La quilla petrolera

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Se acelera la barrena de Pdvsa. 1,6 millones de barriles por día. Cada mes la producción baja en más de cien mil barriles, redondísimo cero en gerencia. ¿A dónde llegaremos? Además, las refinerías se volvieron chatarra y los empleados se quejan de sueldos de hambre. La Pdvsa roja va llegando a niveles de producción de hace treinta años. Y sorpréndase: a niveles de cobro de los años treinta. Sí, como lo lee, a niveles de hace más de ochenta años, porque como si no bastara con esta bajísima producción, apenas cobramos… medio millón de barriles. Veamos:

La producción nacional es de 1.600.000 barriles. Restémosle 400.000 barriles que se envían a China y 100.000 a Rusia, ninguno se cobra porque son parte de unas deudas que no se sabe en qué se gastaron; reste y siga con por lo menos 300.000 del mercado interno que tampoco generan flujo de caja ya que casi que se regalan; siga restando con 100.000 barriles que se envían a Cuba y se cambian por espías y otras profesiones y aunque usted no lo crea, les quedamos debiendo; luego sustraiga los 100.000 barriles que se exportan al Caribe en condiciones de pago con valor presente negativo (o sea tan “fiaos” que dan pérdidas). Finalice la resta y apenas quedan alrededor de 600.000 barriles diarios para exportar a Estados Unidos e India, que son los únicos que pagan como debe ser. Ah! y reste de ese número los 100.000 barriles (por ser benevolente) que esta ex potencia petrolera importa en gasolina, petróleo y productos desde el mismísimo imperio y otros países. ¿Cuánto queda? Pues… alrededor de medio millón de barriles.

Un chiste malo, ahora el problema no es que el imperio no nos quiera comprar petróleo, sino que no nos lo quiera vender.

La “revolución” a punta de tanta soberanía convirtió al país con “las mayores reservas del mundo” en un país petrolero de medianas dimensiones. Estamos, como exportadores, entre Ecuador y Colombia, cuando de acuerdo a los mismos planes “rojos rojitos” de siembra petrolera, deberíamos superar a Irak y a Irán.

Sin sacar muchas cuentas la “revolución” todos los días nos queda debiendo a los venezolanos de a pie (o sea todos menos los enchufados) por lo menos cuatro millones de barriles. Algo así como un Irán o un Irak.

El precio del petróleo subió considerablemente, ya el promedio de la cesta venezolana va por 60 dólares el barril, lo que es magnífico. No se deje engatusar por el gobierno con eso de que los precios están deprimidos. Lo que pasa en el balance es que cobramos tan pocos barriles (unos quinientos mil), que apenas ingresarán unos doce mil millones de dólares al año, que no alcanzan para Pdvsa y mucho menos para esta endeudada Venezuela. Entonces la empresa petrolera le seguirá pidiendo al Banco Central bolívares devaluados (casi evaporados) que lo único que generan es hiperinflación.

Si produjéramos cinco o seis millones de barriles diarios, de acuerdo a lo soñado por los mismísimos planes de la “revolución”, podrían entrar a las arcas de la nación cerca de cien mil millones de dólares. O sea por la ineficiencia, corrupción, falta de visión y destrucción estratégica del gobierno, los venezolanos perdemos – siéntese - unos setenta u ochenta mil millones de dólares al año (más de dos mil dólares por persona) que se traducen en hambre, enfermedad, inseguridad y pobreza. Y encima se jactan con eso de “el petróleo ahora es de todos”. Dime de que te jactas y te diré de qué adoleces.

¿A cuánto debería estar el precio barril para que el gobierno supere la crisis? No se ría y saque cuentas, por lo menos a 300 $. Todo un milagro energético que requeriría de muchísimos estornudos de los jeques árabes, o de una guerra que Dios nos ampare.

Y como a donde vaya la industria petrolera irá Venezuela: petróleo en la quilla… país en la quilla.

PDVSA NO ESTÁ SOLA

En las empresas de Guayana sucede otro tanto. Alúmina, aluminio y hierro en la inopia. La agricultura y la industria al 30 % (según los más optimistas). Del sistema de salud, ni hablar. Las universidades con presupuestos jadeantes.
Nada nuevo bajo el sol. Así son los comunismos. Destruyen a sus países “para comerte mejor”.

¿ES RECUPERABLE LA INDUSTRIA PETROLERA?

Claro que sí, aunque con este gobierno claro que no. Como dijo Einstein, si queremos resultados diferentes hay que actuar de manera diferente. O sea, hay que cambiar este fatídico y fracasado modelo petrolero.

Y para cambiar el modelo, hay que cambiar al gobierno. La buena noticia es que hay mucha gente repensado el petróleo. Gente que sí sabe de petróleo porque es su especialidad. Trabajando en equipo para salvar, o mejor resucitar a la industria petrolera cuando llegue el momento.

Para elevarla desde la quilla hasta el sitio desde donde Rodrigo de Triana gritó tierra. Claro, habrá que gritar: petróleo. O mejor… gerencia petrolera.
Rafael Gallegos