Hernández

Pedroeliashb58@yahoo.com

Compartir



 
 
 
 
 
 
 
 

Comentarios