La planta insolente… de los cobradores

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Venezuela estaba en default en 1902 cuando Alemania, Gran Bretaña e Italia intentaron cobrarle a cañonazos deudas que se habían tornado en impagables y venían acumulándose desde hacía décadas.

Los “negociadores” de los préstamos generalmente se llenaban de libras esterlinas. El escritor Juan Vicente González, a quien le decían “traga libros”, se tropezó en una ocasión en la calle con Rojas, uno de los negociadores de préstamos. Rojas le dijo por fastidiarlo: adiós “traga libros”, y González ni corto ni perezoso le respondió: adiós “traga libras”.

Las naves europeas cañonearon las costas venezolanas. Fue cuando Cipriano Castro expresó: “la planta insolente del extranjero ha profanado el suelo sagrado de la patria”. Castro le solicitó ayuda a Estados Unidos, Mr. Roosvelt intercedió y solucionó el problema. Aplicó un corolario a la Doctrina Monroy: “América para los norteamericanos”. Era la época de la toma de Cuba y de Puerto Rico, así como de la “independencia” de Panamá para construir el Canal. “I took Panamá “, se jactaba Teodoro Roosvelt.

Al final Venezuela quedó pagando el 30% de sus ingresos aduaneros. A partir de este desagradable episodio surgió la Doctrina Drago: “ningún Estado extranjero puede utilizar la fuerza contra una nación americana a objeto de cobrar deudas financieras.”

Hoy a Venezuela nuevamente la ronda un default. Los cobros ahora no son a cañonazos; pero medidas de prohibición de negociación o embargos al régimen o a sus personeros, sí están en el menú. Ah!, y esta vez no podrá “salvarnos” Estados Unidos, porque precisamente… es uno de los principales cobradores.

BANQUEROS Y ASFALTEROS CONTRA CASTRO

Cuando Castro llegó al poder, se enteró que la una subsidiaria de la empresa norteamericana “General Asphalt” explotaba asfalto del Lago Guanoco y jamás había cumplido sus compromisos. Les prohibió seguir operando hasta que pagaran.

Previamente, en 1899, cuando se convirtió en Presidente de la República, Manuel Antonio Matos le dio una calurosa bienvenida en nombre de los banqueros. Estos le hicieron un préstamo y cuando se le acabó el dinero, Castro les pidió renovar el “fiao”, a lo que se negaron. Furioso, los encerró en “La Rotunda” para que “recordaran algún entierro”. Después los sacó a la calle, sucios y encadenados. El pueblo les escupía, les echaba orines y les sacaba la madre. Cuando los soltó les hizo un baile como desagravio. Pero nada impregna tanto el fondo del alma como una humillación.

Manuel Antonio Matos se alió con la asfaltera suspendida General Asphalt a objeto de derrocar a Castro. Ésta le dio dinero y un barco. A comienzos de 1902 se inició la llamada “Revolución Libertadora”, de cruentas batallas como en La Victoria (22 días), y al año siguiente la de Ciudad Bolívar.

Matos llegó a disponer en La Victoria de 14.000 hombres contra 6.000 de Castro… y perdió. ¿Qué había sucedido? Dispuso de más gente; pero menos entrenada que la de Castro. Éste estaba modernizando su ejército, que era veterano y tenía la escuela de los liberales de Colombia. Matos disponía de dinero; pero Castro de estrategia y voluntad; abandonó la Presidencia para guerrear, mientras dicen que Matos iba a las batallas elegantísimo y con un ridiculón paraguas de seda para protegerse del sol. Y finalmente, Castro era el jefe único, mientras que la Libertadora, estaba llena de caudillos locales de grandes ambiciones.

Perdieron a pesar que toda Venezuela estaba contra Castro por borrachón, parrandero, autoritario y copartícipe de la decadencia y pobreza que se vivía en el país.

SIMILAR A LAS ELECCIONES DEL 15 DE OCTUBRE

El triunfo de Castro en la Libertadora, guarda alguna similitud con la derrota de la oposición el 15 O. Toda Venezuela estaba contra el gobierno… y perdimos. El gobierno aplicó tácticas del G2 cubano- que viene de Goebbels- un burdo ventajismo, mientras los opositores jugamos limpio… casi hasta la lumpia. Aplicaron un liderazgo único mientras el de la oposición se diluía.

Aspectos que es necesario reflexionar para ganar las presidenciales de 2018.

CASTRO GANÓ LA BATALLA… Y QUEDÓ SENTENCIADO

Castro – “monito villano” – según Roosvelt, ganó las batallas; pero fue derrotado políticamente. Quedó sentenciado por el imperio. Adicionalmente rompió relaciones con Colombia, Holanda y Estados Unidos. En 1908 se enfermó y fue un momentico a operase a Alemania. Su compadre Juan Vicente, en alianza con Estados Unidos, lo sacó de juego. Es que el imperio existe y es malo.

Maduro ganó las Regionales; pero inflacionaria y políticamente está acorralado, así como sentenciado por el mundo occidental.

Mientras Gómez se unió con los opositores a Castro, la oposición venezolana anda como perros y gatos. Por ello, si perdemos la próxima… seremos los únicos culpables. Se solicita liderazgo unitario ya.
Rafael Gallegos